Blog de espiritualidad cristiana oriental."Cuando salían de la Divina Liturgia, todos los hombres y mujeres eran como Teóforos, es decir "portadores de Dios". Todos habían comulgado. Y en sus venas corría la sangre de Dios. Eran hijos de Dios y deificados. Y saliendo de la iglesia, marchaban con precaución. Como se marcha cuando se lleva algo inestimable..."
¡GÓSPODI POMILUI!
1) Cabeza de la Iglesia Greco Católica Ucrania: "Nuestra
Iglesia es una piedra en el zapato para aquellos que no buscan la
verdadera unidad".
Publicado por la página RISU (Servicio de Información Religiosa de Ucrania):
14 de mayo 2013.
"La reconciliación entre nuestras iglesias ayudará al pueblo ruso y ucraniano a
entenderse el uno al otro. Como sucede a menudo entre los vecinos
tenemos muchos mutuos problemas históricos, pero no podemos construir un
futuro sin comunicación cristiana. El proceso de reconciliación también
ayudará a superar la ucranofobia en Rusia y detener la rusificación de
Ucrania", dijo el Patriarca Sviatoslav Shevchuk, cabeza de la Iglesia
Greco Católica Ucraniana (UGCC), en una entrevista con KAI (Agencia
Católica de Información).
Hablando de la relación de la UGCC
con la UOC-MP (Iglesia Ortodoxa Ucrania, Patriarcado de Moscú), Su
Beatitud Sviatoslav, cabeza de la UGCC, dijo que hasta ahora sólo ha
habido discusión informal. "Además, creemos que somos los herederos de
la misma tradición de la Iglesia de Kyiv, que se originan en el mismo
Bautismo de la Rus ', el 1025° aniversario que estamos celebrando este
año", dijo.
Ahora, de acuerdo al Patriarca de los greco
católicos, la UGCC busca el entendimiento y la reconciliación con los
ortodoxos para "mantener sus raíces y dar testimonio de Cristo."
En cuanto a la cooperación ecuménica de la UGCC, el Patriarca
Sviatoslav dijo que en este sentido los testimonios de los mártires de
la UGCC son importantes porque fueron "mártires por la unidad de la
iglesia."
"Nuestra iglesia es una piedra en el zapato para
aquellos que no buscan la verdadera unidad. Mi predecesor, el cardenal
Lubomyr Husar, dijo que el mayor obstáculo para la unidad de la iglesia
es que no todo el mundo lo quiere. Creemos que no es bueno cuando
estamos separados, en la Iglesia Católica, y en las relaciones con los
ortodoxos. Nuestra misión es recordar acerca de nuestra unidad ",
continuó.
El Primado de la UGCC apoyó su afirmación con un
ejemplo. El dijo que el Metropolitano Hilarión, jefe del Departamento de
Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, dijo que la Iglesia
Ortodoxa está interesada en formar una alianza estratégica con la
Iglesia Católica para unirse y dar testimonio de los valores morales
tradicionales. Sin embargo, de acuerdo con el metropolitano, tenemos que
tolerarnos el uno al otro, trabajar juntos, pero no unirnos.
"Hace poco estuve en Estambul, donde me reuní con el Patriarca Bartolomé
de Constantinopla. Me sorprendió su apertura y deseo de unir nuestras
iglesias. No nos trata como uniatas que interfieren con el diálogo
ortodoxo-católico. Vimos el gran patriarca y su deseo de buscar la
unidad de la Iglesia ", dijo el Patriarca Sviatoslav.
Según el
primado de los greco católicos, la UGCC debe pensar seriamente en cómo
hacer la voluntad de Jesucristo, "para que todos sean uno."
2)Entrevista realizada por el P. Thomas Rosica, CSB para Witness de Salt and Light Catholic Media Foundation a Su Beatitud Sviatoslav en su última visita a Canadá para el Sínodo de los Obispos.
La
Iglesia Greco-Católica Ucraniana, después de haber sufrido mucho bajo
la persecución comunista, floreció una vez que la cortina de hierro cayó
finalmente. La fuerza de este rito oriental se extiende a la creciente diáspora ucraniana, sobre todo en Canadá. En
2011, cuando los obispos ucranianos se reunieron para elegir a un nuevo
líder de su iglesia en crecimiento, se dirigieron al más joven entre sus filas: Sviatoslav Shevchuk, entonces sólo de 40 años de edad:
Notas: 1) http://risu.org.ua/ (Traducido por Raquel del Monasterio Bizantino) 2) http://saltandlighttv.org/witness/
Entrevista realizada por la Hna. Mónica Jaciuk, OSBM
1)
Padre, ¿qué significa para su vida haber sido bautizado en el rito romano y
vivir hoy como monje y sacerdote bizantino?
Buenos días, ante
todo, gracias por el interés y el espacio para que pueda testimoniar ante Uds.
la vida que Dios me ha concedido. En primer lugar, bendigo a Dios Padre que en
su Misericordia y Sabiduría infinitas se ha dignado derramar en mí, pecador,
tantas gracias por medio de su Hijo Unigénito para ser instrumento del Espíritu
Santo y cumplir lo que Él quiera, para mi salvación y la de los hermanos. Alabo
tiernamente a la Toda Santa, la Madre de Dios y Siempre Virgen María, la que en
mi interior nutre a su Hijo, para que sea formado hasta la medida del Hombre
Nuevo.
Entre el bautismo
que recibí de pequeño y mi condición actual de hieromonje de la Iglesia
Bizantina Ucrania hay un largo camino que trataré de resumir.
Bien, el Bautismo
es una gracia extraordinaria, que en mi caso, la recibí como la mayor parte de
los argentinos: en la Iglesia Católica de rito latino y por tradición familiar,
digamos, una sabia costumbre que permitió que una familia no practicante como
era la mía no le impidiese a la Iglesia el ser Madre de sus hijos.
Mi llamado a la fe
fue casi coincidente con mi llamado a la consagración, a los 20 años de edad, y
hasta ese momento, la gracia del Bautismo aguardaba los tiempos de Dios, que
son tiempos de misericordia. Debo a la Iglesia latina mi formación primera, la
Acción Católica, luego el seminario y el haberme ofrecido las riquezas del Oriente
Cristiano a manos llenas, cosa que agradezco cada día.
Así, a la vez que
me nutría con los íconos, los Santos Padres, en particular los Padres del
Desierto, la Oración del Nombre, y militaba y misionaba en la parroquia, había
un profundo anhelo y a la vez una convicción de que Dios tenía algo para mí
desconocido, y que como Dios es fiel, Él habría de mostrarme y le daría
cumplimiento.
Ya durante la
formación sacerdotal en el Seminario Mayor “San José” de La Plata, ese
misterioso “llamado dentro del llamado” seguía creciendo y exigiendo más. Al
crecer en mí esta realidad de a destellos e inspiraciones, mis sucesivos padres
espirituales me animaron a que cultivara ese núcleo misterioso y palpitante. La
lectura de la Carta Apostólica “Orientale Lumen” fue una revelación de mis más
hondas aspiraciones. Pero fue un día al entrar durante una Divina Liturgia en un
templo ortodoxo en que supe, por fin, quién era yo. Ya no había misterios: sin
separarme de mi Madre la Iglesia Católica, yo era simplemente “todo eso”. No
hubo ningún detalle, sencillamente me sentía un pez en el agua: “lo semejante
conoce lo semejante”. Al poco tiempo, según mis posibilidades, empecé a
concurrir a la Misión Católica Rusa y Rumana, donde podía comulgar y participar
con otros que “padecían” alegremente la misma urgencia hacia la “Luz del Oriente”.
El comienzo de la
fundación junto con el entonces seminarista David, mi amigo y compañero el
hieromonje David, fue fruto de una decisión consciente y madurada bajo la guía
espiritual de la Iglesia de emprender el camino de la santidad, en la
penitencia, la oración y el ayuno siguiendo la inspiración primera: llegar a
ser una comunidad monástica bizantina eslava en la diáspora, plenamente
insertada en la realidad local. Así comenzamos a tener relación con la Eparquía
Ucrania.
Años después de
comenzar la fundación del monasterio, con el hieromonje David, a instancias de Mons.
Sviatoslav, entonces Obispo Ucranio de la Argentina, fuimos hechos miembros
plenos de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania por la Santa Sede, es decir,
como si hubiésemos sido bautizados en ella, e incardinados en la Eparquía
Ucrania de la Argentina.
Así pues, volviendo
al inicio, me siento bendecido y comprometido a ser plenamente sacerdote de
Dios y monje de la Iglesia de Oriente, al servicio de todos.
2)
¿Qué aspecto de la Iglesia Bizantina le cautivó?
Su Liturgia
vivificante, ultraterrena, mística y a la vez tan cercana, que lo ilumina todo.
La Iglesia Bizantina es Liturgia, Servicio Público ante Dios en favor de los hombres:
Solemnidad tierna, piedad sobria, penitencia gozosa, memoria apostólica expectante
del retorno de Cristo, poesía dogmática, desbordante Unción sin desbordes,
sencillez dignificante, estupor dulcísimo…y de allí dimana la Luz de Cristo a
todos los aspectos de la vida, para todos, los más sencillos, para las
creaturas de todo el universo.
3)
¿Cómo se articula la vida monástica y la misión en el monasterio de la
Transfiguración?
Como en todo organismo
pequeño como lo es nuestro monasterio, todos los procesos “metabólicos” de su
vida se dan a una gran velocidad: Celebramos en la iglesia, tenemos momentos de
vida en común, hacemos las tareas de la casa, damos formación a los miembros de
la comunidad, atendemos peregrinos, a penitentes que buscan el perdón, a personas
en riesgo, también a personas en el pueblo, hacemos toda clase de trabajo
manual e intelectual, misionamos en el Sur, y básicamente estamos abiertos a
las necesidades del Cristo que cruza nuestra tranquera: la armonía, humanamente
hablando imposible, es estar con Dios sin cesar. La oración del Nombre de Jesús
lo hila todo. La unidad de todo la concede Dios sólo al estar en vilo a cada
instante para arrojarse sobre la Voluntad siempre benéfica de Dios.
4)
¿Por qué vive con tanto entusiasmo?
¿Oh, tanto se me
nota? Permítaseme, pido paciencia, una explicación. La palabra entusiasmo,
viene del griego “en-theo-ousiasmós”, algo así como “estado activo causado por
Dios”. El Señor Jesucristo nos dice por medio de la Samaritana que el agua que
Él nos da, la Gracia, brota como un manantial hasta la Vida Eterna…ahora bien,
¿qué hago yo con tanta agua que brota y brota? ¡la doy de beber a otros! El
único entusiasmo, pues, digno de tal nombre es el de tener a Dios adentro, y a
la vez, experimentar el vivir insertos en Él. Y estar adentro de Dios, es estar
adentro de la Iglesia, sin peros. Les deseo a todos que, en la medida del
querer divino, les pase lo que me pasó a mí.
5)
¿Quémensaje quiere transmitir como
sacerdote y monje bizantino?
No busquen la
felicidad vanamente fuera de la Iglesia: Crean que Dios es fiel y que Él cumple
las promesas a su Pueblo: Déjense llevar por el Amor de Dios, y oren sin cesar.
Busque cada uno un padre espiritual y obedézcalo, siendo sincero con Dios y los
hombres. Amen a la Madre de Dios con todo el corazón. ¡Dios los bendiga! ¡Slava
Isusu Jristú!
Gracias al "Sí" del Padre Diego al Señor, muchos podemos nutrirnos de la riqueza espiritual del Oriente Cristiano aquí en la Argentina, a través del Monasterio Bizantino de la Transfiguración que fundaron con el Padre David hace 15 años.
Video de una Pascua vivida en el Monasterio Bizantino de la Transfiguración:
Entrevista realizada por la Hna. Mónica Jaciuk, OSBM
1- ¿Cómo descubrió este don de bizantino e iconógrafo?
Querida madrecita, doy gracias
por la familia que me ha concedido, que me ha criado en la fe católica y me ha
dado la fe para vivirla desde que nací. Tanto mis padres como mis abuelos hemos
crecido en el seno de la Iglesia. Para nosotros la fe siempre fue algo muy
importante y parte de nuestra vida. Me he criado en un pequeño pueblo del
sudeste de la Prov. de Buenos Aires, y en mi familia teníamos la costumbre de
rezar juntos, p. ej. el Santo Rosario, leíamos la Biblia y la Vida de los
Santos. Los sacerdotes que atendían mi pueblo siempre eran una parte más de la
familia.
Cuando tenía cinco años quería
ser monje y ya tenía una ermita en el hueco de un tronco con una pequeña estampa
de la Madre de Dios de Vladímir, que había llegado providencialmente a mi familia.
Mi vecina Doña Cecilia, de origen libanés, tenía un cuadro de un monje que me
cautivaba, y me contaba acerca de él: San Charbel Makhlouf. Siendo ya más
grande, a eso de los once años, pedí a mi padre un espacio para hacer una
capilla en la casa. A mi regreso del colegio, todo estaba preparado, hasta el
mobiliario.
En aquella época había algunas
familias ortodoxas, que hablaban de los íconos, los que me atraían particularmente,
especialmente el del Perpetuo Socorro que en casa era muy amado y venerado, y
que mi bisabuelo había hecho traer dos copias que había donado a dos iglesias.
Yo ya sentía una profunda
atracción cuyo origen desconocía hacia todo lo bizantino que llegaba a mis
manos. Y crecía un deseo por algo que se hallaba encerrado en estas santas
imágenes. Con veintidós años, una vez ingresado en el noviciado de Don Orione,
mi padre maestro solía hacernos leer la vida de los santos. Cuando tocó mi
turno, me dijo que no leyera la vida de santos occidentales, que ya conocía
desde la niñez, y me hizo tomar un libro que decía era especial para mí, que
algún día iba a entender por qué: la Vida de San Sergio de Radonezh, que hizo
literalmente saltar mi corazón del pecho, lo que sumado después a la lectura de
los Relatos de un Peregrino Ruso, encendieron en mí el deseo de poder abrazar
este género de vida monástica en algún momento, que no parecía llegar nunca.
Por otra parte, siendo clérigo
estudiante, mi entonces padre espiritual, un jesuita, ante mi insistencia con
algunas escuelas místicas de Occidente, me dijo: “ese no es tu espíritu”, y me
dio a leer los Apotegmas de los Padres del Desierto, que afinó la percepción de
la Voluntad de Dios para mi alma. Pero habrían de transcurrir unos cuantos años
todavía…hasta que la semilla puesta por Dios traída desde la Santa Rus’
germinara en mí.
Ya en el clero, en los últimos
años de teología, conocí a mi compañero de camino, el actual hieromonje Diego, con
quien compartíamos idéntica búsqueda. Comenzamos pues a procurarnos cuanto
material hubiese disponible. La lectura de la Carta Apostólica Orientale Lumen
nos confirmó plenamente y nos permitió saber que la tradición es algo vivo que
nos transporta a vivir plenamente el don de Dios, donde lo antiguo y lo nuevo
se integran en lo eterno. Diría que Dios toma el hilo de oro de nuestra vida y
lo borda de eternidad.
Es aquí cuando mi deseo de
escribir íconos se materializó, ya que Dios puso en mi camino a una persona muy
querida que me transmitió sus conocimientos no sólo de iconografía, sino del
mundo espiritual de la Rus’ de Kyiv, idioma, costumbres…con los cuales llegué
verdaderamente a identificarme.
Al poco tiempo, con la bendición
de nuestro padre espiritual, mi compañero y yo nos pusimos a disposición de las
autoridades de la Iglesia, ya no como candidatos al sacerdocio diocesano de la
Iglesia Latina, sino como aspirantes a la vida monástica y sacerdotal en la
Iglesia Bizantina. La Iglesia como Madre nos ha guiado y confirmado desde
entonces hasta hoy día: hoy somos monjes y sacerdotes de la Iglesia Católica
Bizantina Ucrania. Ella es nuestra casa.
2- ¿Cómo define qué es un icono?
Un día el Apóstol Felipe le pidió
a Nuestro Señor Jesucristo ¡muéstranos al Padre!, a lo que el mismo Señor
respondió: “Felipe: Quien me ve a mí, ve al Padre”. Dios se ha hecho visible.
El fundamento de todo ícono es el hecho que el Hijo de Dios se ha hecho hombre.
Dios se ha hecho representable, al asumir nuestra condición, excepto en el
pecado, sin dejar de ser Dios.
Un ícono no es una mera obra de
arte, sino una ventana que nos abre al Misterio y a la unión con lo
trascendente; un lugar de encuentro con lo Eterno que nos ilumina continuamente
para hacernos dirigirnos a la plenitud para la que hemos sido creados, a su
imagen y semejanza. Un ícono es un espejo que refleja la Luz Divina y que nos
muestra a todos los que han sido transfigurados.
El ícono es sacramental de la Iglesia, acaso el más poderoso sobre la
Tierra: hace presente a quien está representado en él. Y cuando oramos ante él,
o encendemos una lámpara, sabemos por la fe, que la mirada infinitamente
bondadosa de Dios se posa sobre nosotros.
3- ¿Qué oración reza antes de escribir un icono?
Las oraciones iniciales “Rey Celestial,
hasta el padrenuestro” y las demás prescritas para los iconógrafos.
Continuamente es conveniente
rezar la Oración de Jesús, también llamada ‘del corazón’ o ‘noera, noética’.
Además de orar mientras se
trabaja, en algunos momentos alguien lee sobre temas espirituales de los Santos
Padres, siempre que podemos oímos los cantos litúrgicos aprovechando la
tecnología, con grabaciones de distintos monasterios.
4- Cuando escribe un icono ¿piensa en llegar a un destinario o público
determinado? ¿Por qué?
Ante todo, cuando escribo un ícono, lo hago pensando en hacer presente
ante el mundo a aquellos que están representados: Cristo, la Madre de Dios, los
Santos, los Ángeles, y así en embellecer la Iglesia de Dios y sabiendo que como
son sacramentales, son medios de santificación y presencia en la iglesia, en
las celdas de los monjes, en los hogares y en todo lugar en que estén para la
oración. El Señor, al hacerse hombre sin dejar de ser Dios es el arquetipo, el
modelo de todo ícono, y con su presencia santifica el cosmos y lo ennoblece,
ennobleciendo así nuestra vida cotidiana y santificando todo.
5- ¿Qué
le motiva a escribir un icono? ¿Buscar responder a las necesidades que tiene la
gente?
Si por necesidad de la gente entendemos
la urgencia para cada uno de entrar en servicio del Dios viviente, el ser
liberado del pecado para vivir bajo la dulce obediencia del Padre celestial,
entonces cada ícono es un embajador de la presencia de Dios, verdadera
respuesta a todas nuestras necesidades. Cuando se escribe un ícono, en mi caso
como monje, sólo se piensa en la presencia de Dios y en la necesidad que
tenemos de vivir unidos a Él.
6-
¿Escribió algún icono de la Sagrada Familia? ¿Por qué?
Todavía no. Pero si escribí el
ícono que funda la Sagrada Familia, es decir, el icono de la Natividad de
Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que es Dios que se hace hombre sin dejar
de ser Dios.
Porque en este tiempo de
relativismo en el que vivimos, en el que la familia es socavada en su centro
neurálgico – la unión amorosa y fecunda del varón y la mujer como reflejo del
amor trinitario – es necesario centrarse en el icono de la Natividad, que nos
reúne en torno al Misterio de la Redención, la Encarnación del Verbo de Dios: Al
contemplar las personas que allí se encuentran, nos vemos identificados todos
los hombres, con sus inquietudes y desafíos, y encontramos respuesta en el Amor
Humanado, que nos hace Familia de Dios.
7- ¿Qué
mensaje del icono de la Sagrada Familia le cautiva más?
Dios nos presenta qué es la
familia según su Plan Divino y nos la ofrece como modelo, escuela de humanidad
y santidad para nuestro bien eterno.
8- Para
Ud. Padre David, ¿qué considera como importante tener en cuenta cada día
de nuestra vida?
Tenemos que orar y trabajar continuamente tomados de la mano de Dios
para que su Reino sea instaurado en el mundo. Dios quiere nuestra salvación y
hemos de fatigarnos día tras día para alcanzarla, tal como nos manda el Señor.
En Él está nuestra esperanza.
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Parte de la Película Documental "The Hushed Music":