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sábado, 23 de marzo de 2013

La estructura litúrgica de la Cuaresma



Para comprender las diversas peculiaridades litúrgicas del tiempo de Cuaresma, debemos tener en cuenta que ellos expresan y nos transmiten la significación espiritual del ayuno, y están relacionadas con la idea central del Ayuno, con su función en la vida litúrgica de la Iglesia. Es la idea del arrepentimiento. En la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, empero, el arrepentimiento como tal es mucho más que una mera enumeración de pecados y transgresiones realizada ante el sacerdote. La confesión y la absolución no son más que el resultado, el fruto, el “clímax” del arrepentimiento sincero. Y, antes de que se pueda alcanzar este resultado, transformado en algo verdaderamente válido y provisto de significado, uno debe hacer un esfuerzo espiritual, atravesar un largo período de preparación y purificación. El arrepentimiento, en la acepción ortodoxa, significa reevaluación profunda y radical de toda nuestra vida, de todas nuestras ideas, juicios, preocupaciones, relaciones mutuas, etc. Ella se aplica no solo a algunas “malas acciones”, sino a toda la vida en su conjunto, y es un juicio cristiano aplicado a ella, a sus presupuestos básicos. En cada momento de nuestra vida, pero especialmente durante cuaresma, la Iglesia nos invita a concentrar nuestra atención en los valores y metas últimas, a que nos midamos según los criterios de la enseñanza cristiana, a contemplar nuestra existencia en relación con Dios. Esto es el arrepentimiento y consiste, por lo tanto, antes que toda otra cosa, en la adquisición del espíritu de arrepentimiento, es decir, de un estado particular de la mente, en una disposición especial de nuestra conciencia y visión espiritual.

...El culto cuaresmal en sí mismo es así una escuela de arrepentimiento. Nos enseña qué es el arrepentimiento y cómo adquirir dicho espíritu. Nos prepara y nos conduce a la regeneración espiritual, sin la cual la “absolución” resulta sin sentido. Es, en pocas palabras, tanto la enseñanza sobre la regeneración y el camino del arrepentimiento. Y, ya que no puede haber vida cristiana sin arrepentimiento, con esta constante “reevaluación” de la vida, el culto cuaresmal es una parte esencial de la tradición de la Iglesia. La negación de esto, su reducción a unas pocas costumbres y obligaciones puramente formales, la deformación de sus reglas básicas constituye una de las mayores deficiencias de nuestra vida eclesial actual. El objetivo de este artículo es delinear al menos las estructuras más importantes del culto cuaresmal, y así ayudar a los cristianos ortodoxos a recuperar una idea más ortodoxa de la cuaresma.

(1) Domingos de Preparación

...Tres semanas antes de que comience propiamente la cuaresma, entramos a un período de preparación. Es una característica constante de nuestra tradición cultural, el que cada evento litúrgico principal – Navidad, Pascua, Cuaresma, etc., esté anunciado y preparado largamente de antemano. Conociendo nuestra falta de concentración, la “mundanidad” de nuestra vida, la Iglesia nos llama la atención sobre la seriedad del evento que se acerca, nos invita a meditar sobre sus distintas “dimensiones”; Así, antes de que podamos practicar el ayuno, se nos provee de la base teológica sobre el mismo.

...La preparación precuaresmal incluye cuatro domingos consecutivos previos al ayuno.

...1. Domingo del Publicano y del Fariseo



...En la víspera de este día, es decir, en el Oficio de Vigilia del sábado, el Triodio, el libro litúrgico del tiempo cuaresmal, hace su primera aparición y se agregan textos tomados de él, al material litúrgico usual del oficio de resurrección. Esos textos desarrollan el tema más importante de la ocasión: el de la humildad. La lectura del Evangelio del día (Lc. 18, 10-14) enseña que la humildad es la condición del arrepentimiento. Nadie puede adquirir el espíritu del arrepentimiento si no rechaza la actitud del Fariseo. Ahí se encuentra un hombre que está siempre complacido consigo mismo y piensa que él cumple con todos los requerimientos de la religión. Sin embargo, él ha reducido la religión a reglas puramente formales y mide su religiosidad por el monto de su contribución financiera al templo. La religión es para él una fuente de orgullo y autosatisfacción. El Publicano es humilde y la humildad lo justifica ante Dios.

  2. Domingo del Hijo Pródigo.



...La lectura evangélica de este día (Lc. 15, 11-32) nos da el segundo tema de cuaresma: el del regreso a Dios. No es suficiente con reconocer los pecados y confesarlos. El arrepentimiento queda sin fruto sin el deseo y la decisión de cambiar de vida, de regresar a Dios. El verdadero arrepentimiento tiene como fuente la belleza espiritual y la pureza que el hombre ha perdido. “Retornaré al Padre compasivo llorando con lágrimas, recíbeme como a uno de tus siervos”. En el Oficio Matutino de este día se agrega el Salmo 136, “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión…¡si te olvido, Jerusalén, olvidada sea mi diestra!”, a los salmos usuales del Polieléi. “Alabad el nombre del Señor” (Salmo 134). El cristiano recuerda y sabe lo que ha perdido: la comunión con Dios, la paz y el gozo de su Reino. Él ha sido bautizado, introducido en el Cuerpo de Cristo. El arrepentimiento, por lo tanto, es una renovación del bautismo, un movimiento de amor, que lo trae de vuelta hasta Dios.

...3. Domingo del Juicio Final (Carnestolendas)


...El sábado que precede este domingo (sábado de carnestolendas) el Typikon prescribe la conmemoración universal de todos los miembros difuntos de la Iglesia. En la Iglesia, todos dependemos de los demás, pertenecemos el uno al otro, estamos unidos por el amor de Cristo. (Por lo tanto en la Iglesia ningún Oficio religioso puede ser “privado”). Nuestro arrepentimiento no estaría completo sin este acto de amor dirigido a todos aquellos, que nos precedieron en la muerte, ya que, qué es el arrepentimiento si no también la recuperación del espíritu de amor, que es el espíritu de la Iglesia. Litúrgicamente esta conmemoración incluye las Vísperas del viernes, Matutinos y Divina Liturgia del Sábado.

...El Evangelio del domingo (Mt. 25, 31-46) nos recuerda el tercer tema del arrepentimiento: la preparación para el juicio final. Un cristiano vive bajo el juicio de Cristo. Él nos juzgará por cuán seriamente hemos tomado su presencia en el mundo, su identificación con cada hombre, su don de amor. “Estuve preso, estaba desnudo…” Todas nuestras acciones, actitudes, juicios y especialmente relaciones con otras personas deben estar referidas a Cristo, y el llamarnos “cristianos” significa que aceptamos la vida como servicio y ministerio. La parábola del Juicio Final nos otorga un “término de referencia” para nuestra autoevaluación.

...En la semana siguiente a este domingo se prescribe un ayuno limitado. Debemos prepararnos y entrenarnos para el gran esfuerzo de la cuaresma. El miércoles y el viernes son días sin Liturgia con Oficios de ayuno (Cf. más abajo). El sábado de esta semana (Sábado de Lacticinios) la Iglesia conmemora a todos los hombres y mujeres que fueron “iluminados a través del ayuno” es decir, los Santos Ascetas o Ayunadores. Ellos son los modelos que seguimos, nuestros guías en el difícil “arte” del ayuno y el arrepentimiento.

...4. Domingo del Perdón (Lacticinios)

 Éste es el último día antes de la cuaresma. Su liturgia desarrolla tres temas:

(a) La “expulsión de Adán del Paraíso de delicias”. El hombre fue creado para el paraíso, es decir, para la comunión con Dios, para la vida con Él. Él ha perdido esta vida y su existencia sobre la tierra es un exilio. Cristo ha abierto a todos las puertas del paraíso y la Iglesia nos guía a nuestra patria celestial.

(b) Nuestro ayuno no debe ser hipócrita, una exhibición. Debemos “ser vistos no por los hombres cuando ayunamos, sino ante nuestro Padre que está en lo secreto” (Evangelio del domingo, Mt. 6, 14-21); y

(c) su condición es que nos perdonemos unos a otros como Dios nos ha perdonado – “Si perdonáis a los hombres sus transgresiones, vuestro Padre celestial también os perdonará”.

...En la tarde de ese día, en Vísperas, la cuaresma es inaugurada por el Gran Prokímeno: “No apartes tu faz de tu siervo, porque estoy en apuros; óyeme pronto. Atiende mi alma y líbrala”. Luego del Oficio, tiene lugar el rito del perdón y la Iglesia comienza su peregrinaje hacia el glorioso día de Pascua.

   El Gran Canon de San Andrés de Creta

...Los primeros cuatro días de cuaresma –de lunes a jueves– el Typikon prescribe la lectura del Gran Canon de San Andrés de Creta en Grandes Completas (es decir, después de Vísperas, dividido en cuatro partes. Este canon está enteramente dedicado al arrepentimiento y constituye, por decir así, la “inauguración de la cuaresma”. Se lo repite todo completo en los Matutinos del jueves de la quinta semana de cuaresma.

..(2) Días de semana cuaresmales – Ciclo diario.

...La cuaresma consiste de seis semanas o cuarenta días. Comienza el lunes después del Domingo de Lacticinios y finaliza el viernes por la tarde antes del Domingo de Ramos. El Sábado de la Resurrección de Lázaro, el Domingo de Ramos y la Semana Santa formal un ciclo litúrgico especial no analizado en este artículo. Los días de semana – de lunes a viernes- tienen una estructura litúrgica muy diferente de la de los sábados y domingos. Trataremos sobre estos dos días en un apartado especial.

...El ciclo cuaresmal de la semana, a pesar de que consiste en los mismos oficios, tal como están prescritos para el resto del año (Vísperas, Completas, Nocturno, Matutinos, Horas Menores) tiene sin embargo algunas peculiaridades importantes:

...(a) Posee su propio libro litúrgico – el Triodio. A lo largo del año los elementos variables de los oficios diarios –troparios, stijiras, cánones– se toman del Octoíj (Libro de la semana) y de la Minea (el libro del mes, que da el oficio del santo del día) La regla básica de la cuaresma es que el Octoíj no se utiliza en los días de semana, sino que es reemplazado por el Triodio, que cada día aporta:

...— en Vísperas – una serie de stijiras (3 para “Señor, a ti he clamado” y 3 para el “Apóstija”) y 2 lecturas o “parimias” del Antiguo Testamento.

...— en Matutinos – 2 grupos de “katismas” (“Sedalny,” himnos breves cantados después de la lectura del salterio) un canon de tres odas (o “Triodio” que le da su nombre a todo el libro) y 3 stijiras en las “alabanzas”, es decir, cantadas al final de los salmos matutinos ordinarios 148, 149 y 150. En la Hora Sexta se agrega una “parimia” del Libro de Isaías.

...La conmemoración del santo del día (Minea) no se omite, sino que es combinada con los textos del triodio. Estos últimos son principalmente, si no exclusivamente penitenciales en su contenido. Especialmente profundos y bellos son los “idiomela” (“samoglasni”) stijira de cada día (1 en Vísperas y 1 en Matutinos). Y es un hecho triste que tan poco del Triodio haya sido traducido al inglés.

...(b) El uso del salterio se duplica. Normalmente el salterio, dividido en veinte katismas es leído una vez por semana: (un katisma en Vísperas y dos en Matutinos). Durante la cuaresma es leído dos veces (uno en Vísperas, tres en Matutinos, uno en cada Hora Menor, Tercia, Sexta y Nona). Esto se hace, por supuesto, principalmente en los monasterios, sin embargo es importante saber que la Iglesia considera que los salmos son un “alimento espiritual” esencial del tiempo cuaresmal.

...(c) Las rúbricas de cuaresma hacen hincapié en las postraciones. Se las prescribe al final de cada Oficio con la oración cuaresmal de San Efrén el Sirio, “Oh Señor y Soberano de mi vida”, y también después de cada uno de los troparios especiales de cuaresma en Vísperas. Ellos expresan el espíritu de arrepentimiento como “ruptura” de nuestro orgullo y autosatisfacción. También hacen participar a nuestro cuerpo del esfuerzo de la oración.

...(d) El espíritu de cuaresma está también expresado en la música litúrgica. Son ejecutados tonos especiales de cuaresma o melodías en la música litúrgica. Se usan tonos especiales de cuaresma para las respuestas a las letanías y en los “Aliluias” que en Matutinos reemplazan el solemne canto del “Dios es el Señor, y se nos manifestó”.

...(e) Un signo distintivo de los oficios cuaresmales es el uso del Antiguo Testamento, ausente normalmente del ciclo diario. Cada día a lo largo de la cuaresma son leídos tres libros: Génesis, Proverbios en Vísperas, Isaías, en Hora Sexta. El Génesis nos cuenta el relato de la creación, la caída y los comienzos de la historia de la salvación. Proverbios es el libro de la sabiduría, que nos conduce a Dios y a sus preceptos. Isaías es el profeta de la redención, la salvación y el Reino Mesiánico.

...(f) Los ornamentos litúrgicos que se usan en días de la semana de cuaresma son oscuros, teóricamente, purpúreos.

...El orden de los oficios cuaresmales de la semana se lo encuentra en el Triodio (“Lunes de la primera semana de Ayuno”). De especial importancia son las regulaciones concernientes al canto del canon. Cuaresma es el único tiempo del año litúrgico que ha preservado el uso de las nueve odas bíblicas, que formaban parte de la estructura original del canon.

   (3) Días sin Liturgia

...La Liturgia de los Dones Presantificados

...En días de semana en Cuaresma (de lunes a viernes) la celebración de la Divina Liturgia está estrictamente prohibida. Son días sin Liturgia, con la posible excepción – la Fiesta de la Anunciación (entonces se prescribe la Liturgia de San Juan Crisóstomo después de Vísperas). La razón de esta regla es que la Eucaristía es por su propia naturaleza una celebración festiva, la gozosa conmemoración de la Resurrección y presencia de Cristo entre sus discípulos. (Para una elaboración más avanzada de este punto cf. Mi nota “Eucaristía y Comunión” en St. Vladimir’s Quarterly, Vol. 1, Nº 2, abril de 1957, pp. 31-33) Sin embargo, dos veces a la semana, los miércoles y viernes, la Iglesia prescribe la Iglesia la celebración después de Vísperas, es decir, en la tarde, de la Liturgia de los Dones Presantificados (cf. el orden de este oficio en I. Hapgood, The Service Book, pp. 127-146.) Consiste en Grandes Vísperas solemnes y la comunión de los Santos Dones consagrados el domingo previo. Siendo estos días de estricto ayuno (teóricamente de abstinencia completa) son coronados con la participación del Pan de Vida, el último cumplimiento de todos nuestros esfuerzos.

...Uno debe reconocer el trágico abandono de estas reglas en muchas parroquias estadounidenses. La celebración de las así llamadas “liturgias de réquiem” en días en que no deben celebrarse, constituye una violación flagrante de la tradición universal de la ortodoxia, y no pueden ser justificadas por puntos de vista ni teológicos o pastorales. Son remanentes de “uniatismo” en nuestra Iglesia celebración, y están en contradicción tanto con la doctrina ortodoxa de la conmemoración de los difuntos, como con la doctrine ortodoxa sobre la Eucaristía y su función en la Iglesia. Todo debe ser hecho en orden a restaurar los principios litúrgicos reales de la Cuaresma.

...(4) Sábados de Cuaresma

...Sábados de cuaresma, con la excepción del primero –dedicado a la memoria de San Teodoro de Tyron y del quinto– el Sábado del Acatisto, son días de conmemoración de los difuntos. Y, en vez de multiplicar las “liturgias privadas de réquiem” los días en que están prohibidas, sería bueno restaurar esta práctica de una conmemoración universal por semana de todos los cristianos ortodoxos que partieron de esta vida, de su integración en la Eucaristía, que siempre es ofrecida “por todos y por todo”.

...El Sábado del Acatisto es la conmemoración anual de la liberación de Constantinopla en el año 620. El “Acatisto”, es un hermoso himno a la Madre de Dios, y se canta en Matutinos.

...(5) Domingos de Cuaresma

...Cada Domingo de cuaresma, aunque mantiene su carácter de fiesta seminal de la Resurrección, tiene su tema específico, el Triodio se combina con el Octoíj.

...1er Domingo — “Triunfo de la Ortodoxia” —conmemora la victoria de la Iglesia sobre la última gran herejía– el iconoclasmo (842).




...2º Domingo — está dedicado a la memoria de San Gregorio Palamás, gran teólogo bizantino, canonizado en 1366.



...3º Domingo —“de la Veneración de la Santa Cruz”– En Matutinos la Cruz es traída en solemne procesión desde el santuario y puesta en el centro de la Iglesia donde permanecerá por toda la semana. Esta ceremonia anuncia la proximidad de la Semana Santa y la conmemoración de la Pasión de Cristo. Al final de cada oficio tiene lugar una veneración especial de la Cruz.


...4º Domingo — San Juan Clímaco, uno de los ascetas más grandes, que en su “Escala Espiritual” describió los principios básicos de la espiritualidad cristiana.



...5º Domingo — Santa María Egipcíaca, el más maravilloso ejemplo de arrepentimiento.

...Los Sábados y Domingos –días de celebración eucarística– Los ornamentos oscuros son reemplazados por claros, las melodías de cuaresma no se usan, y la oración de San Efrén con las postraciones es omitida. El orden de los oficios no es del tipo de cuaresma, aunque el ayuno permanece como regla y no puede ser roto (cf. mi artículo “Ayuno y liturgia”, en St. Vladimir’s Quarterly, Vol. III, Nº 1, Invierno 1959). Cada domingo a la noche, se prescribe Grandes Vísperas con un Gran Prokímeno especial.

...En la conclusión de esta breve descripción de la estructura litúrgica de Cuaresma, permítanme insistir una vez más, que el culto cuaresmal constituye uno de los elementos más profundos, más hermosos y más esenciales de nuestra tradición litúrgica ortodoxa. Su restauración en la vida de la Iglesia, su comprensión de parte de los cristianos ortodoxos, constituye una de las tareas urgentes de nuestro tiempo.



Protopresbítero Alexander Schmemann

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...Aparecido en The Russian Orthodox Journal, Marzo de 1959, págs. 6-8. Traducción del inglés de Hieromonje Diego (Flamini).


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jueves, 27 de septiembre de 2012

Fiesta de la Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz - Significado de la Cruz Bizantina.




 Hoy 14 de septiembre según calendario juliano, celebramos en el rito bizantino la Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz.

En este día se recuerda un evento vinculado con la Cruz del Señor, el retorno de esta a Jerusalén desde Persia después de catorce años de cautividad.
Durante el reinado del emperador bizantino Flavio Nicéforo Focas Augusto (602-610), el emperador persa Cosroes II venció al ejército griego, invadió Jerusalén y se llevó cautivos a la Vivificante Cruz del Señor y al Patriarca de Jerusalén Zacario (609-633).


La Cruz estuvo en Persia durante catorce años y recién bajo el emperador Heraclio (610-641), que venció a Cosroes con la ayuda de Dios y llegó a la paz con su sucesor e hijo Siroes, cuya consecuencia fue la devolución de la Sagrada Reliquia. Con gran solemnidad la Cruz fue trasladada a Jerusalén.

El emperador Heraclio con la corona imperial y vestido de púrpura llevó la Cruz del Señor hasta la Basílica de la Resurrección. Junto al emperador iba el Patriarca Zacario. En las puertas por las que se asciende al Gólgota, de pronto el emperador se detuvo y le fue imposible avanzar. El santo patriarca le explicó que un Ángel del Señor impedía su paso, porque Aquel que llevó la Cruz hasta el Gólgota para la expiación de los pecados, lo había hecho en medio de una gran humillación. Entonces Heraclio, quitándose la corona y la púrpura, vestido de ropas corrientes y sin sufrir ningún obstáculo llevó la Cruz de Cristo hasta dentro de la iglesia.

En un sermón sobre la Exaltación de la Cruz, San Andrés de Creta dice:” La Cruz es exaltada, y todo en verdad se reúne en torno a ella, la Cruz es exaltada, y la Ciudad se llena de solemnidad, y el pueblo celebra la fiesta”.


Significado de la Cruz Bizantina


Por la Cruz vino nuestra salvación. Nosotros recordamos que Cristo murió por nosotros cuando vemos la imagen de la cruz (que representa al Señor crucificado), y nos recuerda que Él ascendió de los muertos, cuando contemplamos el icono de Cristo "no hecho por manos" (Eslavo: Нерукутвореному образъ) en el manto (que representa al Señor resucitado de la muerte).

Alabando al Señor crucificado están dos ángeles que vuelan, con la inscripción entre ellos que dice: "Los ángeles del Señor" (en Eslavo: Ангели Господни). En algunas representaciones de la Cruz los Ángeles están sosteniendo una imagen de la Santa Trinidad, pero por lo general los ángeles están simplemente sosteniendo un manto, lo que indica su posición como mensajeros que sirven al Señor y que esperan en Él.

La barra superior de la cruz es la que contiene el letrero que Pilato ordenó colgar a manera de burla sobre la cabeza de Cristo. En este letrero fue inscrita la frase: "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos", en hebreo, griego y latín (abreviado como "INBI" en iniciales griegas, o las iniciales latinas "INRI" en la tradición occidental). Esta frase ha sido sustituida por la inscripción cristiana: "Rey de la Gloria" (Eslavo: Царь славы), situado debajo de las rodillas de los ángeles. En el título de la placa se inscribe en las iniciales «IC XC", siendo la primera y última letras del nombre de Cristo en griego (en Griego.: Iisous Xristos, Eslavo Antiguo: Ісоусъ Христосъ; Nuevo Eslavo: Іисусъ Христосъ). Además, justo por encima de los brazos de Cristo, vemos la inscripción: 'NIKA', que en griego significa: "Cristo, vence". De acuerdo a la tradición bizantina, El Salvador no lleva una corona de espinas (como en la tradición occidental), ni es mostrado vivo sobre la cruz, ni en cualquier aspecto de sufrimiento, sino, en un estado de reposo, humilde y pacífico, con la cabeza inclinada. También tenga en cuenta que sus pies están clavados con dos clavos.

La barra de en medio, es en la cual las manos de nuestro Señor fueron clavadas. En las esquinas superiores vemos las representaciones del sol a la izquierda, (Eslavo: солнца) y la luna a la derecha, (Eslavo: луна), por: "El sol se escondió su luz, y la luna se convirtió en sangre." (Joel 2: 31). La inscripción: "Hijo de Dios" (Eslavo: Сынъ Божіи) se coloca a ambos lados de la cabeza de Cristo, y por debajo de sus brazos se lee la inscripción: "Ante tu Cruz nos postramos, Soberano, y tu Santa Resurrección, glorificamos" (en Eslavo: Кресту Твоему покломняемся Владыко, и святое воскресение Твое славимъ). En el nimbo de Cristo está inscrita con las letras griegas “ο ω ν”, que significa: “El que es”, para recordarnos que Cristo es el mismo Dios que se identificó con estas palabras a Moisés en el antiguo testamento.

Detrás del cuerpo de Cristo, a cada lado encontramos una lanza (con la cual fue traspasado) y en una caña, una esponja (que estaba empapada de hiel y vinagre y que le ofrecieron a beber). La Lanza (izquierda) está indicada con "К" en Eslavo; que significa "копие", mientras que la esponja (derecha) está indicada con "Т" que significa "трость" (que significa “junco” o “caña”). En algunas cruces podemos ver en lugar de "Т" la inscripción "Г" que significa "губка" (esponja) en Eslavo. El cuerpo de Cristo tiene sangre y agua que brota de su costado.

La barra inferior inclinada es la base de los pies. En las oraciones de la novena hora, la Iglesia compara la Cruz a un tipo de equilibrio de la justicia:

"Entre dos ladrones Tu Cruz demostró ser un balance de la justicia: por qué uno de ellos fue arrastrado hacia abajo al Hades por el peso de su blasfemia [lado hacia abajo], mientras que el otro fue aligerado de sus transgresiones a la comprensión de la teología [lado hacia arriba]. Oh Cristo Dios, gloria a Ti”.

La ciudad de Jerusalén se representa en el fondo, porque Cristo fue crucificado fuera de las murallas de la ciudad. Al pie de la cruz están las letras: "Г Г" para “el monte Gólgota” (en Eslavo: Гора Голгофы), esta es la colina a las puertas de la ciudad en la que Cristo fue crucificado. Por debajo de los pies de Cristo están cuatro letras eslavas con las marcas de la abreviatura: "М.Л.Р.Б.", que significa: "El lugar de la calavera, donde estaba Adán" (en Eslavo: Место лобное рай бысть). Escondido en una cueva debajo de la tierra está “el cráneo de Adán” (según la tradición Cristo fue crucificado precisamente en el mismo lugar donde fue enterrado Adán), identificados con las letras:" Г А "(en Eslavo: глава Адамла).


 Debemos, pues, recordar que nuestro padre Adán perdió el Paraíso a través del árbol de la que erróneamente participó, Cristo es el nuevo Adán, nos trae la salvación y el Paraíso a través del árbol de la Cruz.



Fuentes:



miércoles, 15 de agosto de 2012

El sentido escatológico de las Fiestas de la Transfiguración y la Dormición

Hoy comienza el Ayuno de la Madre de Dios, para prepararnos a la Fiesta de la Dormición de la Santísima Madre de Dios el 28 de agosto (15 de agosto según calendario Juliano), y además este domingo próximo, 19 de agosto (6 de agosto según calendario Juliano), celebraremos la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo en el Monte Tabor. Me pareció entonces oportuno publicar algo referente a éstas fiestas tan importantes para el Oriente Cristiano.

Comparto entonces, este material sobre el sentido escatológico de las Fiestas de la Transfiguración y la Dormición, se trata de un extracto de una tesis doctoral presentada en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, por Carlos Rosell de Almeida (2007), publicada con el nombre de "La Escatología Ortodoxa".


PRINCIPALES FIESTAS LITÚRGICAS ORTODOXAS CON UNA RELEVANCIA ESCATOLÓGICA

En la liturgia ortodoxa todas las celebraciones poseen una marcada orientación escatológica. Sin embargo, destacan de manera particular algunas celebraciones. En primer lugar, sobresale el domingo de Pascua –la fiesta de las fiestas– alrededor del cual gira todo el calendario litúrgico bizantino, y a partir del cual queda iluminada toda celebración.

Dentro de las «grandes fiestas», poseen un marcado carácter escatológico: la Ascensión del Señor, la Transfiguración en el Tabor y la Dormición de la Virgen. En un rango inferior, se ubica el «domingo del juicio final» –el domingo de carnaval– en el cual la Iglesia ortodoxa celebra la llegada de Cristo-juez escatológico. Con referencia a los difuntos, destacan dos conmemoraciones: el sábado víspera del domingo del juicio final –el llamado «sábado de las almas»– y el sábado víspera de Pentecostés. Además se acostumbra recordar a los difuntos en los oficios de los sábados.

LA FIESTA DE LA TRASFIGURACIÓN: la humanidad transfigurada de Cristo es modelo de la divinización escatológica del hombre


La Transfiguración, Rublev

La fiesta bizantina de la Transfiguración del Señor lleva un marcado carácter cristológico, antropológico y escatológico (150). Es una fiesta que forma parte del ciclo fijo en el calendario litúrgico bizantino. Se celebra el día 6 de agosto y las diversas oraciones contienen una gran riqueza doctrinal y teológica. El misterio de la transfiguración de Cristo siempre ha gozado en la Iglesia ortodoxa de una gran importancia, pues aparece como el «icono» de la deificación escatológica del hombre por su incorporación a Cristo. En el Tabor, Cristo hace visible la gloria de su humanidad –gloria que le corresponde en razón de la unión hipostática– anticipando de esa manera su resurrección y mostrándose a la vez como prototipo de la divinización escatológica del hombre y del cosmos (151).


«Tú oh Cristo que con manos invisibles habías plasmado el hombre a tu imagen, haz mostrado cual fue tu belleza arquetípica en la criatura: y no como en una imagen la haz mostrado, sino como eres tú por esencia, Dios y hombre» (152).


Con su transfiguración, el Señor revela que el hombre también puede alcanzar la gloria de la transfiguración por la gracia de la filiación divina. La transfiguración de Cristo es imagen de la salvación de la humanidad: si la salvación es fundamentalmente divinización, el momentáneo brillar de la humanidad de Cristo es una prenda de nuestra propia divinización y salvación.


«Hoy, por la divina transfiguración, toda la naturaleza mortal, ya divinamente resplandeciente, y con alegría aclama: se transfigura Cristo para salvar a todos»(153).


«Celebrando en este día la vigilia de la santísima y gloriosa transfiguración, glorificamos a Cristo que ha transformado nuestra naturaleza con el fuego de la divinidad y, como al origen, la ha restablecido resplandeciente de incorruptibilidad»(154).


«Aquel que en un tiempo, mediante símbolos había hablado con Moisés sobre el monte Sinaí, diciendo «Yo soy el que soy», transfigurándose hoy sobre el monte Tabor ante la presencia de los discípulos, ha mostrado como en Él, la naturaleza humana recobra la belleza primera de la imagen...»(155).


«... Subido en efecto sobre este monte, oh Salvador, junto a tus discípulos, transfigurándote haz devuelto de nuevo radiante la naturaleza un tiempo obscurecida en Adán, haciéndola pasar a la gloria y al esplendor de tu divinidad. Nosotros pues a ti te aclamamos: Artífice del universo, Señor, gloria a ti» (156).


La fiesta de la transfiguración es por tanto toda una catequesis sobre la divinización o deificación del hombre. Esta divinización se incoa ya en la tierra pero está destinada a alcanzar su consumación en el último día, teniendo como modelo la imagen de la humanidad transfigurada de Cristo en el Tabor. En Cristo se percibe lo que nosotros llegaremos a ser en el éschaton; de ahí que la liturgia bizantina proclame que el misterio de la transfiguración del Señor equivale a la promesa de la gloria futura de los ciudadanos del cielo.

«Para mostrar la transformación de los mortales asuntos en tu gloria, oh Salvador, al momento de tu segunda y tremenda venida, sobre el monte Tabor Tú te haz transfigurado...»(157).


«Has limpiado con el agua y con el fuego la naturaleza humana manchada. Muestras el resplandor por tu carne, habiéndote iluminado más que el sol, a imagen de la gloria futura»(158).

LA DORMICIÓN DE LA THEOTOKOS: icono de la muerte cristiana


La Dormición, Rublev

La fiesta de la Asunción, más conocida en el Oriente como «la Dormición de la Virgen», es celebrada el día 15 de agosto y posee una fuerte impronta escatológica. En la liturgia bizantina, aparece como uno de los últimos misterios que se relacionan con el Verbo encarnado. La Dormición de la Theotokos se presenta como «tipo» de la muerte cristiana, pues la Virgen con su partida de este mundo, revela la condición última del hombre (159).

El «más allá» de una persona –como la Virgen– que vivió en comunión con Cristo es un estado de participación en la vida eterna. Como hemos visto, la escatología ortodoxa enseña que hasta el juicio final, la retribución es incompleta tanto para los santos como para los impíos. Ambos esperan la Parusía para entrar definitivamente en el cielo o en el infierno. Sin embargo, la ortodoxia proclama en esta fiesta –aunque con un lenguaje impreciso– que la Virgen ya entró en el Reino eterno; por eso, ella aparece como el icono de nuestra bienaventuranza escatológica. Andronikov afirma que su dormición –su muerte (160)– es la prefiguración gloriosa de la resurrección de los hombres (161). Nos muestra la victoria de la vida sobre la muerte, gracias a la participación en la resurrección de Cristo (162).

La Iglesia ortodoxa no ha proclamado dogmáticamente –como ha hecho la Iglesia católica (163) – que la Virgen fue asunta al cielo en cuerpo y alma una vez que concluyó su peregrinación por la tierra (164). Sin embargo, los textos litúrgicos de la fiesta (165) sugieren esta verdad, porque la ortodoxia canta en este día que la tumba de la Virgen se ha convertido en «escalera» del cielo. La Theotokos, por su comunión con Cristo, ha pasado a la vida sin fin. Así, en la fiesta de la Dormición se celebra el paso de la Virgen de la muerte a la «vida eterna» y se acude a su eficaz intercesión (166).


«Extraordinario prodigio, La fuente de la vida es depositada en un sepulcro, y la tumba se hace escalera hacia el cielo...» (167).


«Oh, las maravillas de la siempre Virgen y Madre de Dios. Ellas trascienden el pensamiento. Ha convertido en paraíso la tumba que habitaba...» (168).


«En el parto has conservado la virginidad, con tu dormición no has abandonado el mundo, oh Madre de Dios. Has pasado a la vida, tú que eres Madre de la vida y con tu intercesión rescatas de la muerte nuestra alma» (169).


«Tumba y muerte no han retenido a la Madre de Dios, siempre despierta con su intercesión e inmutable esperanza con su protección, cual Madre de la vida, a la vida la ha trasladado aquel que en su regazo siempre Virgen, había tomado morada» (170).


«Son vencidas en ti las leyes de la naturaleza, oh Virgen inmaculada: tu parto en efecto es virginal, y tu muerte ha atraído la vida. Oh tú que después del parto eres Virgen, y después de muerta vives. Salva siempre, oh Madre de Dios, tu heredad» (171).


La fiesta de la Dormición de la Virgen contempla también a los apóstoles y los ángeles reunidos alrededor de la Madre de Dios en el momento de su tránsito al cielo; para Andronikov, esta imagen evoca el acompañamiento de la Iglesia en el momento de la muerte. Alrededor del cuerpo del difunto, se tejen lazos de unión: los vivos, los santos y los ángeles entran en comunión con el difunto mediante sus oraciones. A ejemplo de la Dormición –señala Andronikov–, todo oficio fúnebre es un icono de la Iglesia unida en oración. Por esta razón, la alegría debe ganar a la tristeza porque en la muerte del cristiano, la fuerza salvífica de la Pascua de Cristo y la intercesión de su cuerpo entero están actuando (172).


«Cuando era ya el próximo tránsito de la morada pura de tu cuerpo, los apóstoles circundando tu lecho, te miraban con temblor, mientras los unos continuaban fijos presos de estupor. Pedro entre lágrimas te gritaba: oh Virgen, yo veo en ti, la vida, porque en ti ha vivido el gozo de la vida futura. Suplica pues con ardor o Inmaculada a tu Hijo y Dios, para que tu ciudad sea custodiada ilesa»(173).




NOTAS:

150. Constantin Andronikov señala que la fiesta de la transfiguración se constituye en la fiesta más teológica y la consumación prefigurada de las demás. Es un acontecimiento que en potencia y en acto se constituye en símbolo de la Pascua más allá del tiempo; es decir, de la resurrección en la eternidad y en la gloria, cuando Dios sea todo en todos. Cf. C. ANDRONIKOF, Les sens des fêtes, Paris 1970, pp. 243- 244.
151. «La transfiguración profetiza in actu un estado de la creación unida a su Creador, que debe ser establecido después de la vuelta física del Hijo en el seno de la Trinidad ». IDEM, El sentido de la liturgia. La relación entre Dios y el hombre, p. 260.
152. Tropario de la 5º oda del orthros de la gran fiesta de la transfiguración.
153. Kondákion del orthros del 5 de agosto.
154. Stichirón del orthros del día 5 de agosto.
155. Idiómelon de la gran víspera en la gran fiesta de la transfiguración.
156. Idiómelon de la gran víspera en la gran fiesta de la transfiguración.
157. Káthisma del orthros en la gran fiesta de la transfiguración
158. 7ª oda del canon del orthros del 5 de agosto.
159. Un estudio más detallado sobre el aspecto escatológico de la dormición de la Virgen en: C. ANDRONIKOV, La dormition comme type de mort Chrétienne, en A. M. TRIACCA, A. PISTOIA (eds.), La maladie et la mort du chrétien dans la liturgie. Conférences saint Serge XXIe semaine d’études liturgiques, Paris 1974, pp. 13-29; A. KNIAZEFF, Eschatologie et mariologie liturgique byzantine, en A. M. TRIACCA, A. PISTOIA (eds.), Eschatologie et liturgie. Conférences saint Serge XXXIe semaine d’études iturgiques, Paris 1984, pp. 139-154.
160. La doctrina ortodoxa habla de la muerte de la Virgen como «dormición». Hoy en día, en ámbito católico la mayoría de los teólogos parecen inclinarse por afirmar que la Virgen murió, participando de esa manera en la muerte de su Hijo. Cf. J.
NOTAS 553 L. BASTERO, María, Madre del Redentor, Pamplona 1995, pp. 266-268; J. GALLOT, Maria, nella opera della salvezza, Roma 1991, pp. 324-335.
161. «María, en efecto, es el microcosmos eclesial y, al mismo tiempo, el icono de la Iglesia, “más vasto que los cielos”. En ese sentido, es la apoteosis del hombre, porque ella es el arquetipo de la realización theantrópica, tanto en la vida como en la muerte». C. ANDRONIKOF, El sentido de la liturgia, p. 303.
162. «La dormition de la Vierge es la porte du Royaume. Elle indique d’une manière éblouissante la finalité réelle de la mort, à savoir: la victoire de la vie, la résurrection à la suite du Christ». IDEM, La dormition comme type de mort Chrétienne, en A. M. TRIACCA, A. PISTOIA (eds.), La maladie et la mort du chrétien dans la liturgie. Conférences saint Serge XXIe semaine d’études liturgiques, Paris 1974, p. 13.
163. DH 3900-3904.
164. «La única definición doctrinal sobre María formalmente aceptada por la Iglesia bizantina es el decreto del concilio de Efeso que la denominó Theotokos o “Madre de Dios”. Aunque el decreto es obviamente cristológico, y no mariológico... Esa proximidad de María a Cristo contribuyó, en Oriente, a una considerable popularidad de las tradiciones apócrifas que atestiguaban su glorificación corporal después de su muerte. Esas tradiciones encontraron su lugar más apropiado en la poesía himnográfica de la fiesta de la Dormición (Koimêsis, día 15 de agosto) pero nunca fueron objeto de especulación teológica o de definición doctrinal...». J. MEYENDORFF, Teología bizantina, pp. 307-308.
165. La fiesta de la dormición o koimesis se comenzó a celebrar en Oriente a mediados del siglo VI; por tanto, antes que en Occidente.
166. «La dormición muestra el acceso ideal a la vida eterna. La mujer ha vencido a la serpiente. El arma última del enemigo implacable no tiene ya fuerza. La Asunción es la victoria final que una criatura humana gana a la muerte realizando íntegramente la voluntad de Dios, que ella ha aceptado y asumido libremente. Ella es el retorno al jardín de Edén, a la sombra del árbol de la vida. Los querubines temibles bajan la espada de fuego, cantan himnos de alegría». C. ANDRONIKOF, El sentido de la liturgia, p. 308.
167. Aftómelon de la gran víspera en la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
168. Tropario de la 8ª oda del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
169. Apolytíkion de la gran víspera en la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
170. Kondákion del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
171. Irmós de la 9ª oda del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
172. Cf. C. ANDRONIKOV, o.c., p. 313.
173. Idiómelon del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.



miércoles, 4 de enero de 2012

El Monacato Bizantino


EL MONACATO BIZANTINO
(1)
  


Antes de abordar el estudio del Monacato Bizantino, es conveniente destacar, sobre todo para los lectores de origen occidental, que dentro de las Iglesias Ortodoxas, ya sean de origen helénico o eslavo, no existen instituciones monásticas o religiosas equivalentes a las Órdenes o Congregaciones tan importantes en el Mundo Occidental. En la mentalidad de aquellos hombres y mujeres que abrazan la vida monástica en el seno de la Iglesia Ortodoxa, no se consideran más que como miembros de una gran Hermandad de ascetas.    En los días del Monacato primigenio, no había grados intermedios entre el postulante y el monje profeso; la institución de dos grados de ascetismo anteriores al de “Plenamente Monje” cambió paulatinamente con el correr de los siglos el carácter de la Profesión monástica dentro de las Iglesias Ortodoxas, convirtiendo a esa simple acción de los comienzos, en una acción progresiva.  En la actualidad, así como en los últimos siglos, el monje que avanza hacia el grado superior de la vida monástica lo hace, generalmente, avanzando grado por grado, hasta alcanzar el tercer nivel y convertirse en “Plenamente Monje” o perfecto monje al cabo de varios años. Los grados del monacato ortodoxo-bizantino son tres:          

A- Rasoforo    
 B- Stavroforo     
C- Megaloskemos (o skema monje/a).    

Los antiguos ritos de profesión fueron modificándose poco a poco como consecuencia directa del carácter progresivo que fue adquiriendo con los siglos la Profesión monástica. Hay tres partes esenciales dentro del Rito:     

A- la toma formal de los Votos     
B- la realización de la Tonsura monástica     
C- la entrega del Hábito     

Sin embargo ninguno de los tres actos mencionados formaron parte de la esencia del monacato de los primeros siglos.  En la Iglesia Ortodoxa, si bien los Votos son formales y explícitos, no existe una fórmula  escrita de profesión a ser subscripta por el candidato a la admisión dentro de algunos de los tres grados del monacato. La fórmula de profesión escrita es peculiar de Occidente, y data de los tiempos de San Benito. -Regula, Cap. 58 -.  Los Votos, los cuales en total son cuatro: 

1- Estabilidad
2- Obediencia
3- Pobreza 
4- Castidad 

Son tomados al candidato a través de preguntas realizadas por el Higúmeno; las repuestas a dichas preguntas constituyen en sí mismos los Votos del monje. Este cuestionario es realizado antes de la admisión a los grados intermedios del monacato.  El hombre o mujer que se presenta para ser admitido formalmente dentro del grado inferior de la vida monástica, debe en modo general aunque no invariablemente, declarar su firme determinación a perseverar en la vida de ascetismo ante el Higúmeno, sin embargo esta costumbre varía entre los distintos monasterios. En lo que refiere a la Tonsura, en vez de ser conferida ceremonialmente como en los primeros días del monacato cenobítico, es actualmente realizada con la admisión a cualquiera de los tres grados del monacato bizantino.  El hábito monástico, consta de distintas partes, y solo pueden usar la totalidad del hábito los monjes o monjas del más alto rango, sin embargo, algunas partes de ese hábito son portadas por aquellos de menor jerarquía. Es evidente que a medida que un monje o monja vaya ascendiendo en los grados de la vida monástica, va a usar más partes del hábito completo. Es de destacar que muy pocos monjes llegan a alcanzar el hábito completo, ya que para ser merecedor de portarlo deberá atravesar muchos años de dura ascesis.  Una de los detalles que a menudo llaman la atención de los occidentales, es que en el monacato oriental no hay diferencia entre el hábito del monje y el de la monja, con la excepción evidente de la toca de la monja. Por tal razón monjes y monjas usan la totalidad o partes de un mismo hábito monástico.  En cuanto al término de prueba que es requerido para ser admitido dentro del grado intermedio o más alto del monacato, es de cómo mínimo tres años; y es de destacar que dentro de la vida monástica ortodoxa-bizantina no existe nada equivalente al noviciado de las Órdenes o Congregaciones Religiosas occidentales. El postulantado comúnmente dura unos pocos días o semanas y durante ese período el candidato vive junto a los monjes hasta que finalmente es admitido en el grado inferior del monacato.  Un monje que ha pasado tres años de su vida dentro de la primera escala de la vida monástica tiene la opción de permanecer dentro de aquel grado por el resto de su vida, o por el contrario, seguir avanzando hacia la plenitud de su estado monástico. 


Los tres grados de ascetismo monástico bizantino
   
  

 En los primeros días del Monacato, no había sino un solo Grado de Monjes, una sola Tonsura, y un solo Hábito, en los numerosos Monasterios de Oriente. Las Novelas (*) de Justiniano del año 535, fueron las que codificaron las costumbres existentes, como ser la Novela V, la cual estipula que el término de postulantado deberá extenderse por un período de tres años, término durante el cual, el Postulante, deberá continuar llevando sus vestimentas laicales, y luego de este período, si es aceptado por el Higúmeno, el recibirá la Tonsura y el Hábito; pero la costumbre de que el postulante lleve puesta las ropas laicales no duraría mucho tiempo, porque poco tiempo después de la época de las Novelas de Justiniano, se hizo habitual en los Monasterios, que el Candidato, luego de un breve postulantado, comience a vestir una porción del Hábito propio de los Monjes Profesos. Esta nueva costumbre introdujo, en la práctica, un grado inferior dentro del Monacato Bizantino. El permiso dado a los Postulantes a usar el hábito monástico, fue entendido, como un tácita expresión de determinación a permanecer en la vida monástica de ascetismo, sujeto a la aprobación del Higúmeno.  
 
Ceremonia de admisión de jóvenes postulantes a la vida monástica  
 

El tercer grado a ser implantado, fue el grado intermedio, el cual se estima data de finales del siglo VIII , San Teodoro Studita en su Testamento habla ya del Pequeño Hábito, que no era otro que el que portaban el grado intermedio de monjes, señalándolo como de reciente introducción y prohibiendo a los Higúmenos otorgarlos a sus Monjes. En contrario a su desaprobación, sin embargo, la costumbre de conferir el Pequeño Hábito a un grado intermedio de monjes, continúa hasta los presentes días sin que nadie lo cuestione desde aquella época.   Los monjes del grado inferior (Rasóforos) son considerados como verdaderos monjes, aunque de manera aún imperfecta. El Monje del grado más elevado (Skemamonje)  es considerado - única y propiamente - como el Perfecto Monje (o Perfectamente Monje), es decir: aquel que alcanzó el más puro estado de la Vida Monástica; pese a esta consideración, el Monje de grado intermedio (Stavroforo) también es considerado muchas veces como Monje Perfecto, puesto a que como éste, también pasó el término canónico de prueba (3 años) y también al igual que un Skemamonje, ha tomado el compromiso público de sus Votos. Comparativamente muy pocos monjes alcanzan el más alto grado de la Vida Monástica, excepto en su lecho de muerte.   Como mencionamos anteriormente, los Monjes del grado inferior del monacato son llamados Rasóforos entre los griegos (que se origina de la conjunción de dos palabras griegas Rasón o Túnica y Foros que significa portador, es decir que porta la Túnica) o Ryasonosets  entre los eslavos, y es considerado como un Principiante en el ascetismo, hasta que él haya completado el término de tres años de prueba. Los Monjes del grado intermedio son conocidos como Stavroforos entre los griegos  (que se origina también por la conjunción de dos palabras griegas Stavros = Crucifijo y Foros que significa portador, es decir que porta el Crucifijo) o Krestonosets entre los eslavos, puesto que llevan colgados sobre el Hábito una cruz de madera, también este grado de monjes son conocidos bajo el nombre de Microskemos (que se origina obviamente de la conjunción de dos palabras griegas Micros = Pequeño y Skemos = Hábito, es decir el que viste el Pequeño Hábito). El Monje del grado más alto de ascetismo, quién solo posee el derecho a vestir el Hábito completo, es decir el Gran y Angélico Hábito, o Skema, es conocido entre los griegos como Megaloskemos (que se origina de la unión de dos palabras griegas Megalo = Gran  y  Skemos = Hábito) pero los rusos se refieren a ellos como Skimnik, porque llevan el Gran Skemos.   

   
Hacia una más completa clasificación de los monjes según su grado de ascetismo





1- RASOFORO:  Si bien él es menos que el “Perfectamente Monje”, él es más que un Novicio en el sentido occidental del término después de haber pasado el término mínimo de prueba. El está sujeto, como al igual que los Monjes de los grados superiores, a observar las Reglas del Monasterio, por haber recibido la Tonsura Monástica, y una porción del Hábito Monástico; así como también su propia conciencia y la opinión pública bien le imponen a éste la obligación moral de continuar dentro de la Vida Monástica.  El Archimandrita Meletios Sakellaropoulos dice que en los presentes días (esto lo decía a comienzos del siglo XX, pero aún hoy su comentario es válido) que los llamados Rasóforos al haber manifestado su acuerdo a continuar la vida dentro del Monasterio, y al haber recibido la Tonsura, son Monjes y están sujetos a las regulaciones propias del gobierno de su Monasterio, por tal motivo, si un Rasóforo dejara el Monasterio a fin de contraer matrimonio, el deberá ser excomulgado.   Muchos Rasóforos, ya sean Monjes o Monjas, después de cumplir sus tres años de prueba, se contentan en permanecer de por vida en el más bajo grado de la Vida Monástica. Un detalle interesante de la Vida Monástica Ortodoxa femenina reside en que ni las Iglesias Helénicas, ni Eslavas, permiten a una mujer convertirse en Stavrofora o Megaloeskema (Skemamonja) hasta no haber alcanzado la edad de 40 años, sin embargo, ellas pueden recibir la Tonsura y asumir el Rasón o Rasa, antes de alcanzar esa edad; entre los monjes las cosas son bien distintas, puesto que uno puede toparse con Monjes Stavroforos tan jóvenes como de 25 años.   Los candidatos a las Ordenes Sagradas, deberán o estar ya casados, o pertenecer al grado inferior de la Vida Monástica antes de su Ordenación al Subdiaconado. En el caso de la Ordenación de Monjes, habitualmente, se realizan luego de la admisión al grado de Rasóforos. Si bien la Ordenación es un impedimento para un posterior matrimonio, ello no implica que el Monje recién ordenado, se vea obligado a entrar en alguno de los grados superiores dentro de la escala de la Vida Monástica Bizantina si no lo desea. Un Rasóforo que detente el rango de Archimandrita, puede ser elegido como Higúmeno, o él puede ser nombrado Superior de un Monasterio que esté directamente bajo Jurisdicción Patriarcal. No es infrecuente que un Obispo sea elegido dentro del grado de los Rasóforos, sin embargo lo más común es que sea seleccionado dentro del grado de los Stavrosforos, y lo que efectivamente es muy raro es que un Obispo sea electo dentro del grado más elevado del Monacato como ser los Megaloeskemos o Skemamonjes.   A los postulantes que viven dentro de una Institución Monástica, se le es permitido usar la Rasa y el Skouphos o Skufia (especie de gorro típico de los monjes) antes de ser formalmente admitidos dentro del grado de los Rasóforos. 
 

  
2- STAVROFORO: (o Microskemo) Sus Votos ya fueron tomados públicamente antes de recibir la Tonsura y el Pequeño Hábito. Entrar dentro del grado intermedio de la Vida Monástica es, al menos en teoría, únicamente un paso o estadio en la carrera monástica, en la cual la verdadera meta es el ascetismo más estricto en una vida anacorética. Pero en este estadio intermedio de la Vida Monástica, el monje debe esforzarse por plasmar en si mismo los ideales más modernos del Monacato Cenobítico, introducidos por San Pacomio, San Basilio y San Teodoro Studita, ideales opuestos al ideal de austero ascetismo eremítico propiciado por San Antonio,  y en los cuales están abocados los monjes del grado superior del Monacato Oriental (los Skemamonjes).    


   
3- SKEMAMONJE: (o Megaloskemo) Se trata del Monje del Grado más elevado al que se puede aspirar dentro del Monacato Bizantino, también es llamado Skimnik en los Monasterios Eslavos. Estos monjes están exigidos a seguir estrictos ayunos, y a ocupar la mayor parte de su tiempo en oración, y a guardar mayor silencio que los Monjes de grados inferiores. El comer carne (roja) le está totalmente vedado, y únicamente le es permitido beber un poco de vino cuando visita el Monasterio los días Sábados y Domingos. Algunas veces estos monjes se abstienen incluso de comer pescado, pasando a tener una dieta estrictamente vegetariana. Ellos comen una comida al día, pero su ayuno es aún más estricto durante la Cuaresma y otras temporadas de ayunos especiales.  Los días Lunes, Miércoles y Viernes suelen ser observados como días de ayuno, o sea que se privan de alimentos durante tres días a la semana. No es usual admitir a un Monje a este grado ascetismo y de estricta Vida Monástica, hasta que no haya vivido algunos años - treinta entre los rusos - en una estricta vida observancia en el ascetismo cenobítico como Monje Stavroforo. Existen, como es obvio, ocasionales excepciones a esta regla; por ejemplo: Un Rasóforo puede convertirse en un Skemamonje sin primero haber sido Stavroforo, si es que el Higúmeno y el Gerontas (padre confesor) o también llamado Starets entre los rusos, aprueban esa situación; y en ciertas ocasiones, realmente excepcionales, un Hermano Laico, quien haya sido considerado como postulante, en un sentido técnico, puede acceder directamente al más alto grado del Monacato y convertirse en un Skemanonje o Megaloskemos, sin primero haber sido Rasóforo, ni Stavroforo; si es que él prueba su aptitud e idoneidad para llevar una vida de estricto ascetismo por largos años de piedad y fidelidad en el Monasterio. El Megaloskemos o Skemamonje puede ocupar una celda en el Monasterio o Skita, pero tomando sus alimentos aparte y dejando rara vez la reclusión de su celda, excepto para ir a la Capilla Monástica, o para llevar una vida Semi-eremítica con otros monjes en una Kaliva o Kellion, o también para convertirse en un Hesicasta o Ermitaño. Cuando un Monje sacerdote, o Hieromonje, se convierte en Megaloskemos o Skemamonje, puede seguir celebrando la Divina Liturgia, pero si se trata de un Obispo, él no puede mantener el ejercicio de sus funciones Episcopales ni sacerdotales. Un Obispo que recibe el Gran Hábito, en la suposición de la aproximación de su pronto deceso, deberá resignar toda jurisdicción episcopal,  y si aún él se recuperara, deberá seguir llevando la vida de un Anacoreta o Solitario por el resto que le quede de vida. También puede darse el caso inverso, en el que un Skemamonje pueda ser, en caso de una muy especial necesidad, ser tomado de su Vida Eremítica y ser consagrado al Oficio Episcopal, y por ende, detentar el gobierno de una Diócesis, sin embargo este caso es realmente excepcional y rara vez ocurre. 
 

  
Video votos monásticos en Optina Pustin, Rusia - 1


 


Video votos monásticos en Optina Pustin, Rusia -2 
 
       



NOTAS:    
(1) Publicado en  www.pro-ortodoxia.com.ar       
(*) Novelas: leyes constitucionales dictadas por los Emperadores Bizantinos 


 


jueves, 17 de noviembre de 2011

El arte ruso de la sagrada iconografía - Video: LA VIDA DE UN ICONO

La Revolución de 1917 significó una devastación del antiguo arte ruso de la iconografía, incluyendo la sagrada iconografía ortodoxa condenada a muerte por el ateísmo. Las representaciones sacrosantas tiradas en las calles soviéticas en los sesenta luego se empinaron a las subastas internacionales y hoy llegan a venderse en miles de dólares.

ИВАН ГЛАЗУНОВ - Ivan Glazunov

Este interesante video documental (publicado en Dailymotion)"La Vida de un Icono" revela parte de esta historia de la iconografía rusa, la piedad de los cristianos ortodoxos hacia los iconos sagrados,  un excelente panorama sobre la espiritualidad y realización de los mismos en una de las mejores escuelas de pintura de iconos, ubicada en la ciudad de Sergueiv Posad, a pocos kilómetros de Moscú, precisamente la "Escuela de pintura de iconos de la Academia Espiritual de Moscú" de la Lavra de la Santísima Trinidad y San Sergio; parte de la vida y experiencia de Ivan Glazunov, gran artista y profesor de la Academia de Pintura de Rusia, en la restauración de iconos antiguos y su grandes hallazgos, como así también otros restauradores de iconos de la Universidad de Humanidades Ortodoxa San Tijon, y la intensa actividad de los coleccionistas y restauradores de iconos en Rusia.
Se trata de un importantísimo material debido a que hay pocos documentales rusos sobre el tema traducidos al español.







Sobre la piedad eslava oriental hacia los iconos:


EL ESPLENDOR DE LOS ICONOS, por Tomás Spidlík.(1)

Interior Catedral de la Anunciación
Interior de la Catedral de la Anunciación del Kremlin, Rusia

Entre los occidentales, la garantía de la presencia de Dios en la Iglesia es, naturalmente, el sagrario en el que se guarda el Santísimo Sacramento. Los orientales, aunque conservan los dones eucarísticos, no han desarrollado el aspecto de la Adoración de Dios presente en las especies del pan y del vino. Ocupa un lugar mucho más significativo en su piedad la veneración de los iconos, que representan a Nuestro Señor Jesucristo, a la Madre de Dios, a los ángeles y a los Santos. A ellos se presta la misma veneración que a la Cruz o al Evangelio. Las tablas de madera recubren las paredes de las iglesias; son raras las estatuas, a diferencia de lo que se acostumbra en Occidente.

Los misterios de la vida de Jesús se hallan con mucha frecuencia representados en los muros de las iglesias. Esto obedece, sobre todo, a la finalidad didáctica de enseñar y de recordar a los fieles la historia sagrada. Bajo este punto de vista, la función del iconógrafo se parece a la del sacerdote. De hecho, se ha acudido frecuentemente a esta comparación. Así, por ejemplo, leemos en un Podlinnik (2): "El sagrado misterio de la representación iconográfica tuvo ya sus inicios entre los apóstoles...El sacerdote nos presenta el Cuerpo del Señor en los actos litúrgicos mediante la fuerza de su palabra..El pintor, a través de la imagen...".

Los iconos no se limitan a representar visiblemente una determinada persona o una escena del Evangelio, sino que tratan de expresar también de forma plástica las más difíciles verdades de la fe (cf. la conocidísima expresión de la Santísima Trinidad con la visión de Abraham en el Valle de Mambré). Y en cuanto tal, la tradición iconográfica viene asimismo considerada como fuente de revelación. Realizar un icono es obra religiosa, para la cual debe el pintor prepararse con ayunos y plegarias, poniendo agua bendita y reliquias en los colores, etc. Varios iconógrafos son venerados como santos. Pueden servir como ejemplo los dos clásicos de la pintura rusa, los monjes Andrei Rublev (+ 1430) y Dionisio (+ después de 1502). Esto explica el simbolismo iconográfico, no sólo en el asunto, sino también en los colores y las formas. Se ha formado así un "canon" iconográfico, que, todavía hoy, los viejos creyentes observan celosamente como una norma inseparable.

Pero el icono, en su verdadero sentido, significa para el fiel algo más que la mera pintura. La gracia de Dios se comunica a través de la representación sensible de Cristo y de los santos; es como una especie de aparición y, por ello se ora ante el icono de Cristo como si él mismo estuviera presente. El rito eclesiástico  para bendecir los iconos pone de relieve esta conexión entre la imagen y su prototipo. "En la conciencia de la Iglesia -dice L. Uspenskii (3)- la economía de la salvación se vincula orgánicamente con la imagen. La doctrina... de los iconos proviene de la doctrina de la salvación, con la cual se halla inseparablemente unida".

En este sentido, todo icono posee una virtud sobrenatural; pero sólo se consideran milagrosos aquellos en los que la gracia de Dios se ha hecho patente de manera especial. Existen numerosísimas imágenes de la Madre de Dios, por las que el pueblo siente arraigada devoción. "Me hallaba un día -recuerda I. Kireevskii- en la capilla (se trata aquí de la pequeña iglesia de la Madre de Dios Iverskaya, el más célebre santuario de la antigua Moscú), y miraba la milagrosa imagen de la Madre de Dios, reflexionando sobre la fe de los pequeñuelos, del pueblo que oraba a mi alrededor. Algunas mujeres y ancianos enfermos se arrodillaban, hacían la señal de la cruz y se inclinaban profundamente. También yo contemplaba los santos rasgos de aquel rostro y poco a poco se aclaraba el misterio de su milagrosa virtud. Sí, aquí no había únicamente una tabla de madera pintada...A lo largo de los siglos, el icono se había ido empapando del río apasionado de los movimientos de los corazones, de las plegarias de los desdichados. Sin duda, llenóse también de la fuerza que ahora brotaba de él. Se ha convertido en un órgano vivo, en un lugar de encuentro entre el Creador y los hombres...También yo caí de rodillas y recé devotamente" (4). Con el fin de ejercer un control eclesiástico y para evitar noticias falsas o sensacionalistas, el Santo Sínodo de Moscú ordenó en 1878 que todos los iconos, tanto los de las iglesias como los pertenecientes a personas privadas, fueran recogidos  y trasladados a la sacristía de la catedral siempre que adquirieran fama de milagrosos.

Se profesa también una veneración semejante a las reliquias de los santos. La Iglesia oriental ha reafirmado su posición a propósito de este culto en la "Respuesta de los patriarcas orientales a los luteranos" (5), en la cual se impone el anatema a quienes pretendan dar a las reliquias el culto que sólo se debe a Dios y, también, a quienes se niegan a venerar las reliquias como la Iglesia las venera. El profundo significado que ha tenido en la Iglesia rusa el culto de las reliquias se debe también al hecho de que la canonización oficial exigía la incorruptibilidad del cuerpo. El más famoso monasterio de Kiev, Pecherska Lavra, posee todavía hoy un riquísimo conjunto de reliquias de sus numerosos santos.

Desde el punto de vista dogmático, el culto a los iconos se apoya en las definiciones del séptimo concilio ecuménico (año 787) contra los iconoclastas. En el año 842, la Iglesia Griega celebró por vez primera la "Fiesta de la Ortodoxia", que se ha venido recordando hasta nuestros días en el primer domingo de Cuaresma. Se hace una procesión con los iconos, se leen los anatemas contra sus adversarios y se canta Vechmaia Pamiat (eterno recuerdo) a los defensores de los iconos. El Kondakio de la liturgia de este día dice: "El inefable Verbo del Padre se pintó a sí mismo al hacerse carne en tí, oh Madre de Dios. Restituyó la imagen mancillada (de Dios en el hombre) a su forma primitiva y la adornó con la divina belleza".

La veneración de los iconos ha encontrado también un campo muy fértil entre los eslavos desde un punto de vista psicológico. Los iconos se exponen no sólo en las iglesias, sino también en las casas particulares, en las calles, en las plazas, en los edificios públicos, en todas partes. La casa parecería vacía sin ellos. Cuando viaja, el fiel lleva consigo un icono, ante el cual reza sus oraciones. De su cuello pende la pequeña cruz que recibió en el bautismo. El icono le da el sentido de la presencia de Dios.

Se veneran los iconos encendiendo cirios delante de ellos. Durante las ceremonias de la Divina Liturgia, los fieles puestos de pie uno detrás de los otros, se pasan de mano en mano los cirios que se destinan a una u otra imagen. Las iglesias de la Rusia imperial necesitaban todos los años de tres a cuatro millones de libras de cera: ésta se consideraba tan indispensable para la devoción que, durante la primera guerra mundial, fue necesario pedir ayuda a los aliados ingleses para poder hacer frente a las exigencias del pueblo que oraba (6). Se recomienda que en la iglesia se tenga en la mano una vela encendida, "porque sostener una vela encendida no sólo significa la pureza de vida de aquellos que oran, sino también la luz de la gracia que irradia el misterio que se está realizando" (7).

De modo semejante, la incensación del altar, de las imágenes, de la iglesia y de todos los fieles, se considera de tanta importancia en el ámbito de la devoción que se practica en el interior del templo, que no se permite omitirla ni siquiera en las funciones simples, por ejemplo, durante las vísperas de los días feriales, cuando el sacerdtoe no se halla asistido por el diácono (8). Y así como en el convento existe una iglesia con su iconostasio, así también en cada casa y en cada habitación debe haber un pequeño santuario, llamado el hermoso rincón o rincón bello (Krasnyi ugol).

Krasnyi ugol (con iconos, imagenes de santos, cirios, cruz, Sagrada Escritura y reliquias)

Las instrucciones del Domostroi (un antiguo manual para la vida familiar) (9) son abundantes:

"Cómo adornar la propia casa con las imágenes y tenerla limpia y ordenada: El cristiano debe poner en todas las habitaciones de su casa, en las paredes, las santas y venerables imágenes pintadas por los iconos, preparando el lugar convenientemente con toda suerte de adornos y con candelabros, en los cuales se encienden las velas siempre que tiene lugar la alabanza divina, y se apagan después del canto. Póngase allí un pequeño baldaquino, no sólo para tener limpio el lugar, sino también como signo de veneración y de estima. Se les quitará el polvo con un paño limpio y se les bruñirá con una esponja suave. ¡Es preciso tener siempre limpia esta capillita y acercarse a las sagradas imágenes dignamente, con la conciencia pura!. Durante la alabanza divina, el canto santo y la oración, hay que encender las velas, incensar con olívano perfumado, alabando a Dios con oración y vigilia y con inclinaciones; es preciso venerar siempre las imágenes con lágrimas y llanto, y confesar los propios pecados con corazón contrito, suplicando el perdón" (Cap.8).

 Домострой - Primera página del Domostroi
El mismo Domostroi, en el capítulo 35, prescribe que se salude primero a las imágenes cuando se entra en una casa, y sólo después se dirija el visitante a los dueños de la misma. Esta devoción sigue observándose en la vida cotidiana. En este sentido resulta característico, por ejemplo, el pasaje de los Decabristas de L. N. Tolstoi. La anciana Tichonovna, mujer rústica, llega caminando a Moscú con el fin de pedir la gracia para su marido. Entra en los salones deslumbrada por aquel ambiente insólito, pero se rehace pronto y comienza a santiguarse repetidamente y a inclinarse ante el "sagrado rincón", luego ante los presentes.



En ese sagrado rincón se guardan celosamente los iconos familiares que pasan de padres a hijos, casi como signos visibles de la bendición paterna. Constituye un interesante rasgo folklórico el icono llamado "Medida del nacimiento", cuyo uso, muy antiguo se encuentra incluso en la familia imperial (10). Se trata de un icono que se encargó a un pintor en el día del nacimiento de un niño; la tabla de madera en que fue pintado tiene la misma longitud que el recién nacido.




Galería fotográfica de antiguos iconos rusos



Notas:

(1) Los grandes místicos rusos. Tomás Spídlik. Ed. Ciudad Nueva. 
Cf. T. Spidlik. P. MIquel, Icone en Dict. de spiritualité, VII, cols. 1224-1239 (cf. bibliografía).
(2) Manual de la iconografía religiosa, ed. por T. Bolshakov, Moscú, 1903.
(3) L. Uspenskii - V. Losskii, Der Sinn der Iconen, Berna, 1952, p.28
(4) Cf. N. Arseniev, Das heilige Moscú, op. cit., pp. 98 s.
(5) Traducción rusa realizada en Moscú en 1846.
(6) S. Hoare, Das vierte Siegel, Berlín, 1936, p.68.
(7) Manual de la pastoral rusa, Moscú 1899, p. 207.
(8) Ibíd., p. 106.
(9) Cf. cap. siguiente, nota 1, p. 313.
(10) Cf. I. Zabelin, Domashnyi byt russkich carei... (La vida privada de los zares rusos), Moscú, 1913, vol. II, p. 558.