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domingo, 30 de junio de 2013

Entrevista a Hieromonje Diego Daniel Flamini


Hieromonje Diego Flamini con el Santo Padre Francisco (en ese momento Cardenal Jorge Mario Bergoglio)

En primer lugar, agradezco el interés y el espacio para compartirles el don que he recibido. Mi nombre es Diego Daniel Flamini, soy monje y sacerdote (hieromonje). He iniciado con mi compañero y superior el Hieromonje David (1998) el Monasterio Católico Bizantino de la Transfiguración de Cristo cerca de la ciudad de Pigüé en el sur de la Argentina, y pertenezco a la Eparquía (diócesis) Ucrania de la Argentina, integrante de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania (Arzobispado Mayor de Kyiv-Halych), la Iglesia Sui Iuris más numerosa de la Iglesia Católica. Su Beatitud Sviatoslav, autoridad máxima de dicha Iglesia, ha erigido una parroquia bizantina con sede en el monasterio, que abarca toda la Patagonia.

En 1995 el Beato Juan Pablo II, promulgó la Carta Apostólica “Orientale Lumen” – La Luz del Oriente -  cuyos extractos creo serán oportunos para presentar a muchos hermanos nuestra vocación y destino de católicos orientales, y sus implicancias para todos los demás católicos.


 ¿Cómo entendemos en la Iglesia Católica de rito latino a las Iglesias Católicas de rito bizantino?

“La venerable y antigua tradición de las Iglesias Orientales forma parte integrante del patrimonio de la Iglesia de Cristo, la primera necesidad que tienen los católicos consiste en conocerla para poderse alimentar de ella y favorecer, cada uno en la medida de sus posibilidades, el proceso de la unidad.”

En primer lugar la riqueza de la Iglesia Bizantina en comunión con Roma es una riqueza a conocer y valorar: repetidas veces los Papas nos han llamado a abrir la puerta e ingresar en este mundo espiritual que además de ser patrimonio de los fieles que lo han recibido como herencia, tiene un mensaje “terapéutico” para todos los católicos.

“Nuestros hermanos orientales católicos tienen plena conciencia de ser, junto con los hermanos ortodoxos, los portadores vivos de esa tradición.”

Podemos preguntarnos, ¿en qué consiste esa cualidad específica, considerada tan valiosa por los Papas, en favor nuestro?

En mi humilde opinión, podría sintetizarlo como el don de conciliar realidades buenas y legítimas de la Iglesia, a veces, percibidas como opuestos: La acción y la contemplación, la liturgia y la vida cotidiana, la fiesta y la solemnidad, el recurso a los signos sin dispersarse en las creaturas, la participación de todo lo humano en lo trascendente, la penitencia con la alegría espiritual, la piedad tiernísima a la Madre de Dios plenamente cristocéntrica…etc.

“Es necesario que también los hijos de la Iglesia católica de tradición latina puedan conocer con plenitud ese tesoro y sentir así, al igual que el Papa, el anhelo de que se restituya a la Iglesia y al mundo la plena manifestación de la catolicidad de la Iglesia.”


¿Cómo es la regla monástica de Oriente, la Estudita?

En Occidente conocemos una inmensa variedad de carismas en beneficio espiritual y material de toda la Iglesia: son las Órdenes monásticas, las Órdenes religiosas, las Congregaciones, institutos, cada uno con su Regla propia, estatuto y fin específico. Si bien al Oriente Católico han llegado a servir muchas de estas Instituciones, el monacato propio de Oriente, que es el primero de todos, sigue fiel a su condición original:


“En Oriente el monaquismo ha conservado una gran unidad, y no ha conocido, como en Occidente, la formación de los distintos tipos de vida apostólica.”

La Regla de San Teodoro Estudita, es la Regla común, aunque no única, del Oriente Cristiano. Ella comprende los distintos estados monásticos como expresión de una única consagración en etapas.

“Las varias expresiones de la vida monástica, desde el cenobitismo rígido, como lo concebían Pacomio o Basilio, hasta el eremitismo más riguroso de un Antonio o de un Macario el egipcio, corresponden más a etapas diversas del camino espiritual que a la opción entre diferentes estados de vida.”


  ¿Cómo describe la misión de un monje católico bizantino?

Como la de alguien llamado a ser puente entre Dios y sus hermanos, y entre los hermanos también: no podemos amar lo que no conocemos, y la inmensa riqueza que es Cristo, la damos a compartir en un ámbito como el bizantino, en el que muchas de las condiciones de la vida cristiana original siguen vigentes.

Así pues, el monje es el hombre de la renuncia al mundo creado por Dios, para dedicarse por entero al Dios que ha creado al mundo y cuanto contiene. Y como modelo de todo creyente (el ser monje es una profundización del misterio bautismal), el monje es un hombre que vive la Presencia del Reino, y espera su plenitud; un vigía que guarda la Ciudad de Dios que es la Iglesia. Su retiro no es una separación de las necesidades del prójimo, sino un centrarse en el combate espiritual propio, y de todos los miembros del Cuerpo eclesial.


   ¿Qué significa la palabra “Teóforo”?

La palabra “Teóforo” significa “portador de Dios”, y es así como el cristiano comprende su ser y su misión: Llevamos a Dios realmente, cuando vivimos según los mandamientos de Cristo y estamos reconciliados con el Padre por el perdón. Celebramos continuamente esta misericordia practicando la "oración de Jesús” u “oración del corazón” (Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador).

“En Oriente el monaquismo no se ha contemplado sólo como una condición aparte, propia de una clase de cristianos, sino sobre todo como punto de referencia para todos los bautizados, en la medida de los dones que el Señor ha ofrecido a cada uno, presentándose como una síntesis emblemática del cristianismo.”


¿Cómo llega a América Latina la Iglesia Bizantina?

Con las emigraciones del S. XIX y XX, llegaron inmigrantes de casi todas las naciones cristianas orientales a diversos puntos de América Latina; en particular ucranios (bizantinos)a Brasil y Argentina y árabes (maronitas y greco-melkitas) y armenios a México, Colombia, Centroamérica, Venezuela, Brasil y Argentina . Allí formaron comunidades hasta el día de hoy que, en general, se limitan a mantener la atención pastoral de las respectivas comunidades. Entre ellos está la Misión Católica Rusa y Rumana de Buenos Aires y la Misión Ítalo-griega, y en Brasil, la comunidad siro-antioquena de Belo Horizonte.

Debido a los trágicos sucesos de Oriente Medio, es muy posible que más hermanos cristianos que desean conservar su ser, vengan a nuestro amado continente. Al acogerlos sepamos valorar lo que tienen para compartir con nosotros.


¿Qué propone la Iglesia para el futuro?


” Con respecto al monaquismo, teniendo en cuenta su importancia en el cristianismo de Oriente, deseamos que vuelva a florecer en las Iglesias orientales católicas y se apoye a los que se sientan llamados a llevar a cabo ese afianzamiento(66).”

“Ese deseo se refiere también a los territorios de la diáspora oriental, donde la presencia de monasterios orientales daría mayor solidez a las Iglesias orientales en esos Países, prestando, además, una valiosa aportación a la vida religiosa de los cristianos de Occidente.”

Nuestra fundación de un monasterio bizantino en un recóndito lugar de la Argentina es una respuesta a ese apremiante llamado, hemos sido acogidos y estimulados por la autoridad de la Iglesia, y damos gracias a Dios por ello. Es pues, a la Iglesia en general que se dirige nuestro quehacer: a los bizantinos de origen y de vocación para que alcancen la plenitud de su llamado, a nuestros hermanos latinos para que crezcan en conocimiento y experiencia del Tesoro de Cristo de la fe católica, y a todos aquellos hermanos de tradición que aún no gozan de la plenitud de la fe, para hacer un llamado a la Unidad que el Señor quiere. ¡Cristo viene hacia nosotros, caminemos hacia Él!

Los hijos de la Iglesia católica ya conocen los caminos que la Santa Sede ha señalado para que puedan alcanzar ese objetivo: conocer la liturgia de las Iglesias de Oriente(62); profundizar el conocimiento de las tradiciones espirituales de los Padres y de los Doctores del Oriente cristiano(63); tomar ejemplo de las Iglesias de Oriente para la inculturación del mensaje del Evangelio; combatir las tensiones entre Latinos y Orientales e impulsar el diálogo entre Católicos y Ortodoxos; formar en instituciones especializadas para el Oriente cristiano a teólogos, liturgistas, historiadores y canonistas que puedan difundir, a su vez, el conocimiento de las Iglesias de Oriente; ofrecer en los seminarios y en las facultades teológicas una enseñanza adecuada sobre esas materias, sobre todo para los futuros sacerdotes(64). Son directrices siempre muy válidas, en las que deseo insistir con particular fuerza.


 Iglesia del Monasterio Bizantino de la Transfiguración, Pigüé, Argentina.

Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, España.

Seminario católico bizantino de Nyíregyháza, Hungría


Basílica San Esteban, Budapest, Hungría.
Iglesia antigua de madera, Eslovaquia.

Eslovaquia



(Entrevista a cargo de Mary Dorantes, México)

* En rojo, citas de la carta apostólica Orientale Lumen.




domingo, 26 de mayo de 2013

Testimonios de la Generación de la IGCU de las catacumbas


Arzobispo Mayor emérito Lubomyr Husar

Testimonios Vivos: Miembros de la generación de las catacumbas de la IGCU compartieron con los jóvenes su experiencia de lucha por la fe

Laicos de la Universidad Católica Ucraniana (UCU) y el clero de la Iglesia Greco Católica Ucraniana (UGCC) que estuvieron en la clandestinidad bajo el régimen comunista, se reunieron con los jóvenes para compartir sus recuerdos de aquellos días.

El encuentro, titulado "El valor del testigo de la fe en el mundo moderno" se llevó a cabo 17 de abril de 2013 por la Fundación San Volodymyr, el Instituto UCU de Historia de la Iglesia, y el Instituto UCU de Liderazgo y Gestión en el marco del proyecto "diálogo de las generaciones".


Se puso de manifiesto que para ser un buen cristiano y abiertamente declarar la fe, es siempre difícil, tanto en tiempos de persecución de la iglesia como en tiempos de paz.

El invitado especial fue el Arzobispo Mayor emérito Lubomyr Husar. En su discurso destacó la importancia práctica de la medida de la fe.

"Sabemos de millones de mártires en la historia de la Iglesia. Personas que dieron su vida por su fe en Dios. Prefirieron morir antes que traicionar su fe. Sabemos también que muchas personas lo hicieron por causa de sus creencias. Y no sólo los religiosos", dijo.


El arzobispo emérito señaló que los creyentes de hoy también deben mostrar su fe.

"Vivimos en tiempos difíciles. Se escuchan críticas por todas partes. Muchas de condena", dijo el cardenal Lubomyr.

"Salir de este estado, se puede hacer testificando la propia fe, testificando las creencias verdaderas. Esto debería suceder en muchos aspectos prácticos hoy en día, hay que tener mucha confianza para decir en ciertos momentos:  Ahora haré lo que me ordena mi fe en Dios,  lo que me ordena la dignidad humana ", añadió.

Petro Baran sacerdote redentorista greco católico y la monja estudita Yulita Pokhuday, llegaron a la iglesia en tiempos de persecución. Hablaron a la gente joven sobre el pasado, hablaron sobre todo de sus mentores espirituales: la Hermana Yulita sobre su Higúmena Josefa Viter y el padre Petro sobre su padre, el sacerdote Mykhailo Vynnytsky, y sobre el arzobispo Volodymyr Sternyuk.

"Sor Josefa tenía 65 años cuando llegó al monasterio. Amaba la pureza, siempre hablaba con amor. Ella decía que con el fin de mantener la fe, debemos orar mucho", dijo la hermana Yulita.



El laico Yaroslav Hevrich cumplió una sentencia en un campo de trabajo forzado a causa de sus creencias religiosas. Su padre, un sacerdote greco-católico y padre de cinco hijos, no quiso cambiarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa. El sacerdote fue perseguido, y cuando fue liberado, se fue con los greco-católicos en las regiones de Vinnytsia y Khmelnytsky.

"Mi padre siempre decía que nunca debemos traicionar nuestra fe. Él creía que la UGCC saldría de las catacumbas, que renacería, y que Ucrania ganaría su independencia".

Natalia Nykolyn también sufrió por su fe. En 1949 estudió en la Facultad de Filología de la universidad. Después de la muerte de Yaroslav Halan, la persecución de la UGCC se intensificó en el oeste de Ucrania. Comenzaron "depuraciones" entre los estudiantes. Un día, en una reunión de líderes de Komsomol, fue interrogada acerca de su creencia en Dios y su relación con el Papa. La estudiante no negó su fe y el respeto por el Romano Pontífice.

"Hubo una protesta en la sala. Condenación. ¿Cómo puede una estudiante que haya aprobado el examen en  materialismo dialéctico, decir eso!, los comunistas me cuestionaban. Les dije que estudié este tema en el pasado, pero no he cambiado mi opinión . Esto provocó aún más indignación ".

En enero de 1950 Natalia Nykolyn y otro estudiante que se comportó de manera similar en las reuniones, fueron expulsados ​​de la universidad por sus creencias religiosas. Entonces su padre, que trabajaba en la Dirección Provincial de Cultura, también fue despedido. Natalia no se arrepiente de lo que hizo. Incluso Khrushchev en su discurso cuando reprende a miembros del partido en Lviv menciona dos chicas estudiantes que se atrevieron a expresar su fe.

INFORMACIÓN GENERAL

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la UGCC tenía 2.387 parroquias y 3.6 millones de fieles, 2.352 sacerdotes eparquiales, 31 monasterios masculinos y 121 monasterios femeninos. Bajo la tutela de la iglesia funcionó la Academia Teológica y tres seminarios teológicos en los que se matricularon 480 alumnos.

Después de un fallido intento de forzar a los obispos a negar la comunión con Roma, las autoridades soviéticas, reunieron 216 sacerdotes bajo amenaza de muerte: el 9-10 de marzo de 1946 en la Catedral de San Jorge (el corazón espiritual de Ucrania Occidental) se llevó a cabo el llamado Sínodo de Lviv. La asamblea anuló la Unión de Brest, que fue lo que unificó oficialmente la Iglesia Greco Católica Ucraniana con la Santa Sede. La UGCC fue anexada por la fuerza a la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Las autoridades castigaron con arresto y deportación a campos de trabajo forzado a cientos de sacerdotes, monjes, monjas y fieles laicos, a menudo con sus esposas e hijos. Entre 1946 y 1989 la Iglesia Greco Católica Ucraniana era la iglesia prohibida más grande del mundo. Al mismo tiempo, era la estructura más grande de la oposición pública al sistema soviético de la URSS.

A pesar de la severa persecución, la iglesia siguió viviendo en la clandestinidad a través de un amplio sistema de  seminarios secretos, monasterios, parroquias y grupos de jóvenes, hasta que se legalizó el 1 de diciembre 1989.

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Más sobre la Iglesia Greco Católica en la clandestinidad:

Videos "Ucrania, la historia de la Iglesia Católica. Emergiendo de las catacumbas":











Notas:

Nota publicada en http://risu.org.ua/ 
Traducción: Raquel del Monasterio Bizantino

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dos entrevistas interesantes a nuestro Patriarca Sviatoslav Shevchuk

1) Cabeza de la Iglesia Greco Católica Ucrania: "Nuestra Iglesia es una piedra en el zapato para aquellos que no buscan la verdadera unidad".




Publicado por la página RISU (Servicio de Información Religiosa de Ucrania):
14 de mayo 2013.


"La reconciliación entre nuestras iglesias ayudará al pueblo ruso y ucraniano a entenderse el uno al otro. Como sucede a menudo entre los vecinos tenemos muchos mutuos problemas históricos, pero no podemos construir un futuro sin comunicación cristiana. El proceso de reconciliación también ayudará a superar la ucranofobia en Rusia y detener la rusificación de Ucrania", dijo el Patriarca Sviatoslav Shevchuk, cabeza de la Iglesia Greco Católica Ucraniana (UGCC), en una entrevista con KAI (Agencia Católica de Información).

Hablando de la relación de la UGCC con la UOC-MP (Iglesia Ortodoxa Ucrania, Patriarcado de Moscú), Su Beatitud Sviatoslav, cabeza de la UGCC, dijo que hasta ahora sólo ha habido discusión informal. "Además, creemos que somos los herederos de la misma tradición de la Iglesia de Kyiv, que se originan en el mismo Bautismo de la Rus ', el 1025° aniversario que estamos celebrando este año", dijo.

Ahora, de acuerdo al Patriarca de los greco católicos, la UGCC busca el entendimiento y la reconciliación con los ortodoxos para "mantener sus raíces y dar testimonio de Cristo."

En cuanto a la cooperación ecuménica de la UGCC, el Patriarca Sviatoslav dijo que en este sentido los testimonios de los mártires de la UGCC son importantes porque fueron "mártires por la unidad de la iglesia."

"Nuestra iglesia es una piedra en el zapato para aquellos que no buscan la verdadera unidad. Mi predecesor, el cardenal Lubomyr Husar, dijo que el mayor obstáculo para la unidad de la iglesia es que no todo el mundo lo quiere. Creemos que no es bueno cuando estamos separados, en la Iglesia Católica, y en las relaciones con los ortodoxos. Nuestra misión es recordar acerca de nuestra unidad ", continuó.

El Primado de la UGCC apoyó su afirmación con un ejemplo. El dijo que el Metropolitano Hilarión, jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, dijo que la Iglesia Ortodoxa está interesada en formar una alianza estratégica con la Iglesia Católica para unirse y dar testimonio de los valores morales tradicionales. Sin embargo, de acuerdo con el metropolitano, tenemos que tolerarnos el uno al otro, trabajar juntos, pero no unirnos.

"Hace poco estuve en Estambul, donde me reuní con el Patriarca Bartolomé de Constantinopla. Me sorprendió su apertura y deseo de unir nuestras iglesias. No nos trata como uniatas que interfieren con el diálogo ortodoxo-católico. Vimos el gran patriarca y su deseo de buscar la unidad de la Iglesia ", dijo el Patriarca Sviatoslav.

Según el primado de los greco católicos, la UGCC debe pensar seriamente en cómo hacer la voluntad de Jesucristo, "para que todos sean uno."


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2) Entrevista realizada por el P. Thomas Rosica, CSB para Witness de Salt and Light Catholic Media Foundation a Su Beatitud Sviatoslav en su última visita a Canadá para el Sínodo de los Obispos.

La Iglesia Greco-Católica Ucraniana, después de haber sufrido mucho bajo la persecución comunista, floreció una vez que la cortina de hierro cayó finalmente. La fuerza de este rito oriental se extiende a la creciente diáspora ucraniana, sobre todo en Canadá. En 2011, cuando los obispos ucranianos se reunieron  para elegir a un nuevo líder de su iglesia en crecimiento, se dirigieron al más joven entre sus filas: Sviatoslav Shevchuk, entonces sólo de 40 años de edad:






Notas:

1) http://risu.org.ua/ (Traducido por Raquel del Monasterio Bizantino)
2) http://saltandlighttv.org/witness/

lunes, 29 de abril de 2013

Testimonio vocacional del Hieromonje Diego


Entrevista realizada por la Hna. Mónica Jaciuk, OSBM



1) Padre, ¿qué significa para su vida haber sido bautizado en el rito romano y vivir hoy como monje y sacerdote bizantino?

Buenos días, ante todo, gracias por el interés y el espacio para que pueda testimoniar ante Uds. la vida que Dios me ha concedido. En primer lugar, bendigo a Dios Padre que en su Misericordia y Sabiduría infinitas se ha dignado derramar en mí, pecador, tantas gracias por medio de su Hijo Unigénito para ser instrumento del Espíritu Santo y cumplir lo que Él quiera, para mi salvación y la de los hermanos. Alabo tiernamente a la Toda Santa, la Madre de Dios y Siempre Virgen María, la que en mi interior nutre a su Hijo, para que sea formado hasta la medida del Hombre Nuevo.

Entre el bautismo que recibí de pequeño y mi condición actual de hieromonje de la Iglesia Bizantina Ucrania hay un largo camino que trataré de resumir.
Bien, el Bautismo es una gracia extraordinaria, que en mi caso, la recibí como la mayor parte de los argentinos: en la Iglesia Católica de rito latino y por tradición familiar, digamos, una sabia costumbre que permitió que una familia no practicante como era la mía no le impidiese a la Iglesia el ser Madre de sus hijos.

Mi llamado a la fe fue casi coincidente con mi llamado a la consagración, a los 20 años de edad, y hasta ese momento, la gracia del Bautismo aguardaba los tiempos de Dios, que son tiempos de misericordia. Debo a la Iglesia latina mi formación primera, la Acción Católica, luego el seminario y el haberme ofrecido las riquezas del Oriente Cristiano a manos llenas, cosa que agradezco cada día.

Así, a la vez que me nutría con los íconos, los Santos Padres, en particular los Padres del Desierto, la Oración del Nombre, y militaba y misionaba en la parroquia, había un profundo anhelo y a la vez una convicción de que Dios tenía algo para mí desconocido, y que como Dios es fiel, Él habría de mostrarme y le daría cumplimiento.

Ya durante la formación sacerdotal en el Seminario Mayor “San José” de La Plata, ese misterioso “llamado dentro del llamado” seguía creciendo y exigiendo más. Al crecer en mí esta realidad de a destellos e inspiraciones, mis sucesivos padres espirituales me animaron a que cultivara ese núcleo misterioso y palpitante. La lectura de la Carta Apostólica “Orientale Lumen” fue una revelación de mis más hondas aspiraciones. Pero fue un día al entrar durante una Divina Liturgia en un templo ortodoxo en que supe, por fin, quién era yo. Ya no había misterios: sin separarme de mi Madre la Iglesia Católica, yo era simplemente “todo eso”. No hubo ningún detalle, sencillamente me sentía un pez en el agua: “lo semejante conoce lo semejante”. Al poco tiempo, según mis posibilidades, empecé a concurrir a la Misión Católica Rusa y Rumana, donde podía comulgar y participar con otros que “padecían” alegremente la misma urgencia hacia la “Luz del Oriente”.

El comienzo de la fundación junto con el entonces seminarista David, mi amigo y compañero el hieromonje David, fue fruto de una decisión consciente y madurada bajo la guía espiritual de la Iglesia de emprender el camino de la santidad, en la penitencia, la oración y el ayuno siguiendo la inspiración primera: llegar a ser una comunidad monástica bizantina eslava en la diáspora, plenamente insertada en la realidad local. Así comenzamos a tener relación con la Eparquía Ucrania.

Años después de comenzar la fundación del monasterio, con el hieromonje David, a instancias de Mons. Sviatoslav, entonces Obispo Ucranio de la Argentina, fuimos hechos miembros plenos de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania por la Santa Sede, es decir, como si hubiésemos sido bautizados en ella, e incardinados en la Eparquía Ucrania de la Argentina. 

Así pues, volviendo al inicio, me siento bendecido y comprometido a ser plenamente sacerdote de Dios y monje de la Iglesia de Oriente, al servicio de todos.

2) ¿Qué aspecto de la Iglesia Bizantina le cautivó?

Su Liturgia vivificante, ultraterrena, mística y a la vez tan cercana, que lo ilumina todo. La Iglesia Bizantina es Liturgia, Servicio Público ante Dios en favor de los hombres: Solemnidad tierna, piedad sobria, penitencia gozosa, memoria apostólica expectante del retorno de Cristo, poesía dogmática, desbordante Unción sin desbordes, sencillez dignificante, estupor dulcísimo…y de allí dimana la Luz de Cristo a todos los aspectos de la vida, para todos, los más sencillos, para las creaturas de todo el universo.

3) ¿Cómo se articula la vida monástica y la misión en el monasterio de la Transfiguración?

Como en todo organismo pequeño como lo es nuestro monasterio, todos los procesos “metabólicos” de su vida se dan a una gran velocidad: Celebramos en la iglesia, tenemos momentos de vida en común, hacemos las tareas de la casa, damos formación a los miembros de la comunidad, atendemos peregrinos, a penitentes que buscan el perdón, a personas en riesgo, también a personas en el pueblo, hacemos toda clase de trabajo manual e intelectual, misionamos en el Sur, y básicamente estamos abiertos a las necesidades del Cristo que cruza nuestra tranquera: la armonía, humanamente hablando imposible, es estar con Dios sin cesar. La oración del Nombre de Jesús lo hila todo. La unidad de todo la concede Dios sólo al estar en vilo a cada instante para arrojarse sobre la Voluntad siempre benéfica de Dios.

4) ¿Por qué vive con tanto entusiasmo?

¿Oh, tanto se me nota? Permítaseme, pido paciencia, una explicación. La palabra entusiasmo, viene del griego “en-theo-ousiasmós”, algo así como “estado activo causado por Dios”. El Señor Jesucristo nos dice por medio de la Samaritana que el agua que Él nos da, la Gracia, brota como un manantial hasta la Vida Eterna…ahora bien, ¿qué hago yo con tanta agua que brota y brota? ¡la doy de beber a otros! El único entusiasmo, pues, digno de tal nombre es el de tener a Dios adentro, y a la vez, experimentar el vivir insertos en Él. Y estar adentro de Dios, es estar adentro de la Iglesia, sin peros. Les deseo a todos que, en la medida del querer divino, les pase lo que me pasó a mí. 

5) ¿Qué  mensaje quiere transmitir como sacerdote y monje bizantino?

No busquen la felicidad vanamente fuera de la Iglesia: Crean que Dios es fiel y que Él cumple las promesas a su Pueblo: Déjense llevar por el Amor de Dios, y oren sin cesar. Busque cada uno un padre espiritual y obedézcalo, siendo sincero con Dios y los hombres. Amen a la Madre de Dios con todo el corazón. ¡Dios los bendiga! ¡Slava Isusu Jristú!

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 Gracias al "Sí" del Padre Diego al Señor, muchos podemos nutrirnos de la riqueza  espiritual del Oriente Cristiano aquí en la Argentina, a través del Monasterio Bizantino de la Transfiguración que fundaron con el Padre David hace 15 años.
Video de una Pascua vivida en el Monasterio Bizantino de la Transfiguración:



Más fotos:




















Notas:
* Fotos tomadas por Raquel y Mirta Carballedo 


sábado, 20 de abril de 2013

Testimonio vocacional del Higúmeno Hieromonje David



Entrevista realizada por la Hna. Mónica Jaciuk, OSBM


1- ¿Cómo descubrió este don de bizantino e iconógrafo?

Querida madrecita, doy gracias por la familia que me ha concedido, que me ha criado en la fe católica y me ha dado la fe para vivirla desde que nací. Tanto mis padres como mis abuelos hemos crecido en el seno de la Iglesia. Para nosotros la fe siempre fue algo muy importante y parte de nuestra vida. Me he criado en un pequeño pueblo del sudeste de la Prov. de Buenos Aires, y en mi familia teníamos la costumbre de rezar juntos, p. ej. el Santo Rosario, leíamos la Biblia y la Vida de los Santos. Los sacerdotes que atendían mi pueblo siempre eran una parte más de la familia.

Cuando tenía cinco años quería ser monje y ya tenía una ermita en el hueco de un tronco con una pequeña estampa de la Madre de Dios de Vladímir, que había llegado providencialmente a mi familia. Mi vecina Doña Cecilia, de origen libanés, tenía un cuadro de un monje que me cautivaba, y me contaba acerca de él: San Charbel Makhlouf. Siendo ya más grande, a eso de los once años, pedí a mi padre un espacio para hacer una capilla en la casa. A mi regreso del colegio, todo estaba preparado, hasta el mobiliario.
En aquella época había algunas familias ortodoxas, que hablaban de los íconos, los que me atraían particularmente, especialmente el del Perpetuo Socorro que en casa era muy amado y venerado, y que mi bisabuelo había hecho traer dos copias que había donado a dos iglesias.

Yo ya sentía una profunda atracción cuyo origen desconocía hacia todo lo bizantino que llegaba a mis manos. Y crecía un deseo por algo que se hallaba encerrado en estas santas imágenes. Con veintidós años, una vez ingresado en el noviciado de Don Orione, mi padre maestro solía hacernos leer la vida de los santos. Cuando tocó mi turno, me dijo que no leyera la vida de santos occidentales, que ya conocía desde la niñez, y me hizo tomar un libro que decía era especial para mí, que algún día iba a entender por qué: la Vida de San Sergio de Radonezh, que hizo literalmente saltar mi corazón del pecho, lo que sumado después a la lectura de los Relatos de un Peregrino Ruso, encendieron en mí el deseo de poder abrazar este género de vida monástica en algún momento, que no parecía llegar nunca.

Por otra parte, siendo clérigo estudiante, mi entonces padre espiritual, un jesuita, ante mi insistencia con algunas escuelas místicas de Occidente, me dijo: “ese no es tu espíritu”, y me dio a leer los Apotegmas de los Padres del Desierto, que afinó la percepción de la Voluntad de Dios para mi alma. Pero habrían de transcurrir unos cuantos años todavía…hasta que la semilla puesta por Dios traída desde la Santa Rus’ germinara en mí.

Ya en el clero, en los últimos años de teología, conocí a mi compañero de camino, el actual hieromonje Diego, con quien compartíamos idéntica búsqueda. Comenzamos pues a procurarnos cuanto material hubiese disponible. La lectura de la Carta Apostólica Orientale Lumen nos confirmó plenamente y nos permitió saber que la tradición es algo vivo que nos transporta a vivir plenamente el don de Dios, donde lo antiguo y lo nuevo se integran en lo eterno. Diría que Dios toma el hilo de oro de nuestra vida y lo borda de eternidad.             

Es aquí cuando mi deseo de escribir íconos se materializó, ya que Dios puso en mi camino a una persona muy querida que me transmitió sus conocimientos no sólo de iconografía, sino del mundo espiritual de la Rus’ de Kyiv, idioma, costumbres…con los cuales llegué verdaderamente a identificarme.
Al poco tiempo, con la bendición de nuestro padre espiritual, mi compañero y yo nos pusimos a disposición de las autoridades de la Iglesia, ya no como candidatos al sacerdocio diocesano de la Iglesia Latina, sino como aspirantes a la vida monástica y sacerdotal en la Iglesia Bizantina. La Iglesia como Madre nos ha guiado y confirmado desde entonces hasta hoy día: hoy somos monjes y sacerdotes de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania. Ella es nuestra casa.
         
2- ¿Cómo define qué es un icono?

Un día el Apóstol Felipe le pidió a Nuestro Señor Jesucristo ¡muéstranos al Padre!, a lo que el mismo Señor respondió: “Felipe: Quien me ve a mí, ve al Padre”. Dios se ha hecho visible. El fundamento de todo ícono es el hecho que el Hijo de Dios se ha hecho hombre. Dios se ha hecho representable, al asumir nuestra condición, excepto en el pecado, sin dejar de ser Dios.

Un ícono no es una mera obra de arte, sino una ventana que nos abre al Misterio y a la unión con lo trascendente; un lugar de encuentro con lo Eterno que nos ilumina continuamente para hacernos dirigirnos a la plenitud para la que hemos sido creados, a su imagen y semejanza. Un ícono es un espejo que refleja la Luz Divina y que nos muestra a todos los que han sido transfigurados.
El ícono es sacramental de la Iglesia, acaso el más poderoso sobre la Tierra: hace presente a quien está representado en él. Y cuando oramos ante él, o encendemos una lámpara, sabemos por la fe, que la mirada infinitamente bondadosa de Dios se posa sobre nosotros.

3- ¿Qué oración reza antes de escribir un icono?

Las oraciones iniciales “Rey Celestial, hasta el padrenuestro” y las demás prescritas para los iconógrafos.
Continuamente es conveniente rezar la Oración de Jesús, también llamada ‘del corazón’ o ‘noera, noética’.
Además de orar mientras se trabaja, en algunos momentos alguien lee sobre temas espirituales de los Santos Padres, siempre que podemos oímos los cantos litúrgicos aprovechando la tecnología, con grabaciones de distintos monasterios.

4- Cuando escribe un icono ¿piensa en llegar a un destinario o público determinado? ¿Por qué?

Ante todo, cuando escribo un ícono, lo hago pensando en hacer presente ante el mundo a aquellos que están representados: Cristo, la Madre de Dios, los Santos, los Ángeles, y así en embellecer la Iglesia de Dios y sabiendo que como son sacramentales, son medios de santificación y presencia en la iglesia, en las celdas de los monjes, en los hogares y en todo lugar en que estén para la oración. El Señor, al hacerse hombre sin dejar de ser Dios es el arquetipo, el modelo de todo ícono, y con su presencia santifica el cosmos y lo ennoblece, ennobleciendo así nuestra vida cotidiana y santificando todo.

5- ¿Qué le motiva a escribir un icono? ¿Buscar responder a las necesidades que tiene la gente?

Si por necesidad de la gente entendemos la urgencia para cada uno de entrar en servicio del Dios viviente, el ser liberado del pecado para vivir bajo la dulce obediencia del Padre celestial, entonces cada ícono es un embajador de la presencia de Dios, verdadera respuesta a todas nuestras necesidades. Cuando se escribe un ícono, en mi caso como monje, sólo se piensa en la presencia de Dios y en la necesidad que tenemos de vivir unidos a Él. 


6- ¿Escribió algún icono de la Sagrada Familia? ¿Por qué? 

Todavía no. Pero si escribí el ícono que funda la Sagrada Familia, es decir, el icono de la Natividad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que es Dios que se hace hombre sin dejar de ser Dios.
Porque en este tiempo de relativismo en el que vivimos, en el que la familia es socavada en su centro neurálgico – la unión amorosa y fecunda del varón y la mujer como reflejo del amor trinitario – es necesario centrarse en el icono de la Natividad, que nos reúne en torno al Misterio de la Redención, la Encarnación del Verbo de Dios: Al contemplar las personas que allí se encuentran, nos vemos identificados todos los hombres, con sus inquietudes y desafíos, y encontramos respuesta en el Amor Humanado, que nos hace Familia de Dios.

7- ¿Qué mensaje del icono de la Sagrada Familia le cautiva más?

Dios nos presenta qué es la familia según su Plan Divino y nos la ofrece como modelo, escuela de humanidad y santidad para nuestro bien eterno.

8- Para Ud. Padre David, ¿qué considera como importante tener en cuenta cada día de nuestra vida?

Tenemos que orar y trabajar continuamente tomados de la mano de Dios para que su Reino sea instaurado en el mundo. Dios quiere nuestra salvación y hemos de fatigarnos día tras día para alcanzarla, tal como nos manda el Señor. En Él está nuestra esperanza.

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Parte de la Película Documental "The Hushed Music": 













Notas:

* Fotos tomadas por Raquel y Mirta Carballedo