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lunes, 29 de abril de 2013

Testimonio vocacional del Hieromonje Diego


Entrevista realizada por la Hna. Mónica Jaciuk, OSBM



1) Padre, ¿qué significa para su vida haber sido bautizado en el rito romano y vivir hoy como monje y sacerdote bizantino?

Buenos días, ante todo, gracias por el interés y el espacio para que pueda testimoniar ante Uds. la vida que Dios me ha concedido. En primer lugar, bendigo a Dios Padre que en su Misericordia y Sabiduría infinitas se ha dignado derramar en mí, pecador, tantas gracias por medio de su Hijo Unigénito para ser instrumento del Espíritu Santo y cumplir lo que Él quiera, para mi salvación y la de los hermanos. Alabo tiernamente a la Toda Santa, la Madre de Dios y Siempre Virgen María, la que en mi interior nutre a su Hijo, para que sea formado hasta la medida del Hombre Nuevo.

Entre el bautismo que recibí de pequeño y mi condición actual de hieromonje de la Iglesia Bizantina Ucrania hay un largo camino que trataré de resumir.
Bien, el Bautismo es una gracia extraordinaria, que en mi caso, la recibí como la mayor parte de los argentinos: en la Iglesia Católica de rito latino y por tradición familiar, digamos, una sabia costumbre que permitió que una familia no practicante como era la mía no le impidiese a la Iglesia el ser Madre de sus hijos.

Mi llamado a la fe fue casi coincidente con mi llamado a la consagración, a los 20 años de edad, y hasta ese momento, la gracia del Bautismo aguardaba los tiempos de Dios, que son tiempos de misericordia. Debo a la Iglesia latina mi formación primera, la Acción Católica, luego el seminario y el haberme ofrecido las riquezas del Oriente Cristiano a manos llenas, cosa que agradezco cada día.

Así, a la vez que me nutría con los íconos, los Santos Padres, en particular los Padres del Desierto, la Oración del Nombre, y militaba y misionaba en la parroquia, había un profundo anhelo y a la vez una convicción de que Dios tenía algo para mí desconocido, y que como Dios es fiel, Él habría de mostrarme y le daría cumplimiento.

Ya durante la formación sacerdotal en el Seminario Mayor “San José” de La Plata, ese misterioso “llamado dentro del llamado” seguía creciendo y exigiendo más. Al crecer en mí esta realidad de a destellos e inspiraciones, mis sucesivos padres espirituales me animaron a que cultivara ese núcleo misterioso y palpitante. La lectura de la Carta Apostólica “Orientale Lumen” fue una revelación de mis más hondas aspiraciones. Pero fue un día al entrar durante una Divina Liturgia en un templo ortodoxo en que supe, por fin, quién era yo. Ya no había misterios: sin separarme de mi Madre la Iglesia Católica, yo era simplemente “todo eso”. No hubo ningún detalle, sencillamente me sentía un pez en el agua: “lo semejante conoce lo semejante”. Al poco tiempo, según mis posibilidades, empecé a concurrir a la Misión Católica Rusa y Rumana, donde podía comulgar y participar con otros que “padecían” alegremente la misma urgencia hacia la “Luz del Oriente”.

El comienzo de la fundación junto con el entonces seminarista David, mi amigo y compañero el hieromonje David, fue fruto de una decisión consciente y madurada bajo la guía espiritual de la Iglesia de emprender el camino de la santidad, en la penitencia, la oración y el ayuno siguiendo la inspiración primera: llegar a ser una comunidad monástica bizantina eslava en la diáspora, plenamente insertada en la realidad local. Así comenzamos a tener relación con la Eparquía Ucrania.

Años después de comenzar la fundación del monasterio, con el hieromonje David, a instancias de Mons. Sviatoslav, entonces Obispo Ucranio de la Argentina, fuimos hechos miembros plenos de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania por la Santa Sede, es decir, como si hubiésemos sido bautizados en ella, e incardinados en la Eparquía Ucrania de la Argentina. 

Así pues, volviendo al inicio, me siento bendecido y comprometido a ser plenamente sacerdote de Dios y monje de la Iglesia de Oriente, al servicio de todos.

2) ¿Qué aspecto de la Iglesia Bizantina le cautivó?

Su Liturgia vivificante, ultraterrena, mística y a la vez tan cercana, que lo ilumina todo. La Iglesia Bizantina es Liturgia, Servicio Público ante Dios en favor de los hombres: Solemnidad tierna, piedad sobria, penitencia gozosa, memoria apostólica expectante del retorno de Cristo, poesía dogmática, desbordante Unción sin desbordes, sencillez dignificante, estupor dulcísimo…y de allí dimana la Luz de Cristo a todos los aspectos de la vida, para todos, los más sencillos, para las creaturas de todo el universo.

3) ¿Cómo se articula la vida monástica y la misión en el monasterio de la Transfiguración?

Como en todo organismo pequeño como lo es nuestro monasterio, todos los procesos “metabólicos” de su vida se dan a una gran velocidad: Celebramos en la iglesia, tenemos momentos de vida en común, hacemos las tareas de la casa, damos formación a los miembros de la comunidad, atendemos peregrinos, a penitentes que buscan el perdón, a personas en riesgo, también a personas en el pueblo, hacemos toda clase de trabajo manual e intelectual, misionamos en el Sur, y básicamente estamos abiertos a las necesidades del Cristo que cruza nuestra tranquera: la armonía, humanamente hablando imposible, es estar con Dios sin cesar. La oración del Nombre de Jesús lo hila todo. La unidad de todo la concede Dios sólo al estar en vilo a cada instante para arrojarse sobre la Voluntad siempre benéfica de Dios.

4) ¿Por qué vive con tanto entusiasmo?

¿Oh, tanto se me nota? Permítaseme, pido paciencia, una explicación. La palabra entusiasmo, viene del griego “en-theo-ousiasmós”, algo así como “estado activo causado por Dios”. El Señor Jesucristo nos dice por medio de la Samaritana que el agua que Él nos da, la Gracia, brota como un manantial hasta la Vida Eterna…ahora bien, ¿qué hago yo con tanta agua que brota y brota? ¡la doy de beber a otros! El único entusiasmo, pues, digno de tal nombre es el de tener a Dios adentro, y a la vez, experimentar el vivir insertos en Él. Y estar adentro de Dios, es estar adentro de la Iglesia, sin peros. Les deseo a todos que, en la medida del querer divino, les pase lo que me pasó a mí. 

5) ¿Qué  mensaje quiere transmitir como sacerdote y monje bizantino?

No busquen la felicidad vanamente fuera de la Iglesia: Crean que Dios es fiel y que Él cumple las promesas a su Pueblo: Déjense llevar por el Amor de Dios, y oren sin cesar. Busque cada uno un padre espiritual y obedézcalo, siendo sincero con Dios y los hombres. Amen a la Madre de Dios con todo el corazón. ¡Dios los bendiga! ¡Slava Isusu Jristú!

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 Gracias al "Sí" del Padre Diego al Señor, muchos podemos nutrirnos de la riqueza  espiritual del Oriente Cristiano aquí en la Argentina, a través del Monasterio Bizantino de la Transfiguración que fundaron con el Padre David hace 15 años.
Video de una Pascua vivida en el Monasterio Bizantino de la Transfiguración:



Más fotos:




















Notas:
* Fotos tomadas por Raquel y Mirta Carballedo 


sábado, 20 de abril de 2013

Testimonio vocacional del Higúmeno Hieromonje David



Entrevista realizada por la Hna. Mónica Jaciuk, OSBM


1- ¿Cómo descubrió este don de bizantino e iconógrafo?

Querida madrecita, doy gracias por la familia que me ha concedido, que me ha criado en la fe católica y me ha dado la fe para vivirla desde que nací. Tanto mis padres como mis abuelos hemos crecido en el seno de la Iglesia. Para nosotros la fe siempre fue algo muy importante y parte de nuestra vida. Me he criado en un pequeño pueblo del sudeste de la Prov. de Buenos Aires, y en mi familia teníamos la costumbre de rezar juntos, p. ej. el Santo Rosario, leíamos la Biblia y la Vida de los Santos. Los sacerdotes que atendían mi pueblo siempre eran una parte más de la familia.

Cuando tenía cinco años quería ser monje y ya tenía una ermita en el hueco de un tronco con una pequeña estampa de la Madre de Dios de Vladímir, que había llegado providencialmente a mi familia. Mi vecina Doña Cecilia, de origen libanés, tenía un cuadro de un monje que me cautivaba, y me contaba acerca de él: San Charbel Makhlouf. Siendo ya más grande, a eso de los once años, pedí a mi padre un espacio para hacer una capilla en la casa. A mi regreso del colegio, todo estaba preparado, hasta el mobiliario.
En aquella época había algunas familias ortodoxas, que hablaban de los íconos, los que me atraían particularmente, especialmente el del Perpetuo Socorro que en casa era muy amado y venerado, y que mi bisabuelo había hecho traer dos copias que había donado a dos iglesias.

Yo ya sentía una profunda atracción cuyo origen desconocía hacia todo lo bizantino que llegaba a mis manos. Y crecía un deseo por algo que se hallaba encerrado en estas santas imágenes. Con veintidós años, una vez ingresado en el noviciado de Don Orione, mi padre maestro solía hacernos leer la vida de los santos. Cuando tocó mi turno, me dijo que no leyera la vida de santos occidentales, que ya conocía desde la niñez, y me hizo tomar un libro que decía era especial para mí, que algún día iba a entender por qué: la Vida de San Sergio de Radonezh, que hizo literalmente saltar mi corazón del pecho, lo que sumado después a la lectura de los Relatos de un Peregrino Ruso, encendieron en mí el deseo de poder abrazar este género de vida monástica en algún momento, que no parecía llegar nunca.

Por otra parte, siendo clérigo estudiante, mi entonces padre espiritual, un jesuita, ante mi insistencia con algunas escuelas místicas de Occidente, me dijo: “ese no es tu espíritu”, y me dio a leer los Apotegmas de los Padres del Desierto, que afinó la percepción de la Voluntad de Dios para mi alma. Pero habrían de transcurrir unos cuantos años todavía…hasta que la semilla puesta por Dios traída desde la Santa Rus’ germinara en mí.

Ya en el clero, en los últimos años de teología, conocí a mi compañero de camino, el actual hieromonje Diego, con quien compartíamos idéntica búsqueda. Comenzamos pues a procurarnos cuanto material hubiese disponible. La lectura de la Carta Apostólica Orientale Lumen nos confirmó plenamente y nos permitió saber que la tradición es algo vivo que nos transporta a vivir plenamente el don de Dios, donde lo antiguo y lo nuevo se integran en lo eterno. Diría que Dios toma el hilo de oro de nuestra vida y lo borda de eternidad.             

Es aquí cuando mi deseo de escribir íconos se materializó, ya que Dios puso en mi camino a una persona muy querida que me transmitió sus conocimientos no sólo de iconografía, sino del mundo espiritual de la Rus’ de Kyiv, idioma, costumbres…con los cuales llegué verdaderamente a identificarme.
Al poco tiempo, con la bendición de nuestro padre espiritual, mi compañero y yo nos pusimos a disposición de las autoridades de la Iglesia, ya no como candidatos al sacerdocio diocesano de la Iglesia Latina, sino como aspirantes a la vida monástica y sacerdotal en la Iglesia Bizantina. La Iglesia como Madre nos ha guiado y confirmado desde entonces hasta hoy día: hoy somos monjes y sacerdotes de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania. Ella es nuestra casa.
         
2- ¿Cómo define qué es un icono?

Un día el Apóstol Felipe le pidió a Nuestro Señor Jesucristo ¡muéstranos al Padre!, a lo que el mismo Señor respondió: “Felipe: Quien me ve a mí, ve al Padre”. Dios se ha hecho visible. El fundamento de todo ícono es el hecho que el Hijo de Dios se ha hecho hombre. Dios se ha hecho representable, al asumir nuestra condición, excepto en el pecado, sin dejar de ser Dios.

Un ícono no es una mera obra de arte, sino una ventana que nos abre al Misterio y a la unión con lo trascendente; un lugar de encuentro con lo Eterno que nos ilumina continuamente para hacernos dirigirnos a la plenitud para la que hemos sido creados, a su imagen y semejanza. Un ícono es un espejo que refleja la Luz Divina y que nos muestra a todos los que han sido transfigurados.
El ícono es sacramental de la Iglesia, acaso el más poderoso sobre la Tierra: hace presente a quien está representado en él. Y cuando oramos ante él, o encendemos una lámpara, sabemos por la fe, que la mirada infinitamente bondadosa de Dios se posa sobre nosotros.

3- ¿Qué oración reza antes de escribir un icono?

Las oraciones iniciales “Rey Celestial, hasta el padrenuestro” y las demás prescritas para los iconógrafos.
Continuamente es conveniente rezar la Oración de Jesús, también llamada ‘del corazón’ o ‘noera, noética’.
Además de orar mientras se trabaja, en algunos momentos alguien lee sobre temas espirituales de los Santos Padres, siempre que podemos oímos los cantos litúrgicos aprovechando la tecnología, con grabaciones de distintos monasterios.

4- Cuando escribe un icono ¿piensa en llegar a un destinario o público determinado? ¿Por qué?

Ante todo, cuando escribo un ícono, lo hago pensando en hacer presente ante el mundo a aquellos que están representados: Cristo, la Madre de Dios, los Santos, los Ángeles, y así en embellecer la Iglesia de Dios y sabiendo que como son sacramentales, son medios de santificación y presencia en la iglesia, en las celdas de los monjes, en los hogares y en todo lugar en que estén para la oración. El Señor, al hacerse hombre sin dejar de ser Dios es el arquetipo, el modelo de todo ícono, y con su presencia santifica el cosmos y lo ennoblece, ennobleciendo así nuestra vida cotidiana y santificando todo.

5- ¿Qué le motiva a escribir un icono? ¿Buscar responder a las necesidades que tiene la gente?

Si por necesidad de la gente entendemos la urgencia para cada uno de entrar en servicio del Dios viviente, el ser liberado del pecado para vivir bajo la dulce obediencia del Padre celestial, entonces cada ícono es un embajador de la presencia de Dios, verdadera respuesta a todas nuestras necesidades. Cuando se escribe un ícono, en mi caso como monje, sólo se piensa en la presencia de Dios y en la necesidad que tenemos de vivir unidos a Él. 


6- ¿Escribió algún icono de la Sagrada Familia? ¿Por qué? 

Todavía no. Pero si escribí el ícono que funda la Sagrada Familia, es decir, el icono de la Natividad de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que es Dios que se hace hombre sin dejar de ser Dios.
Porque en este tiempo de relativismo en el que vivimos, en el que la familia es socavada en su centro neurálgico – la unión amorosa y fecunda del varón y la mujer como reflejo del amor trinitario – es necesario centrarse en el icono de la Natividad, que nos reúne en torno al Misterio de la Redención, la Encarnación del Verbo de Dios: Al contemplar las personas que allí se encuentran, nos vemos identificados todos los hombres, con sus inquietudes y desafíos, y encontramos respuesta en el Amor Humanado, que nos hace Familia de Dios.

7- ¿Qué mensaje del icono de la Sagrada Familia le cautiva más?

Dios nos presenta qué es la familia según su Plan Divino y nos la ofrece como modelo, escuela de humanidad y santidad para nuestro bien eterno.

8- Para Ud. Padre David, ¿qué considera como importante tener en cuenta cada día de nuestra vida?

Tenemos que orar y trabajar continuamente tomados de la mano de Dios para que su Reino sea instaurado en el mundo. Dios quiere nuestra salvación y hemos de fatigarnos día tras día para alcanzarla, tal como nos manda el Señor. En Él está nuestra esperanza.

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Parte de la Película Documental "The Hushed Music": 













Notas:

* Fotos tomadas por Raquel y Mirta Carballedo 


sábado, 23 de marzo de 2013

La estructura litúrgica de la Cuaresma



Para comprender las diversas peculiaridades litúrgicas del tiempo de Cuaresma, debemos tener en cuenta que ellos expresan y nos transmiten la significación espiritual del ayuno, y están relacionadas con la idea central del Ayuno, con su función en la vida litúrgica de la Iglesia. Es la idea del arrepentimiento. En la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, empero, el arrepentimiento como tal es mucho más que una mera enumeración de pecados y transgresiones realizada ante el sacerdote. La confesión y la absolución no son más que el resultado, el fruto, el “clímax” del arrepentimiento sincero. Y, antes de que se pueda alcanzar este resultado, transformado en algo verdaderamente válido y provisto de significado, uno debe hacer un esfuerzo espiritual, atravesar un largo período de preparación y purificación. El arrepentimiento, en la acepción ortodoxa, significa reevaluación profunda y radical de toda nuestra vida, de todas nuestras ideas, juicios, preocupaciones, relaciones mutuas, etc. Ella se aplica no solo a algunas “malas acciones”, sino a toda la vida en su conjunto, y es un juicio cristiano aplicado a ella, a sus presupuestos básicos. En cada momento de nuestra vida, pero especialmente durante cuaresma, la Iglesia nos invita a concentrar nuestra atención en los valores y metas últimas, a que nos midamos según los criterios de la enseñanza cristiana, a contemplar nuestra existencia en relación con Dios. Esto es el arrepentimiento y consiste, por lo tanto, antes que toda otra cosa, en la adquisición del espíritu de arrepentimiento, es decir, de un estado particular de la mente, en una disposición especial de nuestra conciencia y visión espiritual.

...El culto cuaresmal en sí mismo es así una escuela de arrepentimiento. Nos enseña qué es el arrepentimiento y cómo adquirir dicho espíritu. Nos prepara y nos conduce a la regeneración espiritual, sin la cual la “absolución” resulta sin sentido. Es, en pocas palabras, tanto la enseñanza sobre la regeneración y el camino del arrepentimiento. Y, ya que no puede haber vida cristiana sin arrepentimiento, con esta constante “reevaluación” de la vida, el culto cuaresmal es una parte esencial de la tradición de la Iglesia. La negación de esto, su reducción a unas pocas costumbres y obligaciones puramente formales, la deformación de sus reglas básicas constituye una de las mayores deficiencias de nuestra vida eclesial actual. El objetivo de este artículo es delinear al menos las estructuras más importantes del culto cuaresmal, y así ayudar a los cristianos ortodoxos a recuperar una idea más ortodoxa de la cuaresma.

(1) Domingos de Preparación

...Tres semanas antes de que comience propiamente la cuaresma, entramos a un período de preparación. Es una característica constante de nuestra tradición cultural, el que cada evento litúrgico principal – Navidad, Pascua, Cuaresma, etc., esté anunciado y preparado largamente de antemano. Conociendo nuestra falta de concentración, la “mundanidad” de nuestra vida, la Iglesia nos llama la atención sobre la seriedad del evento que se acerca, nos invita a meditar sobre sus distintas “dimensiones”; Así, antes de que podamos practicar el ayuno, se nos provee de la base teológica sobre el mismo.

...La preparación precuaresmal incluye cuatro domingos consecutivos previos al ayuno.

...1. Domingo del Publicano y del Fariseo



...En la víspera de este día, es decir, en el Oficio de Vigilia del sábado, el Triodio, el libro litúrgico del tiempo cuaresmal, hace su primera aparición y se agregan textos tomados de él, al material litúrgico usual del oficio de resurrección. Esos textos desarrollan el tema más importante de la ocasión: el de la humildad. La lectura del Evangelio del día (Lc. 18, 10-14) enseña que la humildad es la condición del arrepentimiento. Nadie puede adquirir el espíritu del arrepentimiento si no rechaza la actitud del Fariseo. Ahí se encuentra un hombre que está siempre complacido consigo mismo y piensa que él cumple con todos los requerimientos de la religión. Sin embargo, él ha reducido la religión a reglas puramente formales y mide su religiosidad por el monto de su contribución financiera al templo. La religión es para él una fuente de orgullo y autosatisfacción. El Publicano es humilde y la humildad lo justifica ante Dios.

  2. Domingo del Hijo Pródigo.



...La lectura evangélica de este día (Lc. 15, 11-32) nos da el segundo tema de cuaresma: el del regreso a Dios. No es suficiente con reconocer los pecados y confesarlos. El arrepentimiento queda sin fruto sin el deseo y la decisión de cambiar de vida, de regresar a Dios. El verdadero arrepentimiento tiene como fuente la belleza espiritual y la pureza que el hombre ha perdido. “Retornaré al Padre compasivo llorando con lágrimas, recíbeme como a uno de tus siervos”. En el Oficio Matutino de este día se agrega el Salmo 136, “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión…¡si te olvido, Jerusalén, olvidada sea mi diestra!”, a los salmos usuales del Polieléi. “Alabad el nombre del Señor” (Salmo 134). El cristiano recuerda y sabe lo que ha perdido: la comunión con Dios, la paz y el gozo de su Reino. Él ha sido bautizado, introducido en el Cuerpo de Cristo. El arrepentimiento, por lo tanto, es una renovación del bautismo, un movimiento de amor, que lo trae de vuelta hasta Dios.

...3. Domingo del Juicio Final (Carnestolendas)


...El sábado que precede este domingo (sábado de carnestolendas) el Typikon prescribe la conmemoración universal de todos los miembros difuntos de la Iglesia. En la Iglesia, todos dependemos de los demás, pertenecemos el uno al otro, estamos unidos por el amor de Cristo. (Por lo tanto en la Iglesia ningún Oficio religioso puede ser “privado”). Nuestro arrepentimiento no estaría completo sin este acto de amor dirigido a todos aquellos, que nos precedieron en la muerte, ya que, qué es el arrepentimiento si no también la recuperación del espíritu de amor, que es el espíritu de la Iglesia. Litúrgicamente esta conmemoración incluye las Vísperas del viernes, Matutinos y Divina Liturgia del Sábado.

...El Evangelio del domingo (Mt. 25, 31-46) nos recuerda el tercer tema del arrepentimiento: la preparación para el juicio final. Un cristiano vive bajo el juicio de Cristo. Él nos juzgará por cuán seriamente hemos tomado su presencia en el mundo, su identificación con cada hombre, su don de amor. “Estuve preso, estaba desnudo…” Todas nuestras acciones, actitudes, juicios y especialmente relaciones con otras personas deben estar referidas a Cristo, y el llamarnos “cristianos” significa que aceptamos la vida como servicio y ministerio. La parábola del Juicio Final nos otorga un “término de referencia” para nuestra autoevaluación.

...En la semana siguiente a este domingo se prescribe un ayuno limitado. Debemos prepararnos y entrenarnos para el gran esfuerzo de la cuaresma. El miércoles y el viernes son días sin Liturgia con Oficios de ayuno (Cf. más abajo). El sábado de esta semana (Sábado de Lacticinios) la Iglesia conmemora a todos los hombres y mujeres que fueron “iluminados a través del ayuno” es decir, los Santos Ascetas o Ayunadores. Ellos son los modelos que seguimos, nuestros guías en el difícil “arte” del ayuno y el arrepentimiento.

...4. Domingo del Perdón (Lacticinios)

 Éste es el último día antes de la cuaresma. Su liturgia desarrolla tres temas:

(a) La “expulsión de Adán del Paraíso de delicias”. El hombre fue creado para el paraíso, es decir, para la comunión con Dios, para la vida con Él. Él ha perdido esta vida y su existencia sobre la tierra es un exilio. Cristo ha abierto a todos las puertas del paraíso y la Iglesia nos guía a nuestra patria celestial.

(b) Nuestro ayuno no debe ser hipócrita, una exhibición. Debemos “ser vistos no por los hombres cuando ayunamos, sino ante nuestro Padre que está en lo secreto” (Evangelio del domingo, Mt. 6, 14-21); y

(c) su condición es que nos perdonemos unos a otros como Dios nos ha perdonado – “Si perdonáis a los hombres sus transgresiones, vuestro Padre celestial también os perdonará”.

...En la tarde de ese día, en Vísperas, la cuaresma es inaugurada por el Gran Prokímeno: “No apartes tu faz de tu siervo, porque estoy en apuros; óyeme pronto. Atiende mi alma y líbrala”. Luego del Oficio, tiene lugar el rito del perdón y la Iglesia comienza su peregrinaje hacia el glorioso día de Pascua.

   El Gran Canon de San Andrés de Creta

...Los primeros cuatro días de cuaresma –de lunes a jueves– el Typikon prescribe la lectura del Gran Canon de San Andrés de Creta en Grandes Completas (es decir, después de Vísperas, dividido en cuatro partes. Este canon está enteramente dedicado al arrepentimiento y constituye, por decir así, la “inauguración de la cuaresma”. Se lo repite todo completo en los Matutinos del jueves de la quinta semana de cuaresma.

..(2) Días de semana cuaresmales – Ciclo diario.

...La cuaresma consiste de seis semanas o cuarenta días. Comienza el lunes después del Domingo de Lacticinios y finaliza el viernes por la tarde antes del Domingo de Ramos. El Sábado de la Resurrección de Lázaro, el Domingo de Ramos y la Semana Santa formal un ciclo litúrgico especial no analizado en este artículo. Los días de semana – de lunes a viernes- tienen una estructura litúrgica muy diferente de la de los sábados y domingos. Trataremos sobre estos dos días en un apartado especial.

...El ciclo cuaresmal de la semana, a pesar de que consiste en los mismos oficios, tal como están prescritos para el resto del año (Vísperas, Completas, Nocturno, Matutinos, Horas Menores) tiene sin embargo algunas peculiaridades importantes:

...(a) Posee su propio libro litúrgico – el Triodio. A lo largo del año los elementos variables de los oficios diarios –troparios, stijiras, cánones– se toman del Octoíj (Libro de la semana) y de la Minea (el libro del mes, que da el oficio del santo del día) La regla básica de la cuaresma es que el Octoíj no se utiliza en los días de semana, sino que es reemplazado por el Triodio, que cada día aporta:

...— en Vísperas – una serie de stijiras (3 para “Señor, a ti he clamado” y 3 para el “Apóstija”) y 2 lecturas o “parimias” del Antiguo Testamento.

...— en Matutinos – 2 grupos de “katismas” (“Sedalny,” himnos breves cantados después de la lectura del salterio) un canon de tres odas (o “Triodio” que le da su nombre a todo el libro) y 3 stijiras en las “alabanzas”, es decir, cantadas al final de los salmos matutinos ordinarios 148, 149 y 150. En la Hora Sexta se agrega una “parimia” del Libro de Isaías.

...La conmemoración del santo del día (Minea) no se omite, sino que es combinada con los textos del triodio. Estos últimos son principalmente, si no exclusivamente penitenciales en su contenido. Especialmente profundos y bellos son los “idiomela” (“samoglasni”) stijira de cada día (1 en Vísperas y 1 en Matutinos). Y es un hecho triste que tan poco del Triodio haya sido traducido al inglés.

...(b) El uso del salterio se duplica. Normalmente el salterio, dividido en veinte katismas es leído una vez por semana: (un katisma en Vísperas y dos en Matutinos). Durante la cuaresma es leído dos veces (uno en Vísperas, tres en Matutinos, uno en cada Hora Menor, Tercia, Sexta y Nona). Esto se hace, por supuesto, principalmente en los monasterios, sin embargo es importante saber que la Iglesia considera que los salmos son un “alimento espiritual” esencial del tiempo cuaresmal.

...(c) Las rúbricas de cuaresma hacen hincapié en las postraciones. Se las prescribe al final de cada Oficio con la oración cuaresmal de San Efrén el Sirio, “Oh Señor y Soberano de mi vida”, y también después de cada uno de los troparios especiales de cuaresma en Vísperas. Ellos expresan el espíritu de arrepentimiento como “ruptura” de nuestro orgullo y autosatisfacción. También hacen participar a nuestro cuerpo del esfuerzo de la oración.

...(d) El espíritu de cuaresma está también expresado en la música litúrgica. Son ejecutados tonos especiales de cuaresma o melodías en la música litúrgica. Se usan tonos especiales de cuaresma para las respuestas a las letanías y en los “Aliluias” que en Matutinos reemplazan el solemne canto del “Dios es el Señor, y se nos manifestó”.

...(e) Un signo distintivo de los oficios cuaresmales es el uso del Antiguo Testamento, ausente normalmente del ciclo diario. Cada día a lo largo de la cuaresma son leídos tres libros: Génesis, Proverbios en Vísperas, Isaías, en Hora Sexta. El Génesis nos cuenta el relato de la creación, la caída y los comienzos de la historia de la salvación. Proverbios es el libro de la sabiduría, que nos conduce a Dios y a sus preceptos. Isaías es el profeta de la redención, la salvación y el Reino Mesiánico.

...(f) Los ornamentos litúrgicos que se usan en días de la semana de cuaresma son oscuros, teóricamente, purpúreos.

...El orden de los oficios cuaresmales de la semana se lo encuentra en el Triodio (“Lunes de la primera semana de Ayuno”). De especial importancia son las regulaciones concernientes al canto del canon. Cuaresma es el único tiempo del año litúrgico que ha preservado el uso de las nueve odas bíblicas, que formaban parte de la estructura original del canon.

   (3) Días sin Liturgia

...La Liturgia de los Dones Presantificados

...En días de semana en Cuaresma (de lunes a viernes) la celebración de la Divina Liturgia está estrictamente prohibida. Son días sin Liturgia, con la posible excepción – la Fiesta de la Anunciación (entonces se prescribe la Liturgia de San Juan Crisóstomo después de Vísperas). La razón de esta regla es que la Eucaristía es por su propia naturaleza una celebración festiva, la gozosa conmemoración de la Resurrección y presencia de Cristo entre sus discípulos. (Para una elaboración más avanzada de este punto cf. Mi nota “Eucaristía y Comunión” en St. Vladimir’s Quarterly, Vol. 1, Nº 2, abril de 1957, pp. 31-33) Sin embargo, dos veces a la semana, los miércoles y viernes, la Iglesia prescribe la Iglesia la celebración después de Vísperas, es decir, en la tarde, de la Liturgia de los Dones Presantificados (cf. el orden de este oficio en I. Hapgood, The Service Book, pp. 127-146.) Consiste en Grandes Vísperas solemnes y la comunión de los Santos Dones consagrados el domingo previo. Siendo estos días de estricto ayuno (teóricamente de abstinencia completa) son coronados con la participación del Pan de Vida, el último cumplimiento de todos nuestros esfuerzos.

...Uno debe reconocer el trágico abandono de estas reglas en muchas parroquias estadounidenses. La celebración de las así llamadas “liturgias de réquiem” en días en que no deben celebrarse, constituye una violación flagrante de la tradición universal de la ortodoxia, y no pueden ser justificadas por puntos de vista ni teológicos o pastorales. Son remanentes de “uniatismo” en nuestra Iglesia celebración, y están en contradicción tanto con la doctrina ortodoxa de la conmemoración de los difuntos, como con la doctrine ortodoxa sobre la Eucaristía y su función en la Iglesia. Todo debe ser hecho en orden a restaurar los principios litúrgicos reales de la Cuaresma.

...(4) Sábados de Cuaresma

...Sábados de cuaresma, con la excepción del primero –dedicado a la memoria de San Teodoro de Tyron y del quinto– el Sábado del Acatisto, son días de conmemoración de los difuntos. Y, en vez de multiplicar las “liturgias privadas de réquiem” los días en que están prohibidas, sería bueno restaurar esta práctica de una conmemoración universal por semana de todos los cristianos ortodoxos que partieron de esta vida, de su integración en la Eucaristía, que siempre es ofrecida “por todos y por todo”.

...El Sábado del Acatisto es la conmemoración anual de la liberación de Constantinopla en el año 620. El “Acatisto”, es un hermoso himno a la Madre de Dios, y se canta en Matutinos.

...(5) Domingos de Cuaresma

...Cada Domingo de cuaresma, aunque mantiene su carácter de fiesta seminal de la Resurrección, tiene su tema específico, el Triodio se combina con el Octoíj.

...1er Domingo — “Triunfo de la Ortodoxia” —conmemora la victoria de la Iglesia sobre la última gran herejía– el iconoclasmo (842).




...2º Domingo — está dedicado a la memoria de San Gregorio Palamás, gran teólogo bizantino, canonizado en 1366.



...3º Domingo —“de la Veneración de la Santa Cruz”– En Matutinos la Cruz es traída en solemne procesión desde el santuario y puesta en el centro de la Iglesia donde permanecerá por toda la semana. Esta ceremonia anuncia la proximidad de la Semana Santa y la conmemoración de la Pasión de Cristo. Al final de cada oficio tiene lugar una veneración especial de la Cruz.


...4º Domingo — San Juan Clímaco, uno de los ascetas más grandes, que en su “Escala Espiritual” describió los principios básicos de la espiritualidad cristiana.



...5º Domingo — Santa María Egipcíaca, el más maravilloso ejemplo de arrepentimiento.

...Los Sábados y Domingos –días de celebración eucarística– Los ornamentos oscuros son reemplazados por claros, las melodías de cuaresma no se usan, y la oración de San Efrén con las postraciones es omitida. El orden de los oficios no es del tipo de cuaresma, aunque el ayuno permanece como regla y no puede ser roto (cf. mi artículo “Ayuno y liturgia”, en St. Vladimir’s Quarterly, Vol. III, Nº 1, Invierno 1959). Cada domingo a la noche, se prescribe Grandes Vísperas con un Gran Prokímeno especial.

...En la conclusión de esta breve descripción de la estructura litúrgica de Cuaresma, permítanme insistir una vez más, que el culto cuaresmal constituye uno de los elementos más profundos, más hermosos y más esenciales de nuestra tradición litúrgica ortodoxa. Su restauración en la vida de la Iglesia, su comprensión de parte de los cristianos ortodoxos, constituye una de las tareas urgentes de nuestro tiempo.



Protopresbítero Alexander Schmemann

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...Aparecido en The Russian Orthodox Journal, Marzo de 1959, págs. 6-8. Traducción del inglés de Hieromonje Diego (Flamini).


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jueves, 14 de marzo de 2013

Primeras palabras de nuestro Patriarca Sviatoslav acerca del Santo Padre Francisco


El Santo Padre Francisco (nuestro Cardenal Jorge Mario Bergoglio) junto a nuestro Patriarca Sviatoslav Shevchuk (en ese momento Administrador Apostólico de la Eparquía Ucrania de Argentina ) y a la derecha Mons. Miguel Mykycej  (Eparca Emérito)


En primer lugar, me gustaría contar que el nuevo Papa, Francisco, fue formado por un sacerdote nuestro, el P. Stepan Chmil, cuyos restos están en la Basílica de Santa Sofía en Roma. El Papa actual, cuando estudiaba en la escuela salesiana, se despertaba varias horas antes que sus compañeros para participar de la Divina Liturgia con el P. Stepan. Él conoce muy bien nuestra tradición, así como nuestra Liturgia.
La última vez que tuve la oportunidad de verlo fue cuando me preparaba para dejar la Argentina rumbo a Ucrania. Entonces, le pedí su testimonio para el proceso de beatificación del P. Stepan, a lo que él estuvo felizmente de acuerdo. El Santo Padre conoce muy bien no sólo nuestra Iglesia, sino también nuestra liturgia, nuestros ritos y nuestra espiritualidad.

Además de esto, el Papa Francisco, como Arzobispo de Buenos Aires, fue designado Ordinario de los Fieles Orientales sin Ordinario Propio. Nuestra Eparquía en la Argentina, es sufragánea de la Sede de Buenos Aires. De este modo, el Cardenal Bergoglio, siempre se ocupó de nuestra Iglesia en la Argentina; y como nuevo obispo, di mis primeros pasos del ministerio episcopal bajo su atenta mirada y ayuda. Debido a esto, estoy seguro de que el Santo Padre será de gran ayuda a nuestra Iglesia, y espero que grandes cosas le esperan a la Iglesia con este Papa.

Con respecto a su personalidad, es increíblemente modesto. Por ejemplo, como Arzobispo de Buenos Aires, nunca usó a un auto propio, sino el transporte público, siempre vestido con sencillez. Se destacó por su inmenso cuidado por los menos afortunados, visitando los barrios más empobrecidos. Es una persona, podía decir, de gran perfil pastoral.

Como jesuita, el Papa Francisco es un intelectual asombrosamente profundo. Puedo dar testimonio de que sus homilías, a veces, no duraban más que cinco o seis frases, pero se encargaba de llenarlas de gran contenido, siempre dejando a los fieles en contemplación silenciosa por otros cinco a siete minutos.

 Palabras de Su Beatitud Sviatoslav, Arzobispo Mayor de Kyiv-Halich
Patriarca de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania







 

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Quiero compartir en este blog la enorme alegría que tenemos toda la Comunidad Bizantina de Pigüé y los monjes de la Parroquia - Monasterio de la Transfiguración por la elección del nuevo Papa Francisco, nuestro querido Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Con qué alegría me desperté hoy!!!. Tenemos un Santo Padre!!! Y es argentino, Dios lo ha querido así. Que enorme gracia!!!! Qué bendición!!!. Qué grandes cosas nos tendrá preparadas el Señor a través de su pontificado?. No lo dudo que muchísimas y grandiosas. Todo es alegría. Este gran acontecimiento para nosotros y el mundo entero me renueva de entusiasmo. Tengo muchas esperanzas. Todo se ve tan maravilloso. Todo es nuevo..."He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas" (Apocalipsis 21,5).  

(Raquel del Monasterio Bizantino)


                                                 Viva el Santo Padre Francisco!!!
                                                       Viva el Papa de Roma!!!


 Notas:

 Fuente: http://risu.org.ua/ua/index/all_news/catholics/ugcc/51592

martes, 26 de febrero de 2013

Benedicto XVI se retirará como Papa pero no como Padre



Estamos viviendo un momento muy particular y único en estos últimos días, luego de que el pasado 11 de febrero Benedicto XVI comunicara al Colegio Cardenalicio durante una reunión en el Vaticano, que había decidido renunciar al Pontificado por la "falta de fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio Petrino".

Ayer en su última alocución a la hora del Angelus dijo unas palabras que resumen esta decisión:


"Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios ( La Transfiguración del Señor) la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa".

La comunidad bizantina de Pigüé se une a toda la Iglesia apoyando de todo corazón a nuestro querido Santo Padre Benedicto XVI en esta decisión que marca y enaltece su santidad y grandeza. Bendecimos a Dios por el gran don que nos ha otorgado de estos casi 8 años de su Pontificado marcados por su gran sabiduría y humildad. Nos unimos en oración para acompañar ahora y siempre a Benedicto XVI, y por el próximo Cónclave, que la Madre de Dios ilumine el corazón de los Cardenales en la elección del nuevo Pontífice.

Queremos transmitir desde aquí un mensaje de esperanza y de fe, de paz y confianza en el Señor, con este fin compartimos las palabras de nuestro Párroco Hieromonje Diego ayer, Domingo del Fariseo y del Publicano durante la Divina Liturgia, luego de la homilía:

"Si bien el domingo que viene la Sede de Roma estará vacante, nosotros no vamos a estar solos, él se retirará como Papa, como Obispo de Roma, pero no como padre":




Texto completo de la última alocución del Santo Padre Benedicto XVI a la hora del Angelus:
 


Queridos hermanos y hermanas: 


En el segundo domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas resalta de modo particular el hecho de que Jesús se transfiguró mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive en un monte alto en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos siempre presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lc 5, 10; 8, 51; 9, 28).

El Señor, que poco antes había preanunciado su muerte y resurrección (9, 22), ofrece a los discípulos un anticipo de su gloria. Y también en la Transfiguración, como en el bautismo, resuena la voz del Padre celestial: “Éste es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo” (9, 35).

Además, la presencia de Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas de la antigua Alianza, es sumamente significativa: toda la historia de la Alianza está orientada hacia Él, hacia Cristo, quien realiza un nuevo “éxodo” (9, 31), no hacia la tierra prometida como en tiempos de Moisés, sino hacia el Cielo.

La intervención de Pedro: “¡Maestro, qué bello es estar aquí!” (9, 33) representa el intento imposible de demorar tal experiencia mística. Comenta san Agustín: “[Pedro]… en el monte… tenía a Cristo como alimento del alma. ¿Por qué habría tenido que descender para regresar a las fatigas y a los dolores, mientras allá arriba estaba lleno de sentimientos de santo amor hacia Dios que le inspiraban, por tanto, una santa conducta?” (Discurso 78, 3).

Meditando este pasaje del Evangelio, podemos aprender una enseñanza muy importante. Ante todo, la primacía de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo.

En la Cuaresma aprendemos a dar el justo tiempo a la oración, personal y comunitaria, que da trascendencia a nuestra vida espiritual.

Además, la oración no es aislarse del mundo y de sus contradicciones, como en el Tabor habría querido hacer Pedro, sino que la oración reconduce al camino, a la acción. “La existencia cristiana – he escrito en el Mensaje para esta Cuaresma – consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios ” (n. 3).

Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.
















¡Viva Jesucristo!
¡Viva la Madre de Dios!
¡Viva Benedicto XVI!.
¡Viva Nuestra Santa Iglesia Católica!.


Notas:

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