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sábado, 23 de marzo de 2013

La estructura litúrgica de la Cuaresma



Para comprender las diversas peculiaridades litúrgicas del tiempo de Cuaresma, debemos tener en cuenta que ellos expresan y nos transmiten la significación espiritual del ayuno, y están relacionadas con la idea central del Ayuno, con su función en la vida litúrgica de la Iglesia. Es la idea del arrepentimiento. En la enseñanza de la Iglesia Ortodoxa, empero, el arrepentimiento como tal es mucho más que una mera enumeración de pecados y transgresiones realizada ante el sacerdote. La confesión y la absolución no son más que el resultado, el fruto, el “clímax” del arrepentimiento sincero. Y, antes de que se pueda alcanzar este resultado, transformado en algo verdaderamente válido y provisto de significado, uno debe hacer un esfuerzo espiritual, atravesar un largo período de preparación y purificación. El arrepentimiento, en la acepción ortodoxa, significa reevaluación profunda y radical de toda nuestra vida, de todas nuestras ideas, juicios, preocupaciones, relaciones mutuas, etc. Ella se aplica no solo a algunas “malas acciones”, sino a toda la vida en su conjunto, y es un juicio cristiano aplicado a ella, a sus presupuestos básicos. En cada momento de nuestra vida, pero especialmente durante cuaresma, la Iglesia nos invita a concentrar nuestra atención en los valores y metas últimas, a que nos midamos según los criterios de la enseñanza cristiana, a contemplar nuestra existencia en relación con Dios. Esto es el arrepentimiento y consiste, por lo tanto, antes que toda otra cosa, en la adquisición del espíritu de arrepentimiento, es decir, de un estado particular de la mente, en una disposición especial de nuestra conciencia y visión espiritual.

...El culto cuaresmal en sí mismo es así una escuela de arrepentimiento. Nos enseña qué es el arrepentimiento y cómo adquirir dicho espíritu. Nos prepara y nos conduce a la regeneración espiritual, sin la cual la “absolución” resulta sin sentido. Es, en pocas palabras, tanto la enseñanza sobre la regeneración y el camino del arrepentimiento. Y, ya que no puede haber vida cristiana sin arrepentimiento, con esta constante “reevaluación” de la vida, el culto cuaresmal es una parte esencial de la tradición de la Iglesia. La negación de esto, su reducción a unas pocas costumbres y obligaciones puramente formales, la deformación de sus reglas básicas constituye una de las mayores deficiencias de nuestra vida eclesial actual. El objetivo de este artículo es delinear al menos las estructuras más importantes del culto cuaresmal, y así ayudar a los cristianos ortodoxos a recuperar una idea más ortodoxa de la cuaresma.

(1) Domingos de Preparación

...Tres semanas antes de que comience propiamente la cuaresma, entramos a un período de preparación. Es una característica constante de nuestra tradición cultural, el que cada evento litúrgico principal – Navidad, Pascua, Cuaresma, etc., esté anunciado y preparado largamente de antemano. Conociendo nuestra falta de concentración, la “mundanidad” de nuestra vida, la Iglesia nos llama la atención sobre la seriedad del evento que se acerca, nos invita a meditar sobre sus distintas “dimensiones”; Así, antes de que podamos practicar el ayuno, se nos provee de la base teológica sobre el mismo.

...La preparación precuaresmal incluye cuatro domingos consecutivos previos al ayuno.

...1. Domingo del Publicano y del Fariseo



...En la víspera de este día, es decir, en el Oficio de Vigilia del sábado, el Triodio, el libro litúrgico del tiempo cuaresmal, hace su primera aparición y se agregan textos tomados de él, al material litúrgico usual del oficio de resurrección. Esos textos desarrollan el tema más importante de la ocasión: el de la humildad. La lectura del Evangelio del día (Lc. 18, 10-14) enseña que la humildad es la condición del arrepentimiento. Nadie puede adquirir el espíritu del arrepentimiento si no rechaza la actitud del Fariseo. Ahí se encuentra un hombre que está siempre complacido consigo mismo y piensa que él cumple con todos los requerimientos de la religión. Sin embargo, él ha reducido la religión a reglas puramente formales y mide su religiosidad por el monto de su contribución financiera al templo. La religión es para él una fuente de orgullo y autosatisfacción. El Publicano es humilde y la humildad lo justifica ante Dios.

  2. Domingo del Hijo Pródigo.



...La lectura evangélica de este día (Lc. 15, 11-32) nos da el segundo tema de cuaresma: el del regreso a Dios. No es suficiente con reconocer los pecados y confesarlos. El arrepentimiento queda sin fruto sin el deseo y la decisión de cambiar de vida, de regresar a Dios. El verdadero arrepentimiento tiene como fuente la belleza espiritual y la pureza que el hombre ha perdido. “Retornaré al Padre compasivo llorando con lágrimas, recíbeme como a uno de tus siervos”. En el Oficio Matutino de este día se agrega el Salmo 136, “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión…¡si te olvido, Jerusalén, olvidada sea mi diestra!”, a los salmos usuales del Polieléi. “Alabad el nombre del Señor” (Salmo 134). El cristiano recuerda y sabe lo que ha perdido: la comunión con Dios, la paz y el gozo de su Reino. Él ha sido bautizado, introducido en el Cuerpo de Cristo. El arrepentimiento, por lo tanto, es una renovación del bautismo, un movimiento de amor, que lo trae de vuelta hasta Dios.

...3. Domingo del Juicio Final (Carnestolendas)


...El sábado que precede este domingo (sábado de carnestolendas) el Typikon prescribe la conmemoración universal de todos los miembros difuntos de la Iglesia. En la Iglesia, todos dependemos de los demás, pertenecemos el uno al otro, estamos unidos por el amor de Cristo. (Por lo tanto en la Iglesia ningún Oficio religioso puede ser “privado”). Nuestro arrepentimiento no estaría completo sin este acto de amor dirigido a todos aquellos, que nos precedieron en la muerte, ya que, qué es el arrepentimiento si no también la recuperación del espíritu de amor, que es el espíritu de la Iglesia. Litúrgicamente esta conmemoración incluye las Vísperas del viernes, Matutinos y Divina Liturgia del Sábado.

...El Evangelio del domingo (Mt. 25, 31-46) nos recuerda el tercer tema del arrepentimiento: la preparación para el juicio final. Un cristiano vive bajo el juicio de Cristo. Él nos juzgará por cuán seriamente hemos tomado su presencia en el mundo, su identificación con cada hombre, su don de amor. “Estuve preso, estaba desnudo…” Todas nuestras acciones, actitudes, juicios y especialmente relaciones con otras personas deben estar referidas a Cristo, y el llamarnos “cristianos” significa que aceptamos la vida como servicio y ministerio. La parábola del Juicio Final nos otorga un “término de referencia” para nuestra autoevaluación.

...En la semana siguiente a este domingo se prescribe un ayuno limitado. Debemos prepararnos y entrenarnos para el gran esfuerzo de la cuaresma. El miércoles y el viernes son días sin Liturgia con Oficios de ayuno (Cf. más abajo). El sábado de esta semana (Sábado de Lacticinios) la Iglesia conmemora a todos los hombres y mujeres que fueron “iluminados a través del ayuno” es decir, los Santos Ascetas o Ayunadores. Ellos son los modelos que seguimos, nuestros guías en el difícil “arte” del ayuno y el arrepentimiento.

...4. Domingo del Perdón (Lacticinios)

 Éste es el último día antes de la cuaresma. Su liturgia desarrolla tres temas:

(a) La “expulsión de Adán del Paraíso de delicias”. El hombre fue creado para el paraíso, es decir, para la comunión con Dios, para la vida con Él. Él ha perdido esta vida y su existencia sobre la tierra es un exilio. Cristo ha abierto a todos las puertas del paraíso y la Iglesia nos guía a nuestra patria celestial.

(b) Nuestro ayuno no debe ser hipócrita, una exhibición. Debemos “ser vistos no por los hombres cuando ayunamos, sino ante nuestro Padre que está en lo secreto” (Evangelio del domingo, Mt. 6, 14-21); y

(c) su condición es que nos perdonemos unos a otros como Dios nos ha perdonado – “Si perdonáis a los hombres sus transgresiones, vuestro Padre celestial también os perdonará”.

...En la tarde de ese día, en Vísperas, la cuaresma es inaugurada por el Gran Prokímeno: “No apartes tu faz de tu siervo, porque estoy en apuros; óyeme pronto. Atiende mi alma y líbrala”. Luego del Oficio, tiene lugar el rito del perdón y la Iglesia comienza su peregrinaje hacia el glorioso día de Pascua.

   El Gran Canon de San Andrés de Creta

...Los primeros cuatro días de cuaresma –de lunes a jueves– el Typikon prescribe la lectura del Gran Canon de San Andrés de Creta en Grandes Completas (es decir, después de Vísperas, dividido en cuatro partes. Este canon está enteramente dedicado al arrepentimiento y constituye, por decir así, la “inauguración de la cuaresma”. Se lo repite todo completo en los Matutinos del jueves de la quinta semana de cuaresma.

..(2) Días de semana cuaresmales – Ciclo diario.

...La cuaresma consiste de seis semanas o cuarenta días. Comienza el lunes después del Domingo de Lacticinios y finaliza el viernes por la tarde antes del Domingo de Ramos. El Sábado de la Resurrección de Lázaro, el Domingo de Ramos y la Semana Santa formal un ciclo litúrgico especial no analizado en este artículo. Los días de semana – de lunes a viernes- tienen una estructura litúrgica muy diferente de la de los sábados y domingos. Trataremos sobre estos dos días en un apartado especial.

...El ciclo cuaresmal de la semana, a pesar de que consiste en los mismos oficios, tal como están prescritos para el resto del año (Vísperas, Completas, Nocturno, Matutinos, Horas Menores) tiene sin embargo algunas peculiaridades importantes:

...(a) Posee su propio libro litúrgico – el Triodio. A lo largo del año los elementos variables de los oficios diarios –troparios, stijiras, cánones– se toman del Octoíj (Libro de la semana) y de la Minea (el libro del mes, que da el oficio del santo del día) La regla básica de la cuaresma es que el Octoíj no se utiliza en los días de semana, sino que es reemplazado por el Triodio, que cada día aporta:

...— en Vísperas – una serie de stijiras (3 para “Señor, a ti he clamado” y 3 para el “Apóstija”) y 2 lecturas o “parimias” del Antiguo Testamento.

...— en Matutinos – 2 grupos de “katismas” (“Sedalny,” himnos breves cantados después de la lectura del salterio) un canon de tres odas (o “Triodio” que le da su nombre a todo el libro) y 3 stijiras en las “alabanzas”, es decir, cantadas al final de los salmos matutinos ordinarios 148, 149 y 150. En la Hora Sexta se agrega una “parimia” del Libro de Isaías.

...La conmemoración del santo del día (Minea) no se omite, sino que es combinada con los textos del triodio. Estos últimos son principalmente, si no exclusivamente penitenciales en su contenido. Especialmente profundos y bellos son los “idiomela” (“samoglasni”) stijira de cada día (1 en Vísperas y 1 en Matutinos). Y es un hecho triste que tan poco del Triodio haya sido traducido al inglés.

...(b) El uso del salterio se duplica. Normalmente el salterio, dividido en veinte katismas es leído una vez por semana: (un katisma en Vísperas y dos en Matutinos). Durante la cuaresma es leído dos veces (uno en Vísperas, tres en Matutinos, uno en cada Hora Menor, Tercia, Sexta y Nona). Esto se hace, por supuesto, principalmente en los monasterios, sin embargo es importante saber que la Iglesia considera que los salmos son un “alimento espiritual” esencial del tiempo cuaresmal.

...(c) Las rúbricas de cuaresma hacen hincapié en las postraciones. Se las prescribe al final de cada Oficio con la oración cuaresmal de San Efrén el Sirio, “Oh Señor y Soberano de mi vida”, y también después de cada uno de los troparios especiales de cuaresma en Vísperas. Ellos expresan el espíritu de arrepentimiento como “ruptura” de nuestro orgullo y autosatisfacción. También hacen participar a nuestro cuerpo del esfuerzo de la oración.

...(d) El espíritu de cuaresma está también expresado en la música litúrgica. Son ejecutados tonos especiales de cuaresma o melodías en la música litúrgica. Se usan tonos especiales de cuaresma para las respuestas a las letanías y en los “Aliluias” que en Matutinos reemplazan el solemne canto del “Dios es el Señor, y se nos manifestó”.

...(e) Un signo distintivo de los oficios cuaresmales es el uso del Antiguo Testamento, ausente normalmente del ciclo diario. Cada día a lo largo de la cuaresma son leídos tres libros: Génesis, Proverbios en Vísperas, Isaías, en Hora Sexta. El Génesis nos cuenta el relato de la creación, la caída y los comienzos de la historia de la salvación. Proverbios es el libro de la sabiduría, que nos conduce a Dios y a sus preceptos. Isaías es el profeta de la redención, la salvación y el Reino Mesiánico.

...(f) Los ornamentos litúrgicos que se usan en días de la semana de cuaresma son oscuros, teóricamente, purpúreos.

...El orden de los oficios cuaresmales de la semana se lo encuentra en el Triodio (“Lunes de la primera semana de Ayuno”). De especial importancia son las regulaciones concernientes al canto del canon. Cuaresma es el único tiempo del año litúrgico que ha preservado el uso de las nueve odas bíblicas, que formaban parte de la estructura original del canon.

   (3) Días sin Liturgia

...La Liturgia de los Dones Presantificados

...En días de semana en Cuaresma (de lunes a viernes) la celebración de la Divina Liturgia está estrictamente prohibida. Son días sin Liturgia, con la posible excepción – la Fiesta de la Anunciación (entonces se prescribe la Liturgia de San Juan Crisóstomo después de Vísperas). La razón de esta regla es que la Eucaristía es por su propia naturaleza una celebración festiva, la gozosa conmemoración de la Resurrección y presencia de Cristo entre sus discípulos. (Para una elaboración más avanzada de este punto cf. Mi nota “Eucaristía y Comunión” en St. Vladimir’s Quarterly, Vol. 1, Nº 2, abril de 1957, pp. 31-33) Sin embargo, dos veces a la semana, los miércoles y viernes, la Iglesia prescribe la Iglesia la celebración después de Vísperas, es decir, en la tarde, de la Liturgia de los Dones Presantificados (cf. el orden de este oficio en I. Hapgood, The Service Book, pp. 127-146.) Consiste en Grandes Vísperas solemnes y la comunión de los Santos Dones consagrados el domingo previo. Siendo estos días de estricto ayuno (teóricamente de abstinencia completa) son coronados con la participación del Pan de Vida, el último cumplimiento de todos nuestros esfuerzos.

...Uno debe reconocer el trágico abandono de estas reglas en muchas parroquias estadounidenses. La celebración de las así llamadas “liturgias de réquiem” en días en que no deben celebrarse, constituye una violación flagrante de la tradición universal de la ortodoxia, y no pueden ser justificadas por puntos de vista ni teológicos o pastorales. Son remanentes de “uniatismo” en nuestra Iglesia celebración, y están en contradicción tanto con la doctrina ortodoxa de la conmemoración de los difuntos, como con la doctrine ortodoxa sobre la Eucaristía y su función en la Iglesia. Todo debe ser hecho en orden a restaurar los principios litúrgicos reales de la Cuaresma.

...(4) Sábados de Cuaresma

...Sábados de cuaresma, con la excepción del primero –dedicado a la memoria de San Teodoro de Tyron y del quinto– el Sábado del Acatisto, son días de conmemoración de los difuntos. Y, en vez de multiplicar las “liturgias privadas de réquiem” los días en que están prohibidas, sería bueno restaurar esta práctica de una conmemoración universal por semana de todos los cristianos ortodoxos que partieron de esta vida, de su integración en la Eucaristía, que siempre es ofrecida “por todos y por todo”.

...El Sábado del Acatisto es la conmemoración anual de la liberación de Constantinopla en el año 620. El “Acatisto”, es un hermoso himno a la Madre de Dios, y se canta en Matutinos.

...(5) Domingos de Cuaresma

...Cada Domingo de cuaresma, aunque mantiene su carácter de fiesta seminal de la Resurrección, tiene su tema específico, el Triodio se combina con el Octoíj.

...1er Domingo — “Triunfo de la Ortodoxia” —conmemora la victoria de la Iglesia sobre la última gran herejía– el iconoclasmo (842).




...2º Domingo — está dedicado a la memoria de San Gregorio Palamás, gran teólogo bizantino, canonizado en 1366.



...3º Domingo —“de la Veneración de la Santa Cruz”– En Matutinos la Cruz es traída en solemne procesión desde el santuario y puesta en el centro de la Iglesia donde permanecerá por toda la semana. Esta ceremonia anuncia la proximidad de la Semana Santa y la conmemoración de la Pasión de Cristo. Al final de cada oficio tiene lugar una veneración especial de la Cruz.


...4º Domingo — San Juan Clímaco, uno de los ascetas más grandes, que en su “Escala Espiritual” describió los principios básicos de la espiritualidad cristiana.



...5º Domingo — Santa María Egipcíaca, el más maravilloso ejemplo de arrepentimiento.

...Los Sábados y Domingos –días de celebración eucarística– Los ornamentos oscuros son reemplazados por claros, las melodías de cuaresma no se usan, y la oración de San Efrén con las postraciones es omitida. El orden de los oficios no es del tipo de cuaresma, aunque el ayuno permanece como regla y no puede ser roto (cf. mi artículo “Ayuno y liturgia”, en St. Vladimir’s Quarterly, Vol. III, Nº 1, Invierno 1959). Cada domingo a la noche, se prescribe Grandes Vísperas con un Gran Prokímeno especial.

...En la conclusión de esta breve descripción de la estructura litúrgica de Cuaresma, permítanme insistir una vez más, que el culto cuaresmal constituye uno de los elementos más profundos, más hermosos y más esenciales de nuestra tradición litúrgica ortodoxa. Su restauración en la vida de la Iglesia, su comprensión de parte de los cristianos ortodoxos, constituye una de las tareas urgentes de nuestro tiempo.



Protopresbítero Alexander Schmemann

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...Aparecido en The Russian Orthodox Journal, Marzo de 1959, págs. 6-8. Traducción del inglés de Hieromonje Diego (Flamini).


Publicadas por

jueves, 14 de marzo de 2013

Primeras palabras de nuestro Patriarca Sviatoslav acerca del Santo Padre Francisco


El Santo Padre Francisco (nuestro Cardenal Jorge Mario Bergoglio) junto a nuestro Patriarca Sviatoslav Shevchuk (en ese momento Administrador Apostólico de la Eparquía Ucrania de Argentina ) y a la derecha Mons. Miguel Mykycej  (Eparca Emérito)


En primer lugar, me gustaría contar que el nuevo Papa, Francisco, fue formado por un sacerdote nuestro, el P. Stepan Chmil, cuyos restos están en la Basílica de Santa Sofía en Roma. El Papa actual, cuando estudiaba en la escuela salesiana, se despertaba varias horas antes que sus compañeros para participar de la Divina Liturgia con el P. Stepan. Él conoce muy bien nuestra tradición, así como nuestra Liturgia.
La última vez que tuve la oportunidad de verlo fue cuando me preparaba para dejar la Argentina rumbo a Ucrania. Entonces, le pedí su testimonio para el proceso de beatificación del P. Stepan, a lo que él estuvo felizmente de acuerdo. El Santo Padre conoce muy bien no sólo nuestra Iglesia, sino también nuestra liturgia, nuestros ritos y nuestra espiritualidad.

Además de esto, el Papa Francisco, como Arzobispo de Buenos Aires, fue designado Ordinario de los Fieles Orientales sin Ordinario Propio. Nuestra Eparquía en la Argentina, es sufragánea de la Sede de Buenos Aires. De este modo, el Cardenal Bergoglio, siempre se ocupó de nuestra Iglesia en la Argentina; y como nuevo obispo, di mis primeros pasos del ministerio episcopal bajo su atenta mirada y ayuda. Debido a esto, estoy seguro de que el Santo Padre será de gran ayuda a nuestra Iglesia, y espero que grandes cosas le esperan a la Iglesia con este Papa.

Con respecto a su personalidad, es increíblemente modesto. Por ejemplo, como Arzobispo de Buenos Aires, nunca usó a un auto propio, sino el transporte público, siempre vestido con sencillez. Se destacó por su inmenso cuidado por los menos afortunados, visitando los barrios más empobrecidos. Es una persona, podía decir, de gran perfil pastoral.

Como jesuita, el Papa Francisco es un intelectual asombrosamente profundo. Puedo dar testimonio de que sus homilías, a veces, no duraban más que cinco o seis frases, pero se encargaba de llenarlas de gran contenido, siempre dejando a los fieles en contemplación silenciosa por otros cinco a siete minutos.

 Palabras de Su Beatitud Sviatoslav, Arzobispo Mayor de Kyiv-Halich
Patriarca de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania







 

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Quiero compartir en este blog la enorme alegría que tenemos toda la Comunidad Bizantina de Pigüé y los monjes de la Parroquia - Monasterio de la Transfiguración por la elección del nuevo Papa Francisco, nuestro querido Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Con qué alegría me desperté hoy!!!. Tenemos un Santo Padre!!! Y es argentino, Dios lo ha querido así. Que enorme gracia!!!! Qué bendición!!!. Qué grandes cosas nos tendrá preparadas el Señor a través de su pontificado?. No lo dudo que muchísimas y grandiosas. Todo es alegría. Este gran acontecimiento para nosotros y el mundo entero me renueva de entusiasmo. Tengo muchas esperanzas. Todo se ve tan maravilloso. Todo es nuevo..."He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas" (Apocalipsis 21,5).  

(Raquel del Monasterio Bizantino)


                                                 Viva el Santo Padre Francisco!!!
                                                       Viva el Papa de Roma!!!


 Notas:

 Fuente: http://risu.org.ua/ua/index/all_news/catholics/ugcc/51592

martes, 26 de febrero de 2013

Benedicto XVI se retirará como Papa pero no como Padre



Estamos viviendo un momento muy particular y único en estos últimos días, luego de que el pasado 11 de febrero Benedicto XVI comunicara al Colegio Cardenalicio durante una reunión en el Vaticano, que había decidido renunciar al Pontificado por la "falta de fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio Petrino".

Ayer en su última alocución a la hora del Angelus dijo unas palabras que resumen esta decisión:


"Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios ( La Transfiguración del Señor) la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa".

La comunidad bizantina de Pigüé se une a toda la Iglesia apoyando de todo corazón a nuestro querido Santo Padre Benedicto XVI en esta decisión que marca y enaltece su santidad y grandeza. Bendecimos a Dios por el gran don que nos ha otorgado de estos casi 8 años de su Pontificado marcados por su gran sabiduría y humildad. Nos unimos en oración para acompañar ahora y siempre a Benedicto XVI, y por el próximo Cónclave, que la Madre de Dios ilumine el corazón de los Cardenales en la elección del nuevo Pontífice.

Queremos transmitir desde aquí un mensaje de esperanza y de fe, de paz y confianza en el Señor, con este fin compartimos las palabras de nuestro Párroco Hieromonje Diego ayer, Domingo del Fariseo y del Publicano durante la Divina Liturgia, luego de la homilía:

"Si bien el domingo que viene la Sede de Roma estará vacante, nosotros no vamos a estar solos, él se retirará como Papa, como Obispo de Roma, pero no como padre":




Texto completo de la última alocución del Santo Padre Benedicto XVI a la hora del Angelus:
 


Queridos hermanos y hermanas: 


En el segundo domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas resalta de modo particular el hecho de que Jesús se transfiguró mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive en un monte alto en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos siempre presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lc 5, 10; 8, 51; 9, 28).

El Señor, que poco antes había preanunciado su muerte y resurrección (9, 22), ofrece a los discípulos un anticipo de su gloria. Y también en la Transfiguración, como en el bautismo, resuena la voz del Padre celestial: “Éste es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo” (9, 35).

Además, la presencia de Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas de la antigua Alianza, es sumamente significativa: toda la historia de la Alianza está orientada hacia Él, hacia Cristo, quien realiza un nuevo “éxodo” (9, 31), no hacia la tierra prometida como en tiempos de Moisés, sino hacia el Cielo.

La intervención de Pedro: “¡Maestro, qué bello es estar aquí!” (9, 33) representa el intento imposible de demorar tal experiencia mística. Comenta san Agustín: “[Pedro]… en el monte… tenía a Cristo como alimento del alma. ¿Por qué habría tenido que descender para regresar a las fatigas y a los dolores, mientras allá arriba estaba lleno de sentimientos de santo amor hacia Dios que le inspiraban, por tanto, una santa conducta?” (Discurso 78, 3).

Meditando este pasaje del Evangelio, podemos aprender una enseñanza muy importante. Ante todo, la primacía de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo.

En la Cuaresma aprendemos a dar el justo tiempo a la oración, personal y comunitaria, que da trascendencia a nuestra vida espiritual.

Además, la oración no es aislarse del mundo y de sus contradicciones, como en el Tabor habría querido hacer Pedro, sino que la oración reconduce al camino, a la acción. “La existencia cristiana – he escrito en el Mensaje para esta Cuaresma – consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios ” (n. 3).

Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.
















¡Viva Jesucristo!
¡Viva la Madre de Dios!
¡Viva Benedicto XVI!.
¡Viva Nuestra Santa Iglesia Católica!.


Notas:

Fotos publicadas en News.va English en facebook.

jueves, 31 de enero de 2013

Reliquia del Beato y Mártir Basilio Velychkovsky - Visita de Vladyka Danylo Kozlinski




El 10 y 11 de noviembre de 2012, tuvimos la enorme gracia de Dios de recibir en nuestro Monasterio de la Transfiguración, la visita de nuestro Padre y Eparca Vladyka Danylo Kozlinski, quien vino especialmente para dejar bajo la custodia del monasterio, una reliquia del Beato y Mártir Basilio Velychkovsky.



En el mes de septiembre, durante el Sínodo de los Obispos ucranios en Canadá, Su Beatitud Sviatoslav le pidió que venga de modo solemne al nuestro monasterio, para traer esta reliquia y quede aquí en esta iglesia - que permanezca aquí como símbolo de unidad, de fe, de esperanza y de amor a nuestro Dios. Que esta reliquia sea el marco para que nosotros podamos crecer en nuestra vida de santidad en esta tierra- dijo Vladika Danylo.

Luego de su llegada el sábado 10 de noviembre por la tarde, fuimos a la iglesia, los hieromonjes recibieron la reliquia y  rezamos un Akatistos al Beato Basilio.




Parte del Akatistos al Beato Obispo y Mártir Basilio Velychkovsky, CSs:

KONDAKIO 4:

Habiendo completado el estudio de la Palabra, recibiste la gracia del sacerdocio. Cuando el obispo impuso sus manos sobre ti, el Espíritu del Señor te envolvió, el Espíritu Santo que todo lo llena y completa, y Tú, lleno de gozo, exclamas: Aliluia.

IKOS 4:

Con la mente y el corazón iluminados ardías de celo de predicar la Palabra de Dios. Llevaste a los pobres inmigrantes de Volinia compasión y misericordia divinas. Predicando Tú, les infundiste la fe verdadera y el amor del Señor, y nosotros así te cantamos:

Alégrate, ¡Predicador de Boca de oro!,
Alégrate, que con sencillez proclamaste la Palabra de Dios,
Alégrate, Portador de la Buena Noticia,
Alégrate, Tú enciendes la Llama divina.

Alégrate, pues los renovaste en la fe verdadera,
Alégrate, pues hallaste a los que estaban perdidos,
Alégrate, pues llevaste alimento a los hambrientos,
Alégrate, pues saciaste con la Verdad a los sedientos.

Alégrate, que fuiste indigente entre los pobres,
Alégrate, pues les infundiste la vida,
Alégrate, pues les mostraste el sendero de la devoción,
Alégrate, Anunciador de la Esperanza.

Alégrate, Obispo y Mártir Basilio, Combatiente Espiritual de Cristo.





VIDA DEL BEATO Y MÁRTIR BASILIO VELYCHKOVSKY (1)




Vasyl Vsevolod Velychkovskyi nace el 1 de junio de 1903 en Stanislaviv (ahora Ivano-Frankivsk) en el seno de la familia de los Velychkovskyi y Teodorovych, ambas con una larga tradición de sacerdotes entre sus miembros. Los padres de Vasyl, Volodymyr y Anna, educan a sus hijos en un espíritu de devoción cristiana. Este es el motivo por el que Vasyl alimenta desde la infancia el deseo de trabajar por la salvación de las almas.

Vasyl Velychkovskyi recibe su formación primera en la ciudad de Horodentsi. Ardiente patriota, y ya con quince años, se alista en la armada de Galizia en Ucrania para luchar por la independencia de su madre patria durante la Primera Guerra Mundial. De vuelta a casa en 1920, sano y salvo, Vasyl Velychkovskyi entra en el seminario de Lviv. En 1924 es ordenado diácono por el Arzobispo Andrey Sheptytskyi. Es entonces cuando Vasyl Velychkovskyi descubre su vocación religiosa. Con ayuda de su tía Mónica entra en el noviciado redentorista y al año siguiente, el 29 de agosto de 1925, profesa los votos de pobreza, castidad y obediencia. Dado que ha completado ya sus estudios de teología, al terminar su noviciado es ordenado sacerdote el 9 octubre del mismo año por el Obispo Y. Botsian.

Desde el inicio de su vida religiosa, sus superiores advierten su extraordinario talento de misionero. A fin de desarrollar estas dotes, tras haber enseñado durante dos años en el seminario menor redentorista, "Jovenado", Vasyl es destinado a Stanislaviv para dirigir misiones junto a dos cohermanos más experimentados. El Padre Velychkovskyi da comienzo, así, a su actividad apostólica que durará 20 largos años - hasta el principio de la persecución de la Iglesia greco católica ucraniana.

El 16 de noviembre de 1928, el Padre Velychkovskyi es destinado al monasterio redentorista de Kovel. Se entrega enseguida al trabajo misionero que se realiza en las colonias de gentes de Galizia, dispersas en las regiones de Volhyn y Pidliashshia, Kholm y Polissia, y que se han separado de la Iglesia greco católica para adherirse a la Iglesia rusa ortodoxa. Además de dedicarse a las colonias de galizios, el P. Velychkovskyi organiza misiones para la población local de Volhyn, Polissia y Belarus. Con la ayuda económica del Arzobispo Sheptytskyi y de otros bienhechores, construye varias iglesias y capillas. En 1935, el P. Velychkovskyi regresa al monasterio de Stanislaviv para desempeñar el cargo de superior.

El P. Velychkovskyi continúa su actividad apostólica a gran escala a pesar de que en 1939 la Iglesia greco católica es perseguida por los soviéticos que han ocupado ya Ucrania occidental. En 1940 organiza una procesión con la participación de veinte mil fieles que, cargando con la cruz, atraviesan las calles de Stanislaviv. A pesar de las amenazas de la policía secreta soviética, el Padre Velychkovskyi no se arredra. En 1941, a petición del Arzobispo Sheptytskyi, parte para Ucrania central a fin de trabajar entre los ucraniano ortodoxos de Kamianets-Podilskyi. La actividad del nuevo sacerdote en favor de Ucrania despiertan, sin embargo, la sospecha de los alemanes que ya han ocupado la ciudad. Apenas tres días después de su llegada, el Padre Velychkovskyi es acusado de colaborar con las organizaciones de resistencia nacional ucraniana y es conminado a abandonar la ciudad en el plazo de veinticuatro horas. Se traslada a Ternopil y desempeña en esta ciudad el cargo de superior de la iglesia-monasterio de la Dormición.

En 1945, habiéndose apoderado el régimen soviético por segunda vez de Galizia, son detenidos en la noche del 10-11 de abril los representantes de toda la jerarquía greco católica. El 26 de julio de 1945, el Padre Vasyl Velychkovskyi es detenido en Ternopil imputándosele el delito de "propaganda antisovietica". Durante el interrogatorio se le da la oportunidad de adherirse a la Iglesia rusa ortodoxa a cambio de su libertad. La respuesta es: "¡Jamás!" Más tarde, el Padre Velychkovskyi es trasladado a la prisión de Kiev donde durará la investigación de su caso unos dos años. Finalmente, el tribunal regional de Kiev lo condena a muerte por dos frases de carácter anticomunista ("horda roja" y "banda roja") impresas en un calendario de bolsillo publicado por el Padre Velychkovskyi en Stanislaviv en 1939.

Durante los tres meses de prisión en una celda de condenados a muerte, el P. Velychkovskyi continúa fiel a sus obligaciones de sacerdote. Enseña a los prisioneros a orar; los instruye en las verdades de la fe cristiana y los prepara a recibir los Sacramentos. Los conduce a las puertas del Cielo. Llega finalmente la noche en que los guardias lo escoltan hasta fuera de la celda. No lo conducen, sin embargo, hasta el lugar de la ejecución, sino al despacho de la administración de la prisión. Una vez allí, le informan de que su sentencia a muerte ha sido conmutada por diez años de prisión. Durante los dos primeros años, el Padre Velychkovskyi es recluido en un campo de la región de Kirovsk; más tarde es trasladado a las minas de Vorkuta. A pesar del trabajo extenuante, el Padre Velychkovskyi celebra la Eucaristía casi a diario - usa como cáliz una lata. "Aquella lata"-dice el Arzobispo Hermaniuk -"fue su cáliz, su patena, su altar, su iglesia y nada pudo destruir dicha iglesia porque [estaba fundada sobre su] fortísima convicción y sobre la gracia de Dios". Muchos meses antes de su liberación, los amigos y compañeros prisioneros del Padre Velychkovskyi se las ingenian para que pueda trabajar, en lugar de en la mina, en el hospital de la prisión. Un cambio que le salva la vida porque diez años de prisión y de trabajos forzados le han quebrantado la salud. El 9 de julio 1955, el Padre Velychkovskyi es puesto en libertad.

A su regreso a Lviv, el Padre Velychkovskyi no encuentra ni iglesia ni capilla donde ejercer su ministerio, pero esto no lo desalienta. Se establece en un desván del número 11 de la calle Vozzyednannia. Allí construye un altar con viejas cajas de cartón. Los fieles visitan al Padre en pequeños grupos de cinco o seis a fin de participar en la eucaristía. Durante el período de clandestinidad de la Iglesia greco ortodoxa no teme celebrar la misa todos los días, dirigir ejercicios espirituales, y ser director espiritual de muchos devotos cristianos. En 1959, la Sede Apostólica nombra al Padre Vasyl Velychkovskyi obispo de la "Iglesia del Silencio". A causa de la difícil situación por la que atraviesan las relaciones entre el vaticano y la Unión Soviética, su ordenación episcopal no tendrá lugar hasta cuatro años después.

El decenio de prisión no ha "corregido" o cambiado al Obispo Velychkovskyi. Continúa "difundiendo propaganda anticomunista entre la gente, no participa en trabajos de utilidad social, no cumple con sus deberes de ciudadano soviético; escribe un libro sobre el icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en que trata de probar, con ejemplos específicos, que los ateos no pueden ser buenos ciudadanos; escucha las transmisiones de radio Vaticana". Esta lista de acusaciones basta para justificar una nueva detención del Obispo Vasyl Velychkovskyi que tiene lugar el 2 de enero de 1969. Esta vez la reclusión durará tres años. Se cumplirán en Kommunarsk, cerca de Donbass, y serán causa de un serio ataque al corazón del Obispo Velychkovskyi.

El 27 de enero de 1972 finaliza el segundo período de prisión. Esta vez se le prohíbe al obispo Velychkovskyi regresar a Lviv. Es enviado a Yugoslavia para que "descanse". Aprovecha para visitar a su hermana en Zagreb y luego parte para Roma donde encuentra al Patriarca Yosyf Slipyi. Mantiene también una conversación privada con el Papa Pablo VI. Poco después, a invitación del Arzobispo Maksym Hermaniuk, el Obispo Velychkovskyi parte para Canadá.

Desgraciadamente, su estancia en la diáspora ucraniana del Canadá no durará mucho. El 30 de junio de 1973 el Obispo Velychkovskyi muere a la edad de 70 años después de haber ejercido durante 10 años su ministerio episcopal. Aunque su corazón ya no late en su cuerpo, sigue golpeando nuestras almas: "No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida" (Ap 2,10).
Teniendo en cuenta los testimonios sobre la vida virtuosa del Obispo Vasyl Velychkovskyi y, sobre todo, su perseverancia, su ánimo y su fidelidad a la Iglesia de Cristo durante el período de persecución, el proceso de beatificación dio comienzo con ocasión del año Jubilar. El 2 de marzo de 2001, concluido el proceso a nivel de Eparquía, el caso es trasladado a la Sede Apostólica. El 6 de abril de 2001, la comisión teológica reconoce el hecho del martirio del Obispo Vasyl Velychkovskyi. El 23 de abril es estudiado este mismo martirio por la asamblea de los Cardenales y el 24 de abril de 2001 el Santo Padre Juan Pablo II firma el decreto de beatificación del Obispo Vasyl Velychkovskyi, beato mártir de nuestra fe cristiana.














El domingo 11 de noviembre, Vladyka Danylo concelebró la Divina Liturgia con los hieromonjes y en la homilía explicó parte de la vida del Beato y Mártir Basilio.








Notas:
(1) Extraído de http://www.redentoristas.org



sábado, 8 de diciembre de 2012

El Ayuno de San Felipe. Itinerario espiritual hacia el místico Belén. Parte II


Por Hieromonje Diego Flamini



Cuando practicamos el ayuno lo hacemos de distintas maneras. En primer lugar es una medicina que la Iglesia nos ofrece. Ninguno de nosotros cree que el médico nos castiga con una medicina o nos maltrata. Sino que sabemos que esa medicina está destinada a que recuperemos la salud e inclusive que lleguemos a una salud perfecta, en este caso espiritual.
La privación de alimentos de por sí no produce una mejora espiritual, si fuera así todas las personas que hacen dieta serían más santas, y nosotros sabemos que muchas veces, en nuestros días las dietas ayudan a las personas a aferrarse al pecado, no a alejarse de él. Cuántas personas comienzan  a practicar la vanidad, comienzan a practicar el orgullo, comienzan a practicar toda clase de superficialidad y maldad, porque  comienzan a  hacer una dieta para estar presentables para el verano. Cuántos pecados y cuántas caídas suceden, cuántos matrimonios rotos, cuántos votos destruídos por la vanidad de querer presentarse ante el mundo de una manera mucho más atrayente. 

Como vemos privarnos de comida no nos santifica, sino que hacerlo por obediencia y con la oración, buscando privar a nuestras pasiones del principal combustible, del principal aliciente, que no solamente es el alimento material o el exceso de agua, o el exceso de estímulos, sino la voluntad propia. La voluntad propia humana que no puede de por sí aspirar al Sumo Bien, sino que sólo la alcanza por la unión a otra Voluntad más grande, que es la de Dios, a la cual no podemos unirnos también sin un medio visible, por eso obedecemos en la Iglesia para librarnos de los límites de nuestra propia voluntad. 

El practicar el ayuno para nosotros es una práctica gozosa de desprendimiento, de crecimiento interior. Es una bendición que no sólo nos libra de lo superfluo sino que nos permite compartir nuestras cosas superfluas con los que necesitan. Como dice San Basilio el Grande:  “El ayuno de los monjes, llena la mesa de los pobres”. 

Ahora bien, nosotros sabemos de acuerdo al espíritu verdaderamente cristiano, que no hay un Evangelio para monjes y un Evangelio para laicos. Sino que el monaquismo existe en la Iglesia como una señal para todos los cristianos de lo que han de practicar. Cada uno en su medida, cada uno en su posibilidad, cada uno de acuerdo a su llamado pero siempre teniendo en cuenta como el barco que navega el faro que marca los límites de adónde nos dirigimos. Por eso dirigirnos hacia la Navidad es también adentrarnos más profundo en nuestro corazón para orar más intensamente con lo que nos enseñan los padres. Es la oportunidad de introducir en nuestra vida esas oraciones que hemos siempre dejado de hacer. Es la ocasión para privarnos de diversiones innecesarias, para entrar en nuestro corazón y hacer ese examen. Un examen no destinado a torturarnos sino a liberarnos de aquello que nos aqueja. Cuántas personas caminan serenas, tranquilas por la calle creyendo que están sanas y de golpe despiertan a una terrible realidad, una terrible enfermedad que amenaza su vida con destruírla. La Iglesia como madre, sabia, con el consejo de los santos padres nos llaman a que analicemos nuestra conciencia, que vayamos al médico espiritual para tener la certeza del mal que nos aqueja y del bien sobre el cual estamos apoyados. Cómo adquirir la salud, y cómo conservarla espiritualmente, cómo alejarnos del mal, cómo enfrentar  aquellas cosas que no hemos osado  cambiar en nuestra vida. 

El Ayuno de Felipe es otra oportunidad que Dios por su misericordia revela, esta vez con la finalidad de hacernos participar en el banquete humildísimo del Pesebre. Otra vez comer a Cristo y a su vez adorarlo en el Pesebre. Otra vez descubrir la sencillez originaria de las cosas. Y librarnos de todo lo que nos sobra. Por eso la práctica de la misericordia y de la limosna no están exceptuados. Y también sobre todo el acercarnos a la confesión con mucha más sinceridad, con más profundidad, el renovar nuestro corazón con nuevas  lecturas, pidiendo un consejo, acudiendo en pos de la salud que tantas veces nos hemos acostumbrado a perder. A veces actuamos de una manera poco provechosa, fatigándonos en toda clase de tareas, y no procurándonos el bien único que es Dios. Ni santificando las tareas que hacemos, ni bendiciendo la comida, ni estando con Dios en cada cosa que hacemos.

Por eso en primer lugar, esas semanas  se organizan con dos días de ayuno estricto, como el miércoles y el viernes. Los miércoles y viernes que normalmente son de ayuno leve, pasan a ser de ayuno estricto. Los lunes, los martes  y los jueves pasan a ser de ayuno leve. De manera que se cumple con nuestra antigua costumbre dada por los padres, que los ayunos solamente abarcan de lunes a viernes inclusive. Y el sábado y el domingo también se puede ayunar, pero hasta una medida que no exceda el ayuno leve. La misma Iglesia que nos manda ayunar un miércoles y un viernes, nos lo prohíbe hacerlo un sábado y un domingo. Esa distinción de días, no es un aferrarse a una costumbre antigua, sino que es el descubrimiento que cada día para nosotros es un regalo de Dios. Y un regalo de Dios cuyo secreto no está en nuestro propio arbitrio, sino que está en nuestra disponibilidad a aquello que Dios nos envíe. Cada día que nos levantamos, salimos a nuestra tarea, nos vemos sorprendidos por cosas que Dios ha dispuesto en ese día y no en otro día. No somos nosotros los que distinguimos los días, sino que es Dios quien nos enseña a ordenar nuestro tiempo, y nuestro corazón, y nuestra mente, y disponernos a hacer la Voluntad con toda la Iglesia, unidos con toda la Iglesia. No es importante que sea miércoles, que sea viernes, o que sea domingo, lo importante es que es un tiempo en el cual con esos otros con los que concelebramos la Natividad, co-ayunaremos, co-oraremos o haremos como un solo Cuerpo que a la vez se regocija en un momento, y en otro entra dentro de lo profundo de su corazón, buscando la salud, buscando la paz, el perdón, la remisión de los pecados, el arrepentimiento, la humildad, la mansedumbre, la iluminación espiritual, el regocijo, la esperanza, bienes que anhelamos sin querer fatigarnos. Como quién quiere tener músculos sin mover los brazos. 

Por eso entreguémonos con gozo a este pequeño sendero, que por distintas etapas nos irá llevando hasta Belén, hasta la humilde y pequeña Belén. Es más hasta las afueras de Belén, hasta un recoveco en las afueras de Belén. Un lugar y un estado que solamente conocemos porque Dios nos lo ha revelado, ya sea por la sabiduría que Dios nos infunde como los magos, o por el anuncio de otros, como es a los pastores. Pero, de todos modos estamos llamados a abandonar nuestra tarea, a hacerla a un costado por medio del ayuno y la oración, y encaminarnos hacia el Belén espiritual que nos espera para concelebrar místicamente y asistir al Nacimiento del Niño Dios. Vayamos con gozo hacia el encuentro de aquél que nos espera en este momento en el vientre de María. Amin. Que Dios los bendiga y que la Santísima Madre de Dios los ampare.

Hieromonje Diego Daniel Flamini, Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo 2012


lunes, 3 de diciembre de 2012

El Ayuno de San Felipe. Itinerario espiritual hacia el místico Belén. Parte I


Por Hieromonje Diego Flamini


En la Tradición Bizantina, el primer gran ayuno que realizamos a lo largo del año,  luego de su inicio el 1º de septiembre,  es el Ayuno de Felipe, llamado así porque consiste en seis semanas de ayuno de variada intensidad, comenzando el día de San Felipe, 15 de noviembre del calendario juliano (del 28 de noviembre al 6 de enero, calendario gregoriano). Al comenzar ese día la pilipiuka en ucraniano, filipouka en ruso, tradicionalmente es practicada por los cristianos como una espera del Nacimiento de Cristo.


Ahora bien, la Iglesia nos propone este ayuno, los Padres nos enseñan este ayuno y lo tienen incorporado a la vida cristiana por razones muy sencillas. En primer lugar porque el hecho fundante de nuestra fe, es el hecho de que el Verbo de Dios se hizo hombre. El Verbo de Dios al hacerse hombre, toma nuestra carne y se prepara como víctima para dar su vida en la Cruz, y salvarnos del pecado. Este hecho no es puramente un suceso histórico del cual estamos cada año más alejados, sino que es una realidad teológica que impregna lo más profundo de nuestra  realidad cotidiana. El Universo cambia a partir del Nacimiento de Cristo, y ese Nacimiento de Cristo es el comienzo de nuestra fe.  Nuestra fe se apoya en el hecho de que Cristo nació, vivió, murió y resucitó, y dio su vida por nosotros. 

Nosotros celebramos la Navidad, no festejamos el cumpleaños de Cristo. Celebramos la Natividad, no conmemoramos un hecho que cada año es más lejano. Nosotros participamos espiritual, mística y sacramentalmente del Nacimiento de Cristo, no utilizamos la fecha convencional del Nacimiento de Cristo para una reunión a nuestra medida. Somos nosotros los que místicamente nos encaminamos a Belén para poder participar junto con la Santísima Madre de Dios, junto con San José y con todos aquellos que se sienten llamados, que reciben el llamado de ir a adorar al Niño al Pesebre en que emprendemos este camino de conversión,  salimos de nuestros propios caminos y durante seis semanas espiritualmente nos dirigimos a Belén al encuentro con Cristo. No importa que nos separe el tiempo y el espacio, porque el hecho del Nacimiento de Cristo está en el seno de Dios, de manera que la Iglesia al celebrar el Oficio de Navidad rasga el velo de este mundo y nos hace vecinos de Cristo, nos hace miembros del Pesebre, nos incluye dentro del resonante anuncio de los ángeles, de la aclamación de los magos que peregrinan, del asombro de José, de la ternura de la Santísima Madre de Dios. 

Los cristianos, por lo tanto,  si verdaderamente somos tales, estamos llamados a encaminarnos a Belén durante  seis semanas, de una manera que aligere nuestros pies, no que los sobrecargue desviándolos de su verdadero fin.  Nadie emprende un camino arduo, llenándose de cosas innecesarias, por lo que esas seis semanas de peregrinación, afinan nuestro espíritu y lo concentran en la Venida del Aquel que nos salva.

En primer lugar, ¿por qué la Iglesia nos propone ayuno y penitencia?, porque eso es lo que una madre  hace con sus hijos, lavarlos de sus impurezas, y ofrecer este tiempo de conversión y transformación para que crezca el Reino de Cristo entre nosotros.  

Celebrar para nosotros no es recordar, sino hacer presente y participar interiormente. Podemos decir que celebrar la Navidad es concelebrar la Navidad. Es como Iglesia regocijarnos en la misma fuente de nuestra vida, es estar frente al Pesebre, es estar frente al hecho del Verbo de Dios hipostasiado en la carne y la cual como la semilla viviente se entierra y de la cual surgirá victorioso el día de la Pascua.


(continúa próximo post...)