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jueves, 14 de marzo de 2013

Primeras palabras de nuestro Patriarca Sviatoslav acerca del Santo Padre Francisco


El Santo Padre Francisco (nuestro Cardenal Jorge Mario Bergoglio) junto a nuestro Patriarca Sviatoslav Shevchuk (en ese momento Administrador Apostólico de la Eparquía Ucrania de Argentina ) y a la derecha Mons. Miguel Mykycej  (Eparca Emérito)


En primer lugar, me gustaría contar que el nuevo Papa, Francisco, fue formado por un sacerdote nuestro, el P. Stepan Chmil, cuyos restos están en la Basílica de Santa Sofía en Roma. El Papa actual, cuando estudiaba en la escuela salesiana, se despertaba varias horas antes que sus compañeros para participar de la Divina Liturgia con el P. Stepan. Él conoce muy bien nuestra tradición, así como nuestra Liturgia.
La última vez que tuve la oportunidad de verlo fue cuando me preparaba para dejar la Argentina rumbo a Ucrania. Entonces, le pedí su testimonio para el proceso de beatificación del P. Stepan, a lo que él estuvo felizmente de acuerdo. El Santo Padre conoce muy bien no sólo nuestra Iglesia, sino también nuestra liturgia, nuestros ritos y nuestra espiritualidad.

Además de esto, el Papa Francisco, como Arzobispo de Buenos Aires, fue designado Ordinario de los Fieles Orientales sin Ordinario Propio. Nuestra Eparquía en la Argentina, es sufragánea de la Sede de Buenos Aires. De este modo, el Cardenal Bergoglio, siempre se ocupó de nuestra Iglesia en la Argentina; y como nuevo obispo, di mis primeros pasos del ministerio episcopal bajo su atenta mirada y ayuda. Debido a esto, estoy seguro de que el Santo Padre será de gran ayuda a nuestra Iglesia, y espero que grandes cosas le esperan a la Iglesia con este Papa.

Con respecto a su personalidad, es increíblemente modesto. Por ejemplo, como Arzobispo de Buenos Aires, nunca usó a un auto propio, sino el transporte público, siempre vestido con sencillez. Se destacó por su inmenso cuidado por los menos afortunados, visitando los barrios más empobrecidos. Es una persona, podía decir, de gran perfil pastoral.

Como jesuita, el Papa Francisco es un intelectual asombrosamente profundo. Puedo dar testimonio de que sus homilías, a veces, no duraban más que cinco o seis frases, pero se encargaba de llenarlas de gran contenido, siempre dejando a los fieles en contemplación silenciosa por otros cinco a siete minutos.

 Palabras de Su Beatitud Sviatoslav, Arzobispo Mayor de Kyiv-Halich
Patriarca de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania







 

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Quiero compartir en este blog la enorme alegría que tenemos toda la Comunidad Bizantina de Pigüé y los monjes de la Parroquia - Monasterio de la Transfiguración por la elección del nuevo Papa Francisco, nuestro querido Cardenal Jorge Mario Bergoglio. Con qué alegría me desperté hoy!!!. Tenemos un Santo Padre!!! Y es argentino, Dios lo ha querido así. Que enorme gracia!!!! Qué bendición!!!. Qué grandes cosas nos tendrá preparadas el Señor a través de su pontificado?. No lo dudo que muchísimas y grandiosas. Todo es alegría. Este gran acontecimiento para nosotros y el mundo entero me renueva de entusiasmo. Tengo muchas esperanzas. Todo se ve tan maravilloso. Todo es nuevo..."He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas" (Apocalipsis 21,5).  

(Raquel del Monasterio Bizantino)


                                                 Viva el Santo Padre Francisco!!!
                                                       Viva el Papa de Roma!!!


 Notas:

 Fuente: http://risu.org.ua/ua/index/all_news/catholics/ugcc/51592

martes, 26 de febrero de 2013

Benedicto XVI se retirará como Papa pero no como Padre



Estamos viviendo un momento muy particular y único en estos últimos días, luego de que el pasado 11 de febrero Benedicto XVI comunicara al Colegio Cardenalicio durante una reunión en el Vaticano, que había decidido renunciar al Pontificado por la "falta de fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio Petrino".

Ayer en su última alocución a la hora del Angelus dijo unas palabras que resumen esta decisión:


"Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios ( La Transfiguración del Señor) la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa".

La comunidad bizantina de Pigüé se une a toda la Iglesia apoyando de todo corazón a nuestro querido Santo Padre Benedicto XVI en esta decisión que marca y enaltece su santidad y grandeza. Bendecimos a Dios por el gran don que nos ha otorgado de estos casi 8 años de su Pontificado marcados por su gran sabiduría y humildad. Nos unimos en oración para acompañar ahora y siempre a Benedicto XVI, y por el próximo Cónclave, que la Madre de Dios ilumine el corazón de los Cardenales en la elección del nuevo Pontífice.

Queremos transmitir desde aquí un mensaje de esperanza y de fe, de paz y confianza en el Señor, con este fin compartimos las palabras de nuestro Párroco Hieromonje Diego ayer, Domingo del Fariseo y del Publicano durante la Divina Liturgia, luego de la homilía:

"Si bien el domingo que viene la Sede de Roma estará vacante, nosotros no vamos a estar solos, él se retirará como Papa, como Obispo de Roma, pero no como padre":




Texto completo de la última alocución del Santo Padre Benedicto XVI a la hora del Angelus:
 


Queridos hermanos y hermanas: 


En el segundo domingo de Cuaresma la Liturgia nos presenta siempre el Evangelio de la Transfiguración del Señor. El evangelista Lucas resalta de modo particular el hecho de que Jesús se transfiguró mientras oraba: la suya es una experiencia profunda de relación con el Padre durante una especie de retiro espiritual que Jesús vive en un monte alto en compañía de Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos siempre presentes en los momentos de la manifestación divina del Maestro (Lc 5, 10; 8, 51; 9, 28).

El Señor, que poco antes había preanunciado su muerte y resurrección (9, 22), ofrece a los discípulos un anticipo de su gloria. Y también en la Transfiguración, como en el bautismo, resuena la voz del Padre celestial: “Éste es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo” (9, 35).

Además, la presencia de Moisés y Elías, que representan la Ley y los Profetas de la antigua Alianza, es sumamente significativa: toda la historia de la Alianza está orientada hacia Él, hacia Cristo, quien realiza un nuevo “éxodo” (9, 31), no hacia la tierra prometida como en tiempos de Moisés, sino hacia el Cielo.

La intervención de Pedro: “¡Maestro, qué bello es estar aquí!” (9, 33) representa el intento imposible de demorar tal experiencia mística. Comenta san Agustín: “[Pedro]… en el monte… tenía a Cristo como alimento del alma. ¿Por qué habría tenido que descender para regresar a las fatigas y a los dolores, mientras allá arriba estaba lleno de sentimientos de santo amor hacia Dios que le inspiraban, por tanto, una santa conducta?” (Discurso 78, 3).

Meditando este pasaje del Evangelio, podemos aprender una enseñanza muy importante. Ante todo, la primacía de la oración, sin la cual todo el empeño del apostolado y de la caridad se reduce a activismo.

En la Cuaresma aprendemos a dar el justo tiempo a la oración, personal y comunitaria, que da trascendencia a nuestra vida espiritual.

Además, la oración no es aislarse del mundo y de sus contradicciones, como en el Tabor habría querido hacer Pedro, sino que la oración reconduce al camino, a la acción. “La existencia cristiana – he escrito en el Mensaje para esta Cuaresma – consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios ” (n. 3).

Queridos hermanos y hermanas, esta Palabra de Dios la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme aún más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia, es más, si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma entrega y el mismo amor con que lo he hecho hasta ahora, pero de modo más apto a mi edad y a mis fuerzas. Invoquemos la intercesión de la Virgen María, que ella nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa.
















¡Viva Jesucristo!
¡Viva la Madre de Dios!
¡Viva Benedicto XVI!.
¡Viva Nuestra Santa Iglesia Católica!.


Notas:

Fotos publicadas en News.va English en facebook.

jueves, 31 de enero de 2013

Reliquia del Beato y Mártir Basilio Velychkovsky - Visita de Vladyka Danylo Kozlinski




El 10 y 11 de noviembre de 2012, tuvimos la enorme gracia de Dios de recibir en nuestro Monasterio de la Transfiguración, la visita de nuestro Padre y Eparca Vladyka Danylo Kozlinski, quien vino especialmente para dejar bajo la custodia del monasterio, una reliquia del Beato y Mártir Basilio Velychkovsky.



En el mes de septiembre, durante el Sínodo de los Obispos ucranios en Canadá, Su Beatitud Sviatoslav le pidió que venga de modo solemne al nuestro monasterio, para traer esta reliquia y quede aquí en esta iglesia - que permanezca aquí como símbolo de unidad, de fe, de esperanza y de amor a nuestro Dios. Que esta reliquia sea el marco para que nosotros podamos crecer en nuestra vida de santidad en esta tierra- dijo Vladika Danylo.

Luego de su llegada el sábado 10 de noviembre por la tarde, fuimos a la iglesia, los hieromonjes recibieron la reliquia y  rezamos un Akatistos al Beato Basilio.




Parte del Akatistos al Beato Obispo y Mártir Basilio Velychkovsky, CSs:

KONDAKIO 4:

Habiendo completado el estudio de la Palabra, recibiste la gracia del sacerdocio. Cuando el obispo impuso sus manos sobre ti, el Espíritu del Señor te envolvió, el Espíritu Santo que todo lo llena y completa, y Tú, lleno de gozo, exclamas: Aliluia.

IKOS 4:

Con la mente y el corazón iluminados ardías de celo de predicar la Palabra de Dios. Llevaste a los pobres inmigrantes de Volinia compasión y misericordia divinas. Predicando Tú, les infundiste la fe verdadera y el amor del Señor, y nosotros así te cantamos:

Alégrate, ¡Predicador de Boca de oro!,
Alégrate, que con sencillez proclamaste la Palabra de Dios,
Alégrate, Portador de la Buena Noticia,
Alégrate, Tú enciendes la Llama divina.

Alégrate, pues los renovaste en la fe verdadera,
Alégrate, pues hallaste a los que estaban perdidos,
Alégrate, pues llevaste alimento a los hambrientos,
Alégrate, pues saciaste con la Verdad a los sedientos.

Alégrate, que fuiste indigente entre los pobres,
Alégrate, pues les infundiste la vida,
Alégrate, pues les mostraste el sendero de la devoción,
Alégrate, Anunciador de la Esperanza.

Alégrate, Obispo y Mártir Basilio, Combatiente Espiritual de Cristo.





VIDA DEL BEATO Y MÁRTIR BASILIO VELYCHKOVSKY (1)




Vasyl Vsevolod Velychkovskyi nace el 1 de junio de 1903 en Stanislaviv (ahora Ivano-Frankivsk) en el seno de la familia de los Velychkovskyi y Teodorovych, ambas con una larga tradición de sacerdotes entre sus miembros. Los padres de Vasyl, Volodymyr y Anna, educan a sus hijos en un espíritu de devoción cristiana. Este es el motivo por el que Vasyl alimenta desde la infancia el deseo de trabajar por la salvación de las almas.

Vasyl Velychkovskyi recibe su formación primera en la ciudad de Horodentsi. Ardiente patriota, y ya con quince años, se alista en la armada de Galizia en Ucrania para luchar por la independencia de su madre patria durante la Primera Guerra Mundial. De vuelta a casa en 1920, sano y salvo, Vasyl Velychkovskyi entra en el seminario de Lviv. En 1924 es ordenado diácono por el Arzobispo Andrey Sheptytskyi. Es entonces cuando Vasyl Velychkovskyi descubre su vocación religiosa. Con ayuda de su tía Mónica entra en el noviciado redentorista y al año siguiente, el 29 de agosto de 1925, profesa los votos de pobreza, castidad y obediencia. Dado que ha completado ya sus estudios de teología, al terminar su noviciado es ordenado sacerdote el 9 octubre del mismo año por el Obispo Y. Botsian.

Desde el inicio de su vida religiosa, sus superiores advierten su extraordinario talento de misionero. A fin de desarrollar estas dotes, tras haber enseñado durante dos años en el seminario menor redentorista, "Jovenado", Vasyl es destinado a Stanislaviv para dirigir misiones junto a dos cohermanos más experimentados. El Padre Velychkovskyi da comienzo, así, a su actividad apostólica que durará 20 largos años - hasta el principio de la persecución de la Iglesia greco católica ucraniana.

El 16 de noviembre de 1928, el Padre Velychkovskyi es destinado al monasterio redentorista de Kovel. Se entrega enseguida al trabajo misionero que se realiza en las colonias de gentes de Galizia, dispersas en las regiones de Volhyn y Pidliashshia, Kholm y Polissia, y que se han separado de la Iglesia greco católica para adherirse a la Iglesia rusa ortodoxa. Además de dedicarse a las colonias de galizios, el P. Velychkovskyi organiza misiones para la población local de Volhyn, Polissia y Belarus. Con la ayuda económica del Arzobispo Sheptytskyi y de otros bienhechores, construye varias iglesias y capillas. En 1935, el P. Velychkovskyi regresa al monasterio de Stanislaviv para desempeñar el cargo de superior.

El P. Velychkovskyi continúa su actividad apostólica a gran escala a pesar de que en 1939 la Iglesia greco católica es perseguida por los soviéticos que han ocupado ya Ucrania occidental. En 1940 organiza una procesión con la participación de veinte mil fieles que, cargando con la cruz, atraviesan las calles de Stanislaviv. A pesar de las amenazas de la policía secreta soviética, el Padre Velychkovskyi no se arredra. En 1941, a petición del Arzobispo Sheptytskyi, parte para Ucrania central a fin de trabajar entre los ucraniano ortodoxos de Kamianets-Podilskyi. La actividad del nuevo sacerdote en favor de Ucrania despiertan, sin embargo, la sospecha de los alemanes que ya han ocupado la ciudad. Apenas tres días después de su llegada, el Padre Velychkovskyi es acusado de colaborar con las organizaciones de resistencia nacional ucraniana y es conminado a abandonar la ciudad en el plazo de veinticuatro horas. Se traslada a Ternopil y desempeña en esta ciudad el cargo de superior de la iglesia-monasterio de la Dormición.

En 1945, habiéndose apoderado el régimen soviético por segunda vez de Galizia, son detenidos en la noche del 10-11 de abril los representantes de toda la jerarquía greco católica. El 26 de julio de 1945, el Padre Vasyl Velychkovskyi es detenido en Ternopil imputándosele el delito de "propaganda antisovietica". Durante el interrogatorio se le da la oportunidad de adherirse a la Iglesia rusa ortodoxa a cambio de su libertad. La respuesta es: "¡Jamás!" Más tarde, el Padre Velychkovskyi es trasladado a la prisión de Kiev donde durará la investigación de su caso unos dos años. Finalmente, el tribunal regional de Kiev lo condena a muerte por dos frases de carácter anticomunista ("horda roja" y "banda roja") impresas en un calendario de bolsillo publicado por el Padre Velychkovskyi en Stanislaviv en 1939.

Durante los tres meses de prisión en una celda de condenados a muerte, el P. Velychkovskyi continúa fiel a sus obligaciones de sacerdote. Enseña a los prisioneros a orar; los instruye en las verdades de la fe cristiana y los prepara a recibir los Sacramentos. Los conduce a las puertas del Cielo. Llega finalmente la noche en que los guardias lo escoltan hasta fuera de la celda. No lo conducen, sin embargo, hasta el lugar de la ejecución, sino al despacho de la administración de la prisión. Una vez allí, le informan de que su sentencia a muerte ha sido conmutada por diez años de prisión. Durante los dos primeros años, el Padre Velychkovskyi es recluido en un campo de la región de Kirovsk; más tarde es trasladado a las minas de Vorkuta. A pesar del trabajo extenuante, el Padre Velychkovskyi celebra la Eucaristía casi a diario - usa como cáliz una lata. "Aquella lata"-dice el Arzobispo Hermaniuk -"fue su cáliz, su patena, su altar, su iglesia y nada pudo destruir dicha iglesia porque [estaba fundada sobre su] fortísima convicción y sobre la gracia de Dios". Muchos meses antes de su liberación, los amigos y compañeros prisioneros del Padre Velychkovskyi se las ingenian para que pueda trabajar, en lugar de en la mina, en el hospital de la prisión. Un cambio que le salva la vida porque diez años de prisión y de trabajos forzados le han quebrantado la salud. El 9 de julio 1955, el Padre Velychkovskyi es puesto en libertad.

A su regreso a Lviv, el Padre Velychkovskyi no encuentra ni iglesia ni capilla donde ejercer su ministerio, pero esto no lo desalienta. Se establece en un desván del número 11 de la calle Vozzyednannia. Allí construye un altar con viejas cajas de cartón. Los fieles visitan al Padre en pequeños grupos de cinco o seis a fin de participar en la eucaristía. Durante el período de clandestinidad de la Iglesia greco ortodoxa no teme celebrar la misa todos los días, dirigir ejercicios espirituales, y ser director espiritual de muchos devotos cristianos. En 1959, la Sede Apostólica nombra al Padre Vasyl Velychkovskyi obispo de la "Iglesia del Silencio". A causa de la difícil situación por la que atraviesan las relaciones entre el vaticano y la Unión Soviética, su ordenación episcopal no tendrá lugar hasta cuatro años después.

El decenio de prisión no ha "corregido" o cambiado al Obispo Velychkovskyi. Continúa "difundiendo propaganda anticomunista entre la gente, no participa en trabajos de utilidad social, no cumple con sus deberes de ciudadano soviético; escribe un libro sobre el icono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en que trata de probar, con ejemplos específicos, que los ateos no pueden ser buenos ciudadanos; escucha las transmisiones de radio Vaticana". Esta lista de acusaciones basta para justificar una nueva detención del Obispo Vasyl Velychkovskyi que tiene lugar el 2 de enero de 1969. Esta vez la reclusión durará tres años. Se cumplirán en Kommunarsk, cerca de Donbass, y serán causa de un serio ataque al corazón del Obispo Velychkovskyi.

El 27 de enero de 1972 finaliza el segundo período de prisión. Esta vez se le prohíbe al obispo Velychkovskyi regresar a Lviv. Es enviado a Yugoslavia para que "descanse". Aprovecha para visitar a su hermana en Zagreb y luego parte para Roma donde encuentra al Patriarca Yosyf Slipyi. Mantiene también una conversación privada con el Papa Pablo VI. Poco después, a invitación del Arzobispo Maksym Hermaniuk, el Obispo Velychkovskyi parte para Canadá.

Desgraciadamente, su estancia en la diáspora ucraniana del Canadá no durará mucho. El 30 de junio de 1973 el Obispo Velychkovskyi muere a la edad de 70 años después de haber ejercido durante 10 años su ministerio episcopal. Aunque su corazón ya no late en su cuerpo, sigue golpeando nuestras almas: "No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida" (Ap 2,10).
Teniendo en cuenta los testimonios sobre la vida virtuosa del Obispo Vasyl Velychkovskyi y, sobre todo, su perseverancia, su ánimo y su fidelidad a la Iglesia de Cristo durante el período de persecución, el proceso de beatificación dio comienzo con ocasión del año Jubilar. El 2 de marzo de 2001, concluido el proceso a nivel de Eparquía, el caso es trasladado a la Sede Apostólica. El 6 de abril de 2001, la comisión teológica reconoce el hecho del martirio del Obispo Vasyl Velychkovskyi. El 23 de abril es estudiado este mismo martirio por la asamblea de los Cardenales y el 24 de abril de 2001 el Santo Padre Juan Pablo II firma el decreto de beatificación del Obispo Vasyl Velychkovskyi, beato mártir de nuestra fe cristiana.














El domingo 11 de noviembre, Vladyka Danylo concelebró la Divina Liturgia con los hieromonjes y en la homilía explicó parte de la vida del Beato y Mártir Basilio.








Notas:
(1) Extraído de http://www.redentoristas.org



sábado, 8 de diciembre de 2012

El Ayuno de San Felipe. Itinerario espiritual hacia el místico Belén. Parte II


Por Hieromonje Diego Flamini



Cuando practicamos el ayuno lo hacemos de distintas maneras. En primer lugar es una medicina que la Iglesia nos ofrece. Ninguno de nosotros cree que el médico nos castiga con una medicina o nos maltrata. Sino que sabemos que esa medicina está destinada a que recuperemos la salud e inclusive que lleguemos a una salud perfecta, en este caso espiritual.
La privación de alimentos de por sí no produce una mejora espiritual, si fuera así todas las personas que hacen dieta serían más santas, y nosotros sabemos que muchas veces, en nuestros días las dietas ayudan a las personas a aferrarse al pecado, no a alejarse de él. Cuántas personas comienzan  a practicar la vanidad, comienzan a practicar el orgullo, comienzan a practicar toda clase de superficialidad y maldad, porque  comienzan a  hacer una dieta para estar presentables para el verano. Cuántos pecados y cuántas caídas suceden, cuántos matrimonios rotos, cuántos votos destruídos por la vanidad de querer presentarse ante el mundo de una manera mucho más atrayente. 

Como vemos privarnos de comida no nos santifica, sino que hacerlo por obediencia y con la oración, buscando privar a nuestras pasiones del principal combustible, del principal aliciente, que no solamente es el alimento material o el exceso de agua, o el exceso de estímulos, sino la voluntad propia. La voluntad propia humana que no puede de por sí aspirar al Sumo Bien, sino que sólo la alcanza por la unión a otra Voluntad más grande, que es la de Dios, a la cual no podemos unirnos también sin un medio visible, por eso obedecemos en la Iglesia para librarnos de los límites de nuestra propia voluntad. 

El practicar el ayuno para nosotros es una práctica gozosa de desprendimiento, de crecimiento interior. Es una bendición que no sólo nos libra de lo superfluo sino que nos permite compartir nuestras cosas superfluas con los que necesitan. Como dice San Basilio el Grande:  “El ayuno de los monjes, llena la mesa de los pobres”. 

Ahora bien, nosotros sabemos de acuerdo al espíritu verdaderamente cristiano, que no hay un Evangelio para monjes y un Evangelio para laicos. Sino que el monaquismo existe en la Iglesia como una señal para todos los cristianos de lo que han de practicar. Cada uno en su medida, cada uno en su posibilidad, cada uno de acuerdo a su llamado pero siempre teniendo en cuenta como el barco que navega el faro que marca los límites de adónde nos dirigimos. Por eso dirigirnos hacia la Navidad es también adentrarnos más profundo en nuestro corazón para orar más intensamente con lo que nos enseñan los padres. Es la oportunidad de introducir en nuestra vida esas oraciones que hemos siempre dejado de hacer. Es la ocasión para privarnos de diversiones innecesarias, para entrar en nuestro corazón y hacer ese examen. Un examen no destinado a torturarnos sino a liberarnos de aquello que nos aqueja. Cuántas personas caminan serenas, tranquilas por la calle creyendo que están sanas y de golpe despiertan a una terrible realidad, una terrible enfermedad que amenaza su vida con destruírla. La Iglesia como madre, sabia, con el consejo de los santos padres nos llaman a que analicemos nuestra conciencia, que vayamos al médico espiritual para tener la certeza del mal que nos aqueja y del bien sobre el cual estamos apoyados. Cómo adquirir la salud, y cómo conservarla espiritualmente, cómo alejarnos del mal, cómo enfrentar  aquellas cosas que no hemos osado  cambiar en nuestra vida. 

El Ayuno de Felipe es otra oportunidad que Dios por su misericordia revela, esta vez con la finalidad de hacernos participar en el banquete humildísimo del Pesebre. Otra vez comer a Cristo y a su vez adorarlo en el Pesebre. Otra vez descubrir la sencillez originaria de las cosas. Y librarnos de todo lo que nos sobra. Por eso la práctica de la misericordia y de la limosna no están exceptuados. Y también sobre todo el acercarnos a la confesión con mucha más sinceridad, con más profundidad, el renovar nuestro corazón con nuevas  lecturas, pidiendo un consejo, acudiendo en pos de la salud que tantas veces nos hemos acostumbrado a perder. A veces actuamos de una manera poco provechosa, fatigándonos en toda clase de tareas, y no procurándonos el bien único que es Dios. Ni santificando las tareas que hacemos, ni bendiciendo la comida, ni estando con Dios en cada cosa que hacemos.

Por eso en primer lugar, esas semanas  se organizan con dos días de ayuno estricto, como el miércoles y el viernes. Los miércoles y viernes que normalmente son de ayuno leve, pasan a ser de ayuno estricto. Los lunes, los martes  y los jueves pasan a ser de ayuno leve. De manera que se cumple con nuestra antigua costumbre dada por los padres, que los ayunos solamente abarcan de lunes a viernes inclusive. Y el sábado y el domingo también se puede ayunar, pero hasta una medida que no exceda el ayuno leve. La misma Iglesia que nos manda ayunar un miércoles y un viernes, nos lo prohíbe hacerlo un sábado y un domingo. Esa distinción de días, no es un aferrarse a una costumbre antigua, sino que es el descubrimiento que cada día para nosotros es un regalo de Dios. Y un regalo de Dios cuyo secreto no está en nuestro propio arbitrio, sino que está en nuestra disponibilidad a aquello que Dios nos envíe. Cada día que nos levantamos, salimos a nuestra tarea, nos vemos sorprendidos por cosas que Dios ha dispuesto en ese día y no en otro día. No somos nosotros los que distinguimos los días, sino que es Dios quien nos enseña a ordenar nuestro tiempo, y nuestro corazón, y nuestra mente, y disponernos a hacer la Voluntad con toda la Iglesia, unidos con toda la Iglesia. No es importante que sea miércoles, que sea viernes, o que sea domingo, lo importante es que es un tiempo en el cual con esos otros con los que concelebramos la Natividad, co-ayunaremos, co-oraremos o haremos como un solo Cuerpo que a la vez se regocija en un momento, y en otro entra dentro de lo profundo de su corazón, buscando la salud, buscando la paz, el perdón, la remisión de los pecados, el arrepentimiento, la humildad, la mansedumbre, la iluminación espiritual, el regocijo, la esperanza, bienes que anhelamos sin querer fatigarnos. Como quién quiere tener músculos sin mover los brazos. 

Por eso entreguémonos con gozo a este pequeño sendero, que por distintas etapas nos irá llevando hasta Belén, hasta la humilde y pequeña Belén. Es más hasta las afueras de Belén, hasta un recoveco en las afueras de Belén. Un lugar y un estado que solamente conocemos porque Dios nos lo ha revelado, ya sea por la sabiduría que Dios nos infunde como los magos, o por el anuncio de otros, como es a los pastores. Pero, de todos modos estamos llamados a abandonar nuestra tarea, a hacerla a un costado por medio del ayuno y la oración, y encaminarnos hacia el Belén espiritual que nos espera para concelebrar místicamente y asistir al Nacimiento del Niño Dios. Vayamos con gozo hacia el encuentro de aquél que nos espera en este momento en el vientre de María. Amin. Que Dios los bendiga y que la Santísima Madre de Dios los ampare.

Hieromonje Diego Daniel Flamini, Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo 2012


lunes, 3 de diciembre de 2012

El Ayuno de San Felipe. Itinerario espiritual hacia el místico Belén. Parte I


Por Hieromonje Diego Flamini


En la Tradición Bizantina, el primer gran ayuno que realizamos a lo largo del año,  luego de su inicio el 1º de septiembre,  es el Ayuno de Felipe, llamado así porque consiste en seis semanas de ayuno de variada intensidad, comenzando el día de San Felipe, 15 de noviembre del calendario juliano (del 28 de noviembre al 6 de enero, calendario gregoriano). Al comenzar ese día la pilipiuka en ucraniano, filipouka en ruso, tradicionalmente es practicada por los cristianos como una espera del Nacimiento de Cristo.


Ahora bien, la Iglesia nos propone este ayuno, los Padres nos enseñan este ayuno y lo tienen incorporado a la vida cristiana por razones muy sencillas. En primer lugar porque el hecho fundante de nuestra fe, es el hecho de que el Verbo de Dios se hizo hombre. El Verbo de Dios al hacerse hombre, toma nuestra carne y se prepara como víctima para dar su vida en la Cruz, y salvarnos del pecado. Este hecho no es puramente un suceso histórico del cual estamos cada año más alejados, sino que es una realidad teológica que impregna lo más profundo de nuestra  realidad cotidiana. El Universo cambia a partir del Nacimiento de Cristo, y ese Nacimiento de Cristo es el comienzo de nuestra fe.  Nuestra fe se apoya en el hecho de que Cristo nació, vivió, murió y resucitó, y dio su vida por nosotros. 

Nosotros celebramos la Navidad, no festejamos el cumpleaños de Cristo. Celebramos la Natividad, no conmemoramos un hecho que cada año es más lejano. Nosotros participamos espiritual, mística y sacramentalmente del Nacimiento de Cristo, no utilizamos la fecha convencional del Nacimiento de Cristo para una reunión a nuestra medida. Somos nosotros los que místicamente nos encaminamos a Belén para poder participar junto con la Santísima Madre de Dios, junto con San José y con todos aquellos que se sienten llamados, que reciben el llamado de ir a adorar al Niño al Pesebre en que emprendemos este camino de conversión,  salimos de nuestros propios caminos y durante seis semanas espiritualmente nos dirigimos a Belén al encuentro con Cristo. No importa que nos separe el tiempo y el espacio, porque el hecho del Nacimiento de Cristo está en el seno de Dios, de manera que la Iglesia al celebrar el Oficio de Navidad rasga el velo de este mundo y nos hace vecinos de Cristo, nos hace miembros del Pesebre, nos incluye dentro del resonante anuncio de los ángeles, de la aclamación de los magos que peregrinan, del asombro de José, de la ternura de la Santísima Madre de Dios. 

Los cristianos, por lo tanto,  si verdaderamente somos tales, estamos llamados a encaminarnos a Belén durante  seis semanas, de una manera que aligere nuestros pies, no que los sobrecargue desviándolos de su verdadero fin.  Nadie emprende un camino arduo, llenándose de cosas innecesarias, por lo que esas seis semanas de peregrinación, afinan nuestro espíritu y lo concentran en la Venida del Aquel que nos salva.

En primer lugar, ¿por qué la Iglesia nos propone ayuno y penitencia?, porque eso es lo que una madre  hace con sus hijos, lavarlos de sus impurezas, y ofrecer este tiempo de conversión y transformación para que crezca el Reino de Cristo entre nosotros.  

Celebrar para nosotros no es recordar, sino hacer presente y participar interiormente. Podemos decir que celebrar la Navidad es concelebrar la Navidad. Es como Iglesia regocijarnos en la misma fuente de nuestra vida, es estar frente al Pesebre, es estar frente al hecho del Verbo de Dios hipostasiado en la carne y la cual como la semilla viviente se entierra y de la cual surgirá victorioso el día de la Pascua.


(continúa próximo post...)



jueves, 27 de septiembre de 2012

Fiesta de la Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz - Significado de la Cruz Bizantina.


Cruz de la Iglesia del Monasterio Bizantino de la Transfiguración, escrita, adornada y tallada por miembros de la comunidad bizantina de Pigüé.

 Hoy 14 de septiembre según calendario juliano, celebramos en el rito bizantino la Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz.

En este día se recuerda un evento vinculado con la Cruz del Señor, el retorno de esta a Jerusalén desde Persia después de catorce años de cautividad.
Durante el reinado del emperador bizantino Focas (602-610), el emperador persa Cosroes II venció al ejército griego, invadió Jerusalén y se llevó cautivos a la Vivificante Cruz del Señor y al Patriarca de Jerusalén Zacario (609-633).



La Cruz estuvo en Persia durante catorce años y recién bajo el emperador Heraclio (610-641), que venció a Cosroes con la ayuda de Dios y llegó a la paz con su sucesor e hijo Siroes, cuya consecuencia fue la devolución de la Sagrada Reliquia. Con gran solemnidad la Cruz fue trasladada a Jerusalén.

El emperador Heraclio con la corona imperial y vestido de púrpura llevó la Cruz del Señor hasta la Basílica de la Resurrección. Junto al emperador iba el Patriarca Zacario. En las puertas por las que se asciende al Gólgota, de pronto el emperador se detuvo y le fue imposible avanzar. El santo patriarca le explicó que un Ángel del Señor impedía su paso, porque Aquel que llevó la Cruz hasta el Gólgota para la expiación de los pecados, lo había hecho en medio de una gran humillación. Entonces Heraclio, quitándose la corona y la púrpura, vestido de ropas corrientes y sin sufrir ningún obstáculo llevó la Cruz de Cristo hasta dentro de la iglesia.

En un sermón sobre la Exaltación de la Cruz, San Andrés de Creta dice:” La Cruz es exaltada, y todo en verdad se reúne en torno a ella, la Cruz es exaltada, y la Ciudad se llena de solemnidad, y el pueblo celebra la fiesta”.


Significado de la Cruz Bizantina


Por la Cruz vino nuestra salvación. Nosotros recordamos que Cristo murió por nosotros cuando vemos la imagen de la cruz (que representa al Señor crucificado), y nos recuerda que Él ascendió de los muertos, cuando contemplamos el icono de Cristo "no hecho por manos" (Eslavo: Нерукутвореному образъ) en el manto (que representa al Señor resucitado de la muerte).

Alabando al Señor crucificado están dos ángeles que vuelan, con la inscripción entre ellos que dice: "Los ángeles del Señor" (en Eslavo: Ангели Господни). En algunas representaciones de la Cruz los Ángeles están sosteniendo una imagen de la Santa Trinidad, pero por lo general los ángeles están simplemente sosteniendo un manto, lo que indica su posición como mensajeros que sirven al Señor y que esperan en Él.

La barra superior de la cruz es la que contiene el letrero que Pilato ordenó colgar a manera de burla sobre la cabeza de Cristo. En este letrero fue inscrita la frase: "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos", en hebreo, griego y latín (abreviado como "INBI" en iniciales griegas, o las iniciales latinas "INRI" en la tradición occidental). Esta frase ha sido sustituida por la inscripción cristiana: "Rey de la Gloria" (Eslavo: Царь славы), situado debajo de las rodillas de los ángeles. En el título de la placa se inscribe en las iniciales «IC XC", siendo la primera y última letras del nombre de Cristo en griego (en Griego.: Iisous Xristos, Eslavo Antiguo: Ісоусъ Христосъ; Nuevo Eslavo: Іисусъ Христосъ). Además, justo por encima de los brazos de Cristo, vemos la inscripción: 'NIKA', que en griego significa: "Cristo, vence". De acuerdo a la tradición bizantina, El Salvador no lleva una corona de espinas (como en la tradición occidental), ni es mostrado vivo sobre la cruz, ni en cualquier aspecto de sufrimiento, sino, en un estado de reposo, humilde y pacífico, con la cabeza inclinada. También tenga en cuenta que sus pies están clavados con dos clavos.

La barra de en medio, es en la cual las manos de nuestro Señor fueron clavadas. En las esquinas superiores vemos las representaciones del sol a la izquierda, (Eslavo: солнца) y la luna a la derecha, (Eslavo: луна), por: "El sol se escondió su luz, y la luna se convirtió en sangre." (Joel 2: 31). La inscripción: "Hijo de Dios" (Eslavo: Сынъ Божіи) se coloca a ambos lados de la cabeza de Cristo, y por debajo de sus brazos se lee la inscripción: "Ante tu Cruz nos postramos, Soberano, y tu Santa Resurrección, glorificamos" (en Eslavo: Кресту Твоему покломняемся Владыко, и святое воскресение Твое славимъ). En el nimbo de Cristo está inscrita con las letras griegas “ο ω ν”, que significa: “El que es”, para recordarnos que Cristo es el mismo Dios que se identificó con estas palabras a Moisés en el antiguo testamento.

Detrás del cuerpo de Cristo, a cada lado encontramos una lanza (con la cual fue traspasado) y en una caña, una esponja (que estaba empapada de hiel y vinagre y que le ofrecieron a beber). La Lanza (izquierda) está indicada con "К" en Eslavo; que significa "копие", mientras que la esponja (derecha) está indicada con "Т" que significa "трость" (que significa “junco” o “caña”). En algunas cruces podemos ver en lugar de "Т" la inscripción "Г" que significa "губка" (esponja) en Eslavo. El cuerpo de Cristo tiene sangre y agua que brota de su costado.

La barra inferior inclinada es la base de los pies. En las oraciones de la novena hora, la Iglesia compara la Cruz a un tipo de equilibrio de la justicia:

"Entre dos ladrones Tu Cruz demostró ser un balance de la justicia: por qué uno de ellos fue arrastrado hacia abajo al Hades por el peso de su blasfemia [lado hacia abajo], mientras que el otro fue aligerado de sus transgresiones a la comprensión de la teología [lado hacia arriba]. Oh Cristo Dios, gloria a Ti”.

La ciudad de Jerusalén se representa en el fondo, porque Cristo fue crucificado fuera de las murallas de la ciudad. Al pie de la cruz están las letras: "Г Г" para “el monte Gólgota” (en Eslavo: Гора Голгофы), esta es la colina a las puertas de la ciudad en la que Cristo fue crucificado. Por debajo de los pies de Cristo están cuatro letras eslavas con las marcas de la abreviatura: "М.Л.Р.Б.", que significa: "El lugar de la calavera, donde estaba Adán" (en Eslavo: Место лобное рай бысть). Escondido en una cueva debajo de la tierra está “el cráneo de Adán” (según la tradición Cristo fue crucificado precisamente en el mismo lugar donde fue enterrado Adán), identificados con las letras:" Г А "(en Eslavo: глава Адамла).


 Debemos, pues, recordar que nuestro padre Adán perdió el Paraíso a través del árbol de la que erróneamente participó, Cristo es el nuevo Adán, nos trae la salvación y el Paraíso a través del árbol de la Cruz.



Fuentes:



jueves, 6 de septiembre de 2012

Testimonio de conversión del actual Vicerrector de la Universidad Católica Ucrania



Myroslav Marynovych hoy es vicerrector de la Universidad Católica de Ucrania. En el convulso panorama político ucraniano éste no es en la actualidad un cargo cómodo, pero alguien como él, que pasó 7 años en campos de trabajo comunistas y otros tres deportado a Kazajstán, no se arredra fácilmente. Incluso, en parte, añora esos años, porque a él, que era ateo y escéptico, Dios se le reveló en la cárcel y en el gulag.

Nieto de sacerdote, pero ateo

"Mi familia era religiosa. "Mi abuelo materno fue sacerdote grecocatólico y mi madre creó en casa una atmósfera de fe sencilla y limpia, sin fanatismo alguno. Ella deseaba que yo fuese creyente, pero no me presionaba. Yo asumí el escepticismo ateo en mi juventud, aunque mantuve respeto hacia las personas religiosas. No sentía ninguna necesidad de Dios, vivía bien sin Él. Pero tenía claro que existía el bien y el mal y unos valores muy firmes, y el tema de la gravedad moral siempre lo tuve presente".

De esta exigencia moral llegó su compromiso con la disidencia y los derechos humanos... lo que le llevaría a la cárcel.

"Sentía que los valores del comunismo eran muy elevados en la teoría, pero luego en la vida real siempre resultaban feísimos. Eso suscitó muchas preguntas en mí… y vi que todo en el sistema comunista era falso", detalla.

"Tenía 20 años y perder la autoestima a esa edad puede dejar vacía toda tu vida. Tenía afinidad personal por los perseguidos y un fuerte sentido de solidaridad hacia ellos. El régimen pedía total lealtad, no le bastaba con que le amases a medias. En la KGB me lo dijeron claro: “si no estás con nosotros, estás contra nosotros”. Así que les respondí: “vale, pues estoy contra vosotros”.

Los disidentes del grupo de Helsinki

Fue fundador de Helsinki Watch en Ucrania. En 1977 fue encarcelado y luego deportado. "Eran los años 70, y el presidente Carter de EEUU había sacado el tema de los derechos humanos del ámbito filosófico y lo estaba llevando a la política internacional. Aquello lo acogimos muchos con entusiasmo. En Helsinki, en 1965, los países de la OSCE, incluyendo la URSS, firmaron un compromiso ¡que hablaba incluso de libertad religiosa y de libre circulación de ideas! En la Unión Soviética creamos 5 grupos de “seguimiento de Helsinki”. En 1976 diez disidentes ucranianos difundimos a través de publicaciones de Occidente y periodistas occidentales, las violaciones en Ucrania contra lo pactado en Helsinki. Difundimos los nombres de poetas y escritores arrestados y pedimos que los liberaran. No éramos ilusos: sabíamos que también a nosotros nos arrestarían".

Y así sucedió: la policía secreta les buscó uno a uno y les detuvo.

"La KGB nos sentenció por, técnicamente, ´difundir propaganda antisoviética para socavar la estabilidad del sistema´. De esos diez disidentes, ocho fuimos encarcelados y dos fueron expulsados. Nos declararon “criminales muy peligrosos”. Me sentenciaron a 12 años en campos de trabajo y exilio. Cumplía ya 10 años cuando llegó la perestroika de Gorbachov. No hubo ni un día en que me arrepintiese de lo que había hecho. La situación en la URSS necesitaba kamikazes, personas que se sacrificaran para evidenciar el totalitarismo del sistema. Los disidentes, en aquel país que no era libre, ¡actuaban como personas libres! Aquello chocaba con todo.

Fogonazo místico en la KGB

"Mi vuelta a Dios fue inesperada, no buscada. En obras literarias había leído, antes de mi encarcelamiento, que Dios a veces viene a gente prisionera como una respuesta a su desesperación, incluso como una respuesta intelectual, pero mi caso no fue así", especifica.

La narrativa de Marynovych, a partir de este momento, adquiere la lucidez brillante, casi enfermiza, que uno percibe en los escritos de Dostoyevsky cuando disecciona el alma humana. Lo que en el escritor ruso encontramos como literatura, en Marynovych cobra carne.

"Me acababan de interrogar en la KGB de Kiev, y me habían devuelto a la celda. Iba agitado de pared a pared, reflexionando sobre varias cuestiones intelectuales. Entre ellas, pensaba en la unificación de la humanidad, en cómo todos los hombres podíamos estar unidos en lo espiritual. Y entonces, de repente, vi como un fogonazo de luz. Durante tres días mi estado en esa prisión fue muy extraño: comía, bebía, me aseaba, me afeitaba… Pero no atendía, ni oía ni respondía a lo que nadie me dijera. Al tercer día oí un repicar de campanas. Y hablé. Le pregunté a mi compañero de celda: “¿qué es eso? ¿Son las campanas de la iglesia de San Vladimir de Kiev las que suenan?” Él me dijo: “Menos mal, por fin oyes”. Entendí entonces que llevaba tres días sin reaccionar ante nada. En ese momento sentí como si se desenrollase un rollo en mi interior, desplegando mucha información, y de repente entendí muchas cosas bíblicas, momentos que conocía aislados pero ahora unía en una nueva cosmovisión. Sentí que ya entendía eso, que ya lo veía unido. Desde ese día, fui otra persona, ahora religiosa".

Lo prohibido y una voz: «¡reza!»

"Hubo otro momento muy especial, que sucedió dos años después, esta vez ya en el campo de trabajo. Había estado dos días sin comer, en huelga de hambre reclamando mi derecho a llevar una crucecita. Me habían arrancado la que tenía. Al tercer día vino un oficial a mi celda y me dijo: “de acuerdo, le devolveré su crucecita, pero después de pasar 15 días en la celda de castigo”. Para mí era una gran victoria moral y volví a comer".

"Después, paseé por la celda, dando vueltas, pensando en cosas filosóficas. De repente, noté que en mi mente había una fórmula filosófica sencilla que ¡explicaba el mundo! Era como pensar que el mundo, con toda su complejidad, puede explicarse por la combinación de solo 5 elementos. O como un calidoscopio, en el que unos pocos cristales generan infinidad de diseños. Tenía la sensación de que yo podía acceder a esos pocos elementos, podía jugar con ellos, preverlos, jugar con el futuro, componer profecías. Y me asusté. Entendí que un hombre no debería acceder a ese conocimiento".

"Me sentí mal, muy débil, me tumbé en la camilla de mi celda y empecé a desmayarme. Y entonces oí una voz potente, en ucraniano, mi lengua natal: “¡Reza!”, dijo esa voz. Estaba tan débil, allí tumbado, que no podía ni usar las manos para santiguarme, pero me santigüé mentalmente… ¡y en un instante recobré las fuerzas y salté de la camilla de un tirón, perplejo! La fórmula se había borrado completamente de mi mente. Me dio miedo y me dejó la sensación de haber sabido algo prohibido, y sentí agradecimiento porque se hubiese borrado".

Desde entonces, la pregunta de si Dios existe, para mí, ya no tiene sentido, debido a que yo esto lo sentí tan fuerte. Hoy sé que soy un pecador, que incumplo muchas virtudes, pero precisamente sé que eso son transgresiones. Para mí es importante que el mundo en general y la civilización europea en particular entienda que están omitiendo la búsqueda de la verdad, y que diciendo que quieren proteger la libertad, en realidad muchas veces dañan esa libertad".

¿Inglaterra hoy, como la URSS?

"Me choca ahora el caso de Inglaterra, donde los tribunales dicen que pueden despedir a alguien por llevar una crucecita al cuello", continua este académico. "Yo, que en la cárcel comunista defendí mi crucecita y pensaba en Occidente como un lugar de tolerancia. En su momento, la Ilustración luchó contra el monopolio de la Iglesia y le retiró ciertas funciones que no le eran propias, haciéndole volver a su misión espiritual. Pero ahora la Iglesia es casi perseguida en Occidente y el monopolio de lo público se lo adjudican las cosmovisiones arreligiosas. Ese monopolio es tan dañino como el anterior".

Marynovych admite cierta nostalgia del lager, o más en concreto, de la espiritualidad de esos días en el campo de trabajo.

"En el gulag, no se nos permitía ninguna práctica religiosa, estaba prohibido tener biblia. Pasé 15 días de huelga de hambre para pedir que me dejasen tener una biblia. No lo conseguí. Hasta nos censuraban las cartas que nos mandaban con versículos bíblicos. El Espíritu Santo circulaba por el “lager”. Como no teníamos acceso al culto litúrgico, una persona religiosa se centraba en una conciencia profunda de Dios. No había comunidad cristiana con la que adorar, así que el alma hacía del sufrimiento cotidiano su templo. Poner la otra mejilla, amar a tus guardias despiadados y cínicos… era nuestro culto. ¡No hay mejor lugar para el sentimiento cristiano que esos campos de trabajo! No había sacerdotes que te pudiesen dar aliento. Estabas a solas ante Dios. ¡Qué días benditos aquellos! ¡Qué bendición para los que pasaban la prueba con éxito! Podía ver con nuevos ojos la promesa de Cristo: ¡bienaventurados los perseguidos! Saber que estabas condenado sólo por la verdad consagraba y llenaba de significado cada día en el lager. Era un apoyo sublime, pero sólo al salir del lager lo entendí. Aquí fuera has de justificar tu existencia con obras".

"Hoy vivo una tensión entre la fe pura y la ritualidad. En el lager no había vida ritual y mi fe era toda mística, espiritualidad. Acepto los ritos, la liturgia de mi tradición grecocatólica. Los domingos voy a la misa grecocatólica. Pero hubo una época en que yo acusaba a mi madre de tener una religión demasiado ritual. Yo quería espiritualizar a mi madre. Ella me dijo: “concédeme la posibilidad de creer a mi manera, y no a la tuya”. Su sencillez me chocó y ya no pretendo imponer mi visión a los demás".



Cristianos, corrupción y consumismo

"Los valores culturales cristianos chocan con la sociedad ucraniana de hoy. Recuerdo que un estudiante escribió una magnífica tesina sobre doctrina social de la Iglesia, muy exitosa. Dos meses después, me lo encuentro en la calle y me dice: “fui a pedir trabajo a tal sitio y me dijeron que si pagaba 2.000 dólares el puesto era mío”. ¡Soborno! Choque de valores. Muchos hoy han perdido la fe y la esperanza. Creen en Dios, pero van a la Iglesia y le dicen al Señor: “bueno, ya ves, esto es así, no puedo cambiar nada”. ¡No tienen esperanza! Quizá antes, aunque había más pobreza económica, había más limpieza moral. Ucrania no es peor ni mejor que otras naciones, pero lo que más me duele es ver que no crean que el cambio es posible, que no crean en mejorar. Sin esta esperanza en la gente, los políticos seguirán siendo todopoderosos".

"En la Universidad Católica miramos con reserva a todas las ideologías. Somos académicos, no tomamos partido. Pero el país está atascado en esas ideologías. Unos son de ideología casi comunista; otros de un nacionalismo ideológico; otros, ideólogos liberales… y todos ellos sospechan de nosotros, la universidad católica, porque no somos de los suyos. ¡Lo peor es que incluso hay quien tiene hasta una ideología eclesiástica!"

"El sistema comunista cambió la moral absoluta cristiana por la bolchevique, que decía: “la moral es todo aquello que es útil para el proletariado”. Al caer el Muro y la Unión Soviética, nos encontramos con el dogma de la moral postmoderna que dice: “la moral es solo lo útil para mí”. Como universidad católica promocionamos la restauración de los valores auténticos. Es una provocación para muchos post-comunistas que hoy tienen cargos en la administración pública y apoyan el desorden presente, que quieren que el desorden dure siempre porque les beneficia. La universidad, por ejemplo, es “zona libre de corrupción” en un sistema casi totalmente corrupto. Es una bendición del Señor trabajar en un lugar donde se respeta la dignidad humana, pero puede que pronto necesitemos la solidaridad de los cristianos occidentales para defendernos de quienes nos acosen".




Notas:
Publicado en http://www.religionenlibertad.com/