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jueves, 27 de septiembre de 2012

Fiesta de la Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz - Significado de la Cruz Bizantina.


Cruz de la Iglesia del Monasterio Bizantino de la Transfiguración, escrita, adornada y tallada por miembros de la comunidad bizantina de Pigüé.

 Hoy 14 de septiembre según calendario juliano, celebramos en el rito bizantino la Exaltación Universal de la Venerable y Vivificante Cruz.

En este día se recuerda un evento vinculado con la Cruz del Señor, el retorno de esta a Jerusalén desde Persia después de catorce años de cautividad.
Durante el reinado del emperador bizantino Focas (602-610), el emperador persa Cosroes II venció al ejército griego, invadió Jerusalén y se llevó cautivos a la Vivificante Cruz del Señor y al Patriarca de Jerusalén Zacario (609-633).



La Cruz estuvo en Persia durante catorce años y recién bajo el emperador Heraclio (610-641), que venció a Cosroes con la ayuda de Dios y llegó a la paz con su sucesor e hijo Siroes, cuya consecuencia fue la devolución de la Sagrada Reliquia. Con gran solemnidad la Cruz fue trasladada a Jerusalén.

El emperador Heraclio con la corona imperial y vestido de púrpura llevó la Cruz del Señor hasta la Basílica de la Resurrección. Junto al emperador iba el Patriarca Zacario. En las puertas por las que se asciende al Gólgota, de pronto el emperador se detuvo y le fue imposible avanzar. El santo patriarca le explicó que un Ángel del Señor impedía su paso, porque Aquel que llevó la Cruz hasta el Gólgota para la expiación de los pecados, lo había hecho en medio de una gran humillación. Entonces Heraclio, quitándose la corona y la púrpura, vestido de ropas corrientes y sin sufrir ningún obstáculo llevó la Cruz de Cristo hasta dentro de la iglesia.

En un sermón sobre la Exaltación de la Cruz, San Andrés de Creta dice:” La Cruz es exaltada, y todo en verdad se reúne en torno a ella, la Cruz es exaltada, y la Ciudad se llena de solemnidad, y el pueblo celebra la fiesta”.


Significado de la Cruz Bizantina


Por la Cruz vino nuestra salvación. Nosotros recordamos que Cristo murió por nosotros cuando vemos la imagen de la cruz (que representa al Señor crucificado), y nos recuerda que Él ascendió de los muertos, cuando contemplamos el icono de Cristo "no hecho por manos" (Eslavo: Нерукутвореному образъ) en el manto (que representa al Señor resucitado de la muerte).

Alabando al Señor crucificado están dos ángeles que vuelan, con la inscripción entre ellos que dice: "Los ángeles del Señor" (en Eslavo: Ангели Господни). En algunas representaciones de la Cruz los Ángeles están sosteniendo una imagen de la Santa Trinidad, pero por lo general los ángeles están simplemente sosteniendo un manto, lo que indica su posición como mensajeros que sirven al Señor y que esperan en Él.

La barra superior de la cruz es la que contiene el letrero que Pilato ordenó colgar a manera de burla sobre la cabeza de Cristo. En este letrero fue inscrita la frase: "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos", en hebreo, griego y latín (abreviado como "INBI" en iniciales griegas, o las iniciales latinas "INRI" en la tradición occidental). Esta frase ha sido sustituida por la inscripción cristiana: "Rey de la Gloria" (Eslavo: Царь славы), situado debajo de las rodillas de los ángeles. En el título de la placa se inscribe en las iniciales «IC XC", siendo la primera y última letras del nombre de Cristo en griego (en Griego.: Iisous Xristos, Eslavo Antiguo: Ісоусъ Христосъ; Nuevo Eslavo: Іисусъ Христосъ). Además, justo por encima de los brazos de Cristo, vemos la inscripción: 'NIKA', que en griego significa: "Cristo, vence". De acuerdo a la tradición bizantina, El Salvador no lleva una corona de espinas (como en la tradición occidental), ni es mostrado vivo sobre la cruz, ni en cualquier aspecto de sufrimiento, sino, en un estado de reposo, humilde y pacífico, con la cabeza inclinada. También tenga en cuenta que sus pies están clavados con dos clavos.

La barra de en medio, es en la cual las manos de nuestro Señor fueron clavadas. En las esquinas superiores vemos las representaciones del sol a la izquierda, (Eslavo: солнца) y la luna a la derecha, (Eslavo: луна), por: "El sol se escondió su luz, y la luna se convirtió en sangre." (Joel 2: 31). La inscripción: "Hijo de Dios" (Eslavo: Сынъ Божіи) se coloca a ambos lados de la cabeza de Cristo, y por debajo de sus brazos se lee la inscripción: "Ante tu Cruz nos postramos, Soberano, y tu Santa Resurrección, glorificamos" (en Eslavo: Кресту Твоему покломняемся Владыко, и святое воскресение Твое славимъ). En el nimbo de Cristo está inscrita con las letras griegas “ο ω ν”, que significa: “El que es”, para recordarnos que Cristo es el mismo Dios que se identificó con estas palabras a Moisés en el antiguo testamento.

Detrás del cuerpo de Cristo, a cada lado encontramos una lanza (con la cual fue traspasado) y en una caña, una esponja (que estaba empapada de hiel y vinagre y que le ofrecieron a beber). La Lanza (izquierda) está indicada con "К" en Eslavo; que significa "копие", mientras que la esponja (derecha) está indicada con "Т" que significa "трость" (que significa “junco” o “caña”). En algunas cruces podemos ver en lugar de "Т" la inscripción "Г" que significa "губка" (esponja) en Eslavo. El cuerpo de Cristo tiene sangre y agua que brota de su costado.

La barra inferior inclinada es la base de los pies. En las oraciones de la novena hora, la Iglesia compara la Cruz a un tipo de equilibrio de la justicia:

"Entre dos ladrones Tu Cruz demostró ser un balance de la justicia: por qué uno de ellos fue arrastrado hacia abajo al Hades por el peso de su blasfemia [lado hacia abajo], mientras que el otro fue aligerado de sus transgresiones a la comprensión de la teología [lado hacia arriba]. Oh Cristo Dios, gloria a Ti”.

La ciudad de Jerusalén se representa en el fondo, porque Cristo fue crucificado fuera de las murallas de la ciudad. Al pie de la cruz están las letras: "Г Г" para “el monte Gólgota” (en Eslavo: Гора Голгофы), esta es la colina a las puertas de la ciudad en la que Cristo fue crucificado. Por debajo de los pies de Cristo están cuatro letras eslavas con las marcas de la abreviatura: "М.Л.Р.Б.", que significa: "El lugar de la calavera, donde estaba Adán" (en Eslavo: Место лобное рай бысть). Escondido en una cueva debajo de la tierra está “el cráneo de Adán” (según la tradición Cristo fue crucificado precisamente en el mismo lugar donde fue enterrado Adán), identificados con las letras:" Г А "(en Eslavo: глава Адамла).


 Debemos, pues, recordar que nuestro padre Adán perdió el Paraíso a través del árbol de la que erróneamente participó, Cristo es el nuevo Adán, nos trae la salvación y el Paraíso a través del árbol de la Cruz.



Fuentes:



jueves, 6 de septiembre de 2012

Testimonio de conversión del actual Vicerrector de la Universidad Católica Ucrania



Myroslav Marynovych hoy es vicerrector de la Universidad Católica de Ucrania. En el convulso panorama político ucraniano éste no es en la actualidad un cargo cómodo, pero alguien como él, que pasó 7 años en campos de trabajo comunistas y otros tres deportado a Kazajstán, no se arredra fácilmente. Incluso, en parte, añora esos años, porque a él, que era ateo y escéptico, Dios se le reveló en la cárcel y en el gulag.

Nieto de sacerdote, pero ateo

"Mi familia era religiosa. "Mi abuelo materno fue sacerdote grecocatólico y mi madre creó en casa una atmósfera de fe sencilla y limpia, sin fanatismo alguno. Ella deseaba que yo fuese creyente, pero no me presionaba. Yo asumí el escepticismo ateo en mi juventud, aunque mantuve respeto hacia las personas religiosas. No sentía ninguna necesidad de Dios, vivía bien sin Él. Pero tenía claro que existía el bien y el mal y unos valores muy firmes, y el tema de la gravedad moral siempre lo tuve presente".

De esta exigencia moral llegó su compromiso con la disidencia y los derechos humanos... lo que le llevaría a la cárcel.

"Sentía que los valores del comunismo eran muy elevados en la teoría, pero luego en la vida real siempre resultaban feísimos. Eso suscitó muchas preguntas en mí… y vi que todo en el sistema comunista era falso", detalla.

"Tenía 20 años y perder la autoestima a esa edad puede dejar vacía toda tu vida. Tenía afinidad personal por los perseguidos y un fuerte sentido de solidaridad hacia ellos. El régimen pedía total lealtad, no le bastaba con que le amases a medias. En la KGB me lo dijeron claro: “si no estás con nosotros, estás contra nosotros”. Así que les respondí: “vale, pues estoy contra vosotros”.

Los disidentes del grupo de Helsinki

Fue fundador de Helsinki Watch en Ucrania. En 1977 fue encarcelado y luego deportado. "Eran los años 70, y el presidente Carter de EEUU había sacado el tema de los derechos humanos del ámbito filosófico y lo estaba llevando a la política internacional. Aquello lo acogimos muchos con entusiasmo. En Helsinki, en 1965, los países de la OSCE, incluyendo la URSS, firmaron un compromiso ¡que hablaba incluso de libertad religiosa y de libre circulación de ideas! En la Unión Soviética creamos 5 grupos de “seguimiento de Helsinki”. En 1976 diez disidentes ucranianos difundimos a través de publicaciones de Occidente y periodistas occidentales, las violaciones en Ucrania contra lo pactado en Helsinki. Difundimos los nombres de poetas y escritores arrestados y pedimos que los liberaran. No éramos ilusos: sabíamos que también a nosotros nos arrestarían".

Y así sucedió: la policía secreta les buscó uno a uno y les detuvo.

"La KGB nos sentenció por, técnicamente, ´difundir propaganda antisoviética para socavar la estabilidad del sistema´. De esos diez disidentes, ocho fuimos encarcelados y dos fueron expulsados. Nos declararon “criminales muy peligrosos”. Me sentenciaron a 12 años en campos de trabajo y exilio. Cumplía ya 10 años cuando llegó la perestroika de Gorbachov. No hubo ni un día en que me arrepintiese de lo que había hecho. La situación en la URSS necesitaba kamikazes, personas que se sacrificaran para evidenciar el totalitarismo del sistema. Los disidentes, en aquel país que no era libre, ¡actuaban como personas libres! Aquello chocaba con todo.

Fogonazo místico en la KGB

"Mi vuelta a Dios fue inesperada, no buscada. En obras literarias había leído, antes de mi encarcelamiento, que Dios a veces viene a gente prisionera como una respuesta a su desesperación, incluso como una respuesta intelectual, pero mi caso no fue así", especifica.

La narrativa de Marynovych, a partir de este momento, adquiere la lucidez brillante, casi enfermiza, que uno percibe en los escritos de Dostoyevsky cuando disecciona el alma humana. Lo que en el escritor ruso encontramos como literatura, en Marynovych cobra carne.

"Me acababan de interrogar en la KGB de Kiev, y me habían devuelto a la celda. Iba agitado de pared a pared, reflexionando sobre varias cuestiones intelectuales. Entre ellas, pensaba en la unificación de la humanidad, en cómo todos los hombres podíamos estar unidos en lo espiritual. Y entonces, de repente, vi como un fogonazo de luz. Durante tres días mi estado en esa prisión fue muy extraño: comía, bebía, me aseaba, me afeitaba… Pero no atendía, ni oía ni respondía a lo que nadie me dijera. Al tercer día oí un repicar de campanas. Y hablé. Le pregunté a mi compañero de celda: “¿qué es eso? ¿Son las campanas de la iglesia de San Vladimir de Kiev las que suenan?” Él me dijo: “Menos mal, por fin oyes”. Entendí entonces que llevaba tres días sin reaccionar ante nada. En ese momento sentí como si se desenrollase un rollo en mi interior, desplegando mucha información, y de repente entendí muchas cosas bíblicas, momentos que conocía aislados pero ahora unía en una nueva cosmovisión. Sentí que ya entendía eso, que ya lo veía unido. Desde ese día, fui otra persona, ahora religiosa".

Lo prohibido y una voz: «¡reza!»

"Hubo otro momento muy especial, que sucedió dos años después, esta vez ya en el campo de trabajo. Había estado dos días sin comer, en huelga de hambre reclamando mi derecho a llevar una crucecita. Me habían arrancado la que tenía. Al tercer día vino un oficial a mi celda y me dijo: “de acuerdo, le devolveré su crucecita, pero después de pasar 15 días en la celda de castigo”. Para mí era una gran victoria moral y volví a comer".

"Después, paseé por la celda, dando vueltas, pensando en cosas filosóficas. De repente, noté que en mi mente había una fórmula filosófica sencilla que ¡explicaba el mundo! Era como pensar que el mundo, con toda su complejidad, puede explicarse por la combinación de solo 5 elementos. O como un calidoscopio, en el que unos pocos cristales generan infinidad de diseños. Tenía la sensación de que yo podía acceder a esos pocos elementos, podía jugar con ellos, preverlos, jugar con el futuro, componer profecías. Y me asusté. Entendí que un hombre no debería acceder a ese conocimiento".

"Me sentí mal, muy débil, me tumbé en la camilla de mi celda y empecé a desmayarme. Y entonces oí una voz potente, en ucraniano, mi lengua natal: “¡Reza!”, dijo esa voz. Estaba tan débil, allí tumbado, que no podía ni usar las manos para santiguarme, pero me santigüé mentalmente… ¡y en un instante recobré las fuerzas y salté de la camilla de un tirón, perplejo! La fórmula se había borrado completamente de mi mente. Me dio miedo y me dejó la sensación de haber sabido algo prohibido, y sentí agradecimiento porque se hubiese borrado".

Desde entonces, la pregunta de si Dios existe, para mí, ya no tiene sentido, debido a que yo esto lo sentí tan fuerte. Hoy sé que soy un pecador, que incumplo muchas virtudes, pero precisamente sé que eso son transgresiones. Para mí es importante que el mundo en general y la civilización europea en particular entienda que están omitiendo la búsqueda de la verdad, y que diciendo que quieren proteger la libertad, en realidad muchas veces dañan esa libertad".

¿Inglaterra hoy, como la URSS?

"Me choca ahora el caso de Inglaterra, donde los tribunales dicen que pueden despedir a alguien por llevar una crucecita al cuello", continua este académico. "Yo, que en la cárcel comunista defendí mi crucecita y pensaba en Occidente como un lugar de tolerancia. En su momento, la Ilustración luchó contra el monopolio de la Iglesia y le retiró ciertas funciones que no le eran propias, haciéndole volver a su misión espiritual. Pero ahora la Iglesia es casi perseguida en Occidente y el monopolio de lo público se lo adjudican las cosmovisiones arreligiosas. Ese monopolio es tan dañino como el anterior".

Marynovych admite cierta nostalgia del lager, o más en concreto, de la espiritualidad de esos días en el campo de trabajo.

"En el gulag, no se nos permitía ninguna práctica religiosa, estaba prohibido tener biblia. Pasé 15 días de huelga de hambre para pedir que me dejasen tener una biblia. No lo conseguí. Hasta nos censuraban las cartas que nos mandaban con versículos bíblicos. El Espíritu Santo circulaba por el “lager”. Como no teníamos acceso al culto litúrgico, una persona religiosa se centraba en una conciencia profunda de Dios. No había comunidad cristiana con la que adorar, así que el alma hacía del sufrimiento cotidiano su templo. Poner la otra mejilla, amar a tus guardias despiadados y cínicos… era nuestro culto. ¡No hay mejor lugar para el sentimiento cristiano que esos campos de trabajo! No había sacerdotes que te pudiesen dar aliento. Estabas a solas ante Dios. ¡Qué días benditos aquellos! ¡Qué bendición para los que pasaban la prueba con éxito! Podía ver con nuevos ojos la promesa de Cristo: ¡bienaventurados los perseguidos! Saber que estabas condenado sólo por la verdad consagraba y llenaba de significado cada día en el lager. Era un apoyo sublime, pero sólo al salir del lager lo entendí. Aquí fuera has de justificar tu existencia con obras".

"Hoy vivo una tensión entre la fe pura y la ritualidad. En el lager no había vida ritual y mi fe era toda mística, espiritualidad. Acepto los ritos, la liturgia de mi tradición grecocatólica. Los domingos voy a la misa grecocatólica. Pero hubo una época en que yo acusaba a mi madre de tener una religión demasiado ritual. Yo quería espiritualizar a mi madre. Ella me dijo: “concédeme la posibilidad de creer a mi manera, y no a la tuya”. Su sencillez me chocó y ya no pretendo imponer mi visión a los demás".



Cristianos, corrupción y consumismo

"Los valores culturales cristianos chocan con la sociedad ucraniana de hoy. Recuerdo que un estudiante escribió una magnífica tesina sobre doctrina social de la Iglesia, muy exitosa. Dos meses después, me lo encuentro en la calle y me dice: “fui a pedir trabajo a tal sitio y me dijeron que si pagaba 2.000 dólares el puesto era mío”. ¡Soborno! Choque de valores. Muchos hoy han perdido la fe y la esperanza. Creen en Dios, pero van a la Iglesia y le dicen al Señor: “bueno, ya ves, esto es así, no puedo cambiar nada”. ¡No tienen esperanza! Quizá antes, aunque había más pobreza económica, había más limpieza moral. Ucrania no es peor ni mejor que otras naciones, pero lo que más me duele es ver que no crean que el cambio es posible, que no crean en mejorar. Sin esta esperanza en la gente, los políticos seguirán siendo todopoderosos".

"En la Universidad Católica miramos con reserva a todas las ideologías. Somos académicos, no tomamos partido. Pero el país está atascado en esas ideologías. Unos son de ideología casi comunista; otros de un nacionalismo ideológico; otros, ideólogos liberales… y todos ellos sospechan de nosotros, la universidad católica, porque no somos de los suyos. ¡Lo peor es que incluso hay quien tiene hasta una ideología eclesiástica!"

"El sistema comunista cambió la moral absoluta cristiana por la bolchevique, que decía: “la moral es todo aquello que es útil para el proletariado”. Al caer el Muro y la Unión Soviética, nos encontramos con el dogma de la moral postmoderna que dice: “la moral es solo lo útil para mí”. Como universidad católica promocionamos la restauración de los valores auténticos. Es una provocación para muchos post-comunistas que hoy tienen cargos en la administración pública y apoyan el desorden presente, que quieren que el desorden dure siempre porque les beneficia. La universidad, por ejemplo, es “zona libre de corrupción” en un sistema casi totalmente corrupto. Es una bendición del Señor trabajar en un lugar donde se respeta la dignidad humana, pero puede que pronto necesitemos la solidaridad de los cristianos occidentales para defendernos de quienes nos acosen".




Notas:
Publicado en http://www.religionenlibertad.com/


miércoles, 15 de agosto de 2012

El sentido escatológico de las Fiestas de la Transfiguración y la Dormición

Hoy comienza el Ayuno de la Madre de Dios, para prepararnos a la Fiesta de la Dormición de la Santísima Madre de Dios el 28 de agosto (15 de agosto según calendario Juliano), y además este domingo próximo, 19 de agosto (6 de agosto según calendario Juliano), celebraremos la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo en el Monte Tabor.

Me pareció entonces oportuno publicar algo referente a éstas fiestas tan importantes para el Oriente Cristiano, y en nuestra comunidad bizantina celebramos las fiestas patronales, ya que tanto el monasterio de monjes bizantinos como la parroquia bizantina estan dedicados a la Transfiguración del Señor.

En esta oportunidad comparto este material sobre el sentido escatológico de las Fiestas de la Transfiguración y la Dormición, se trata de un extracto de una tesis doctoral presentada en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, por Carlos Rosell de Almeida (2007), publicada con el nombre de "La Escatología Ortodoxa".


PRINCIPALES FIESTAS LITÚRGICAS ORTODOXAS CON UNA RELEVANCIA ESCATOLÓGICA

En la liturgia ortodoxa todas las celebraciones poseen una marcada orientación escatológica. Sin embargo, destacan de manera particular algunas celebraciones. En primer lugar, sobresale el domingo de Pascua –la fiesta de las fiestas– alrededor del cual gira todo el calendario litúrgico bizantino, y a partir del cual queda iluminada toda celebración.

Dentro de las «grandes fiestas», poseen un marcado carácter escatológico: la Ascensión del Señor, la Transfiguración en el Tabor y la Dormición de la Virgen. En un rango inferior, se ubica el «domingo del juicio final» –el domingo de carnaval– en el cual la Iglesia ortodoxa celebra la llegada de Cristo-juez escatológico. Con referencia a los difuntos, destacan dos conmemoraciones: el sábado víspera del domingo del juicio final –el llamado «sábado de las almas»– y el sábado víspera de Pentecostés. Además se acostumbra recordar a los difuntos en los oficios de los sábados.

LA FIESTA DE LA TRASFIGURACIÓN: la humanidad transfigurada de Cristo es modelo de la divinización escatológica del hombre


La Transfiguración, Rublev

La fiesta bizantina de la Transfiguración del Señor lleva un marcado carácter cristológico, antropológico y escatológico (150). Es una fiesta que forma parte del ciclo fijo en el calendario litúrgico bizantino. Se celebra el día 6 de agosto y las diversas oraciones contienen una gran riqueza doctrinal y teológica. El misterio de la transfiguración de Cristo siempre ha gozado en la Iglesia ortodoxa de una gran importancia, pues aparece como el «icono» de la deificación escatológica del hombre por su incorporación a Cristo. En el Tabor, Cristo hace visible la gloria de su humanidad –gloria que le corresponde en razón de la unión hipostática– anticipando de esa manera su resurrección y mostrándose a la vez como prototipo de la divinización escatológica del hombre y del cosmos (151).


«Tú oh Cristo que con manos invisibles habías plasmado el hombre a tu imagen, haz mostrado cual fue tu belleza arquetípica en la criatura: y no como en una imagen la haz mostrado, sino como eres tú por esencia, Dios y hombre» (152).


Con su transfiguración, el Señor revela que el hombre también puede alcanzar la gloria de la transfiguración por la gracia de la filiación divina. La transfiguración de Cristo es imagen de la salvación de la humanidad: si la salvación es fundamentalmente divinización, el momentáneo brillar de la humanidad de Cristo es una prenda de nuestra propia divinización y salvación.


«Hoy, por la divina transfiguración, toda la naturaleza mortal, ya divinamente resplandeciente, y con alegría aclama: se transfigura Cristo para salvar a todos»(153).


«Celebrando en este día la vigilia de la santísima y gloriosa transfiguración, glorificamos a Cristo que ha transformado nuestra naturaleza con el fuego de la divinidad y, como al origen, la ha restablecido resplandeciente de incorruptibilidad»(154).


«Aquel que en un tiempo, mediante símbolos había hablado con Moisés sobre el monte Sinaí, diciendo «Yo soy el que soy», transfigurándose hoy sobre el monte Tabor ante la presencia de los discípulos, ha mostrado como en Él, la naturaleza humana recobra la belleza primera de la imagen...»(155).


«... Subido en efecto sobre este monte, oh Salvador, junto a tus discípulos, transfigurándote haz devuelto de nuevo radiante la naturaleza un tiempo obscurecida en Adán, haciéndola pasar a la gloria y al esplendor de tu divinidad. Nosotros pues a ti te aclamamos: Artífice del universo, Señor, gloria a ti» (156).


La fiesta de la transfiguración es por tanto toda una catequesis sobre la divinización o deificación del hombre. Esta divinización se incoa ya en la tierra pero está destinada a alcanzar su consumación en el último día, teniendo como modelo la imagen de la humanidad transfigurada de Cristo en el Tabor. En Cristo se percibe lo que nosotros llegaremos a ser en el éschaton; de ahí que la liturgia bizantina proclame que el misterio de la transfiguración del Señor equivale a la promesa de la gloria futura de los ciudadanos del cielo.

«Para mostrar la transformación de los mortales asuntos en tu gloria, oh Salvador, al momento de tu segunda y tremenda venida, sobre el monte Tabor Tú te haz transfigurado...»(157).


«Has limpiado con el agua y con el fuego la naturaleza humana manchada. Muestras el resplandor por tu carne, habiéndote iluminado más que el sol, a imagen de la gloria futura»(158).

LA DORMICIÓN DE LA THEOTOKOS: icono de la muerte cristiana


La Dormición, Rublev

La fiesta de la Asunción, más conocida en el Oriente como «la Dormición de la Virgen», es celebrada el día 15 de agosto y posee una fuerte impronta escatológica. En la liturgia bizantina, aparece como uno de los últimos misterios que se relacionan con el Verbo encarnado. La Dormición de la Theotokos se presenta como «tipo» de la muerte cristiana, pues la Virgen con su partida de este mundo, revela la condición última del hombre (159).

El «más allá» de una persona –como la Virgen– que vivió en comunión con Cristo es un estado de participación en la vida eterna. Como hemos visto, la escatología ortodoxa enseña que hasta el juicio final, la retribución es incompleta tanto para los santos como para los impíos. Ambos esperan la Parusía para entrar definitivamente en el cielo o en el infierno. Sin embargo, la ortodoxia proclama en esta fiesta –aunque con un lenguaje impreciso– que la Virgen ya entró en el Reino eterno; por eso, ella aparece como el icono de nuestra bienaventuranza escatológica. Andronikov afirma que su dormición –su muerte (160)– es la prefiguración gloriosa de la resurrección de los hombres (161). Nos muestra la victoria de la vida sobre la muerte, gracias a la participación en la resurrección de Cristo (162).

La Iglesia ortodoxa no ha proclamado dogmáticamente –como ha hecho la Iglesia católica (163) – que la Virgen fue asunta al cielo en cuerpo y alma una vez que concluyó su peregrinación por la tierra (164). Sin embargo, los textos litúrgicos de la fiesta (165) sugieren esta verdad, porque la ortodoxia canta en este día que la tumba de la Virgen se ha convertido en «escalera» del cielo. La Theotokos, por su comunión con Cristo, ha pasado a la vida sin fin. Así, en la fiesta de la Dormición se celebra el paso de la Virgen de la muerte a la «vida eterna» y se acude a su eficaz intercesión (166).


«Extraordinario prodigio, La fuente de la vida es depositada en un sepulcro, y la tumba se hace escalera hacia el cielo...» (167).


«Oh, las maravillas de la siempre Virgen y Madre de Dios. Ellas trascienden el pensamiento. Ha convertido en paraíso la tumba que habitaba...» (168).


«En el parto has conservado la virginidad, con tu dormición no has abandonado el mundo, oh Madre de Dios. Has pasado a la vida, tú que eres Madre de la vida y con tu intercesión rescatas de la muerte nuestra alma» (169).


«Tumba y muerte no han retenido a la Madre de Dios, siempre despierta con su intercesión e inmutable esperanza con su protección, cual Madre de la vida, a la vida la ha trasladado aquel que en su regazo siempre Virgen, había tomado morada» (170).


«Son vencidas en ti las leyes de la naturaleza, oh Virgen inmaculada: tu parto en efecto es virginal, y tu muerte ha atraído la vida. Oh tú que después del parto eres Virgen, y después de muerta vives. Salva siempre, oh Madre de Dios, tu heredad» (171).


La fiesta de la Dormición de la Virgen contempla también a los apóstoles y los ángeles reunidos alrededor de la Madre de Dios en el momento de su tránsito al cielo; para Andronikov, esta imagen evoca el acompañamiento de la Iglesia en el momento de la muerte. Alrededor del cuerpo del difunto, se tejen lazos de unión: los vivos, los santos y los ángeles entran en comunión con el difunto mediante sus oraciones. A ejemplo de la Dormición –señala Andronikov–, todo oficio fúnebre es un icono de la Iglesia unida en oración. Por esta razón, la alegría debe ganar a la tristeza porque en la muerte del cristiano, la fuerza salvífica de la Pascua de Cristo y la intercesión de su cuerpo entero están actuando (172).


«Cuando era ya el próximo tránsito de la morada pura de tu cuerpo, los apóstoles circundando tu lecho, te miraban con temblor, mientras los unos continuaban fijos presos de estupor. Pedro entre lágrimas te gritaba: oh Virgen, yo veo en ti, la vida, porque en ti ha vivido el gozo de la vida futura. Suplica pues con ardor o Inmaculada a tu Hijo y Dios, para que tu ciudad sea custodiada ilesa»(173).



Enlaces a otras publicaciones en Teóforos sobre la Transfiguración y la Dormición:


1) Fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo en el Monte Tabor

2) La Transfiguración de Cristo - El Icono de la Transfiguración (video)


3) Fiesta de la Dormición de la Santísma Madre de Dios

4) La Dormición de la Madre de Dios es la Pascua de la Virgen




NOTAS:

150. Constantin Andronikov señala que la fiesta de la transfiguración se constituye en la fiesta más teológica y la consumación prefigurada de las demás. Es un acontecimiento que en potencia y en acto se constituye en símbolo de la Pascua más allá del tiempo; es decir, de la resurrección en la eternidad y en la gloria, cuando Dios sea todo en todos. Cf. C. ANDRONIKOF, Les sens des fêtes, Paris 1970, pp. 243- 244.
151. «La transfiguración profetiza in actu un estado de la creación unida a su Creador, que debe ser establecido después de la vuelta física del Hijo en el seno de la Trinidad ». IDEM, El sentido de la liturgia. La relación entre Dios y el hombre, p. 260.
152. Tropario de la 5º oda del orthros de la gran fiesta de la transfiguración.
153. Kondákion del orthros del 5 de agosto.
154. Stichirón del orthros del día 5 de agosto.
155. Idiómelon de la gran víspera en la gran fiesta de la transfiguración.
156. Idiómelon de la gran víspera en la gran fiesta de la transfiguración.
157. Káthisma del orthros en la gran fiesta de la transfiguración
158. 7ª oda del canon del orthros del 5 de agosto.
159. Un estudio más detallado sobre el aspecto escatológico de la dormición de la Virgen en: C. ANDRONIKOV, La dormition comme type de mort Chrétienne, en A. M. TRIACCA, A. PISTOIA (eds.), La maladie et la mort du chrétien dans la liturgie. Conférences saint Serge XXIe semaine d’études liturgiques, Paris 1974, pp. 13-29; A. KNIAZEFF, Eschatologie et mariologie liturgique byzantine, en A. M. TRIACCA, A. PISTOIA (eds.), Eschatologie et liturgie. Conférences saint Serge XXXIe semaine d’études iturgiques, Paris 1984, pp. 139-154.
160. La doctrina ortodoxa habla de la muerte de la Virgen como «dormición». Hoy en día, en ámbito católico la mayoría de los teólogos parecen inclinarse por afirmar que la Virgen murió, participando de esa manera en la muerte de su Hijo. Cf. J.
NOTAS 553 L. BASTERO, María, Madre del Redentor, Pamplona 1995, pp. 266-268; J. GALLOT, Maria, nella opera della salvezza, Roma 1991, pp. 324-335.
161. «María, en efecto, es el microcosmos eclesial y, al mismo tiempo, el icono de la Iglesia, “más vasto que los cielos”. En ese sentido, es la apoteosis del hombre, porque ella es el arquetipo de la realización theantrópica, tanto en la vida como en la muerte». C. ANDRONIKOF, El sentido de la liturgia, p. 303.
162. «La dormition de la Vierge es la porte du Royaume. Elle indique d’une manière éblouissante la finalité réelle de la mort, à savoir: la victoire de la vie, la résurrection à la suite du Christ». IDEM, La dormition comme type de mort Chrétienne, en A. M. TRIACCA, A. PISTOIA (eds.), La maladie et la mort du chrétien dans la liturgie. Conférences saint Serge XXIe semaine d’études liturgiques, Paris 1974, p. 13.
163. DH 3900-3904.
164. «La única definición doctrinal sobre María formalmente aceptada por la Iglesia bizantina es el decreto del concilio de Efeso que la denominó Theotokos o “Madre de Dios”. Aunque el decreto es obviamente cristológico, y no mariológico... Esa proximidad de María a Cristo contribuyó, en Oriente, a una considerable popularidad de las tradiciones apócrifas que atestiguaban su glorificación corporal después de su muerte. Esas tradiciones encontraron su lugar más apropiado en la poesía himnográfica de la fiesta de la Dormición (Koimêsis, día 15 de agosto) pero nunca fueron objeto de especulación teológica o de definición doctrinal...». J. MEYENDORFF, Teología bizantina, pp. 307-308.
165. La fiesta de la dormición o koimesis se comenzó a celebrar en Oriente a mediados del siglo VI; por tanto, antes que en Occidente.
166. «La dormición muestra el acceso ideal a la vida eterna. La mujer ha vencido a la serpiente. El arma última del enemigo implacable no tiene ya fuerza. La Asunción es la victoria final que una criatura humana gana a la muerte realizando íntegramente la voluntad de Dios, que ella ha aceptado y asumido libremente. Ella es el retorno al jardín de Edén, a la sombra del árbol de la vida. Los querubines temibles bajan la espada de fuego, cantan himnos de alegría». C. ANDRONIKOF, El sentido de la liturgia, p. 308.
167. Aftómelon de la gran víspera en la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
168. Tropario de la 8ª oda del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
169. Apolytíkion de la gran víspera en la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
170. Kondákion del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
171. Irmós de la 9ª oda del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.
172. Cf. C. ANDRONIKOV, o.c., p. 313.
173. Idiómelon del orthros de la gran fiesta de la Dormición de la Madre de Dios.



viernes, 22 de junio de 2012

Homilía de Su Beatitud Sviatoslav en el 50º Congreso Eucarístico Internacional en Dublín, Irlanda



Iglesia de la Santa Cruz, Clonliffe College, 16 de junio 2012

“Yo soy el Pan Vivo bajado del cielo;
el que coma de este pan vivirá eternamente” (Jn 6, 51)

Reverendos Obispos,
Reverendos Padres,
Estimados participantes del 50 º Congreso Eucarístico Internacional en Dublín,

Gloria a Jesucristo!

Nosotros, los hijos de la Iglesia Católica de diferentes países y continentes,  ritos y culturas, nos reunimos en esta antigua ciudad para celebrar, meditar y tomar parte en el regalo más grande, que nuestro Salvador ha dado a su Iglesia - el misterio de la Sagrada Eucaristía .

Es providencial que los últimos días del Congreso Eucarístico coincida con la Fiesta de la Sagrada Eucaristía de acuerdo con el calendario juliano, seguido por muchas iglesias de la tradición oriental. Como representantes de las Iglesias del Oriente cristiano queremos contribuir con los eventos del congreso y compartir con ustedes nuestra comprensión y la celebración de este gran misterio de la Iglesia.

Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

En el Evangelio de Juan que acabamos de escuchar, Cristo se describe como el pan de vida bajado del cielo. Él se da en este pan para que los apóstoles puedan ser alimentados en la Última Cena. Él da a ellos y por ellos su vida divina que descendió del cielo y que ha sido revelada en el misterio de la Encarnación.

Las palabras de nuestro Salvador aluden al viaje de Israel por el desierto. En aquellos días el pueblo de Dios por la Divina Providencia, fue privado de alimentos que vinieran de la tierra o a través de manos humanas. El Señor aplicó aquí un método pedagógico extraño: él dio a la gente el pan que viene del cielo – el maná. Se les enseña de esta manera que la fuente de la vida humana, su bienestar y la felicidad, no está sólo en el hombre. El hombre no posee la vida por sí mismo, sólo puede recibir de su fuente, que es el Señor mismo: el Dios Vivo de Israel. Es por eso que Moisés explicando este evento dice: "Y te afligió, te hizo tener hambre y te alimentó con el maná, que ni tú ni tus antepasados
​​habían conocido, para hacerte saber que el hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios "(Deut 8:3).

Hablando de sí mismo como el pan que descendió del cielo, Jesús reveló que él es el Dios Viviente de Israel, la fuente de transmisión de la vida eterna - la vida de su Padre celestial que está disponible a través del poder del Espíritu Santo. Él es la Palabra que da vida que sale de la boca del Padre, y se convierte en alimento, el medio para dar vida al hombre a través del Espíritu Santo.

Los apóstoles escucharon la invitación de Cristo a comer el Pan del Cielo en la Última Cena, por primera vez cuando dijo: "Tomad, comed, esto es mi cuerpo". La vida eterna en Dios se reveló en la invitación a "Beban ... esta es mi sangre ". Este regalo fue predicho en el desierto por la imagen del maná, anunciado por Cristo como una invitación a comer su cuerpo y beber su sangre, llevada a cabo por él en la Última Cena, y que cumplió con su muerte y resurrección.

Beban, esta es mi sangre de la Nueva Alianza.

Los Padres de la Iglesia a menudo enseñaban que el misterio de la Eucaristía es el centro y la cumbre de la vida cristiana, el antídoto contra la muerte (Farmakon athanasias). Jesucristo nos invita a tomar parte en el pan del cielo y el cáliz de la vida eterna. Por el poder del Espíritu Santo entra en nuestras vidas, nos llena de la divinidad y nos hace, los comulgantes, los miembros de su cuerpo que es la Iglesia. San Cirilo de Jerusalén, enseña que en el misterio de la Eucaristía el Señor nos transforma de ser "cuerpo” y “sangre" con él (cf. Homilía mistagógica 4,3). Así, podemos ser partícipes de la vida de la Iglesia de Cristo, sus miembros vivos, sólo a través de la sagrada comunión. Al recibir en la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo, nos unimos, no sólo con nuestro Dios -fuente de toda la vida, sino también entre sí. Es por eso que el lema de nuestro Congreso Eucarístico es "La comunión con Cristo y con los demás". San Pablo escribe: "Porque hay un solo pan, nosotros, que somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos compartimos ese único pan" (1 Corintios 10:17). Comentando estas palabras, san Juan Crisóstomo observa una similitud entre los dones consagrados durante la Divina Liturgia y la transformación de los comulgantes. "¿Qué es este pan?-Le pregunta. El cuerpo de Cristo. ¿Qué sucede con aquellos que reciban la sagrada comunión? Se convierten en el cuerpo de Cristo. Y [es decir] no muchos cuerpos, sino  un solo cuerpo "(Homilía 24 sobre 1 Corintios 2).

Para las Iglesias del Oriente cristiano la Divina Liturgia es la forma más sublime de celebrar y adorar el cuerpo y la sangre de nuestro Salvador, la cumbre de nuestro ascenso en la oración, penetrando en las profundidades de la comunión entre Dios y la humanidad, la dulzura y la alegría de la presencia del Dios Trino en la vida de su Iglesia. "Nuestra forma de pensar refleja la Eucaristía y la Eucaristía confirma nuestra manera de pensar" - afirma San Ireneo (Adversus haereses 4,18,5).


Este es mi cuerpo que por vosotros es partido ...
Esta es mi sangre que es derramada por vosotros y por muchos ...

El misterio de la Eucaristía es la manifestación más alta de la unidad de la Iglesia, la fuente de su misión, su predicación, su servicio al prójimo y el testimonio heroico de los mártires cristianos y de los confesores de la fe. De gran importancia para la historia de la Iglesia católica de Ucrania es el hecho de que hace ochenta años, aquí en Dublín, en el Congreso Eucarístico de 1932, el representante de la Iglesia era el bendito obispo mártir Mykola Charnetskyi. Nuestra Iglesia dio al mundo, especialmente en el siglo 20, muchos mártires y confesores de la unidad de la Iglesia y conservó la comunión con el sucesor de San Pedro, como signo visible y corazón de la unidad universal del Cuerpo Místico de Cristo. Como obispo de la Iglesia perseguida, Mykola Charnetskyi sin descanso celebró la Divina Liturgia en la cárcel y en el exilio, a pesar de las prohibiciones y castigos, en circunstancias extraordinarias, y animando a sus fieles con la Eucaristía. La Eucaristía fue la fuente del valor y la perseverancia de nuestros obispos, sacerdotes, religiosos y laicos. Este testimonio de la fe (Charnetskyi), junto con su clero y los fieles, beatificados por Juan Pablo II el 27 de junio de 2001, durante la visita papal a Ucrania, dio fe de la fe eucarística de la Iglesia: "Sine dominico no possumus" (no podemos [vivir] sin el Señor [= la Eucaristía]), proclamada por los mártires de Abitinia en el año 304.

La comunión del cuerpo y la sangre de nuestro Señor es la regla de vida de la Iglesia hoy en día. La comunión en el amor del Señor nos insta a amar y servir a nuestro prójimo, especialmente el que más necesita nuestra ayuda y está indefenso. Es imposible ser partícipe de la vida divina, y al mismo tiempo negarse al servicio de nuestro Salvador en el hombre que lo necesite. Cuando la sagrada comunión no se traduce en un programa concreto de amor y misericordia, entonces nuestra vida cristiana no es completa. San Juan Crisóstomo, para reprender a esos comulgantes pasivos, advierte: "Has probado la sangre del Señor - y ni siquiera reconoces a tu hermano! Desdeñas esta mesa si no consideras digno de alimento a tu hermano, que es digno de sentarse en esta misma mesa con el Señor. Dios te ha liberado de todos tus pecados y te ha invitado a su mesa. Pero aún así no llegas a ser más misericordioso "(Discurso en 1 Corintios 21,5).

La Celebración de la Fiesta del Cuerpo y la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo, se fortaleció durante este Congreso Eucarístico, con el testimonio de la fe de la Iglesia en varios países del mundo, vamos a usar las palabras de la beata Madre Teresa de Calcuta para pedir a nuestro Salvador que "las horas de adoración ... sean horas especiales de reparación por los pecados, y de intercesión por las necesidades de todo el mundo, exponiendo a la humanidad enferma de pecado y sufrimiento a la curación, mantenimiento y la transformación  por los rayos de Jesús, que irradian de la Eucaristía "*.

+ Sviatoslav








* Madre Teresa, 15 de Julio de 1996, Carta a la gente de la Parroquia St. Alexandria en Villa Parkl, Illinois. 




martes, 29 de mayo de 2012

Visita de Vladyka (Monseñor) Daniel Kozlinski, Administrador Apóstólico de la Eparquía Católica Ucrania de la Argentina al Monasterio de Pigüé (Abril 2012) y Entrevista al Hieromonje Diego


Desde el martes 10 hasta el lunes 16 de abril, hemos tenido la inmensa gracia de la visita de nuestro querido obispo en el Monasterio de la Transfiguración de Cristo en Pigüé, Prov. de Buenos Aires. Dado que en el monasterio celebramos de acuerdo al calendario juliano, esta visita pastoral se desarrolló completamente dentro de la Semana de Pasión y la Pascua de Resurrección.
Al arribar al monasterio el martes por la tarde fue recibido con el pan y la sal, y compartió un ágape en el que pudo tener un primer contacto con los miembros de la comunidad.


 

El Obispo, santificador de su pueblo, estuvo en medio de su rebaño, como un pastor a imagen del Pastor Bueno, Jesucristo. Celebró los Oficios Divinos de la Semana de Pasión (Santa), compartió con los fieles que acudieron, deseosos de conocer personalmente a su padre en la fe y la gracia.
Pudimos compartir día a día, y gozar de la paternidad, humildad y sabiduría que Mons. generosamente da a quien se acerca como hijo.
Asimismo, los monjes encontramos en Su Excelencia, a alguien que sabe acoger los mejores deseos de servir a Dios y que ayuda a poder materializarlos, bajo su guía.









 Entrevista al Hieromonje Diego (Flamini)


Raquel:   Padre, ¿cómo vivió la visita del Sr. Obispo al monasterio para la Semana de Pasión?.

Muy feliz porque pudimos disfrutar maravillosos momentos de Gracia con la presencia del Obispo. Se me hace que en nuestros días, muchos cristianos no saben apreciar la Gracia de estar junto a su Obispo, a su Cabeza y Pastor, y me parece oportuno en este compartir una experiencia de convivencia con nuestro Obispo el Eparca, Daniel Kozlinski, justamente qué maravilloso cuando la fe nos ilumina, la fe ilumina los vínculos, la fe muestra la realidad de por qué estamos con esa persona, qué es esa persona para nosotros en la vida, poder celebrar, y darle gracias a Dios por poder disfrutar de su enseñanza, de su paternidad, de su consejo, de su escucha – inmensa capacidad de escucha - , de acoger serenamente, de orientar, de confirmar las cosas que hasta el momento antes que el obispo las confirme, podemos presumir que pudieron ser  motivaciones nuestras. 

Cada persona que hace algo en la Iglesia, primero debe discernir si está inspirada por Dios, pero es cuando llega la confirmación del obispo, cuando nosotros vemos confirmada la obra de nuestras manos, y reconocemos que no es obra de nuestras manos, sino de Dios. Y el valor inmenso que tiene redescubrir la relación de Gracia que hay entre los miembros de la Iglesia. Cuando en la Liturgia cantamos los dípticos, cuando cantamos que el Señor Dios se acuerde en su Reino de Nuestro Santísimo Padre Benedicto, Papa de Roma, de Nuestro Beatísimo Padre y Patriarca Sviatoslav, de nuestro Padre y Administrador Apostólico Daniel, y lo que sigue, estamos alabando a Dios, y cantando el Orden de la Gracia, digamos de una manera fisiológica, es como decir que el dedo se alegra de las venas y de los diversos miembros por los cuales la sangre transcurre y llega para alimentarlo. Es fundamental vivir en esa acción de gracias, porque nos abre a la plenitud de lo que Dios quiere de nosotros. 

La visita de Vladyka (monseñor) Danylo fue una verdadera epifanía: la Cabeza de la iglesia local, Sucesor de los Apóstoles, que, llevado por el Espíritu trae la Paz, trae la Luz, trae la Presencia de Dios en medio de su pueblo. San Ignacio de Antioquía, santo obispo y mártir del S. I, recomienda vivamente que se esté siempre junto al Obispo, que nada se haga sin su bendición, sin su consentimiento, pero no por una cuestión de un ordenamiento puramente jurídico, sino por una razón vital del propio ser de la Iglesia. Cuando nosotros podemos comprender las causas espirituales, la relación que hay entre nosotros y los demás miembros de la Iglesia podemos vivir más plenamente, entregarnos a la oración y a la penitencia de una manera mucho más fructuosa.

No se puede amar aquello que no se conoce, y conocer el Misterio de la Iglesia, nos posibilita amar más y mejor a Dios, más y mejor, de una manera más depurada de nuestras relatividades: ya no nos importa el Obispo por si es tal o cual, sino por ser lo que es, por lo que Dios lo ha constituido para nosotros. Por eso, al venir y confirmarnos en este camino que hemos iniciado hace unos cuantos años, y poder ver y confirmar las características propias que distinguen al Monasterio y Parroquia de la Transfiguración de Cristo, los desafíos que tenemos, todos ellos fueron comprendidos plenamente por el Obispo, apoyados y relanzados en la misma dirección que tenían, pero a una mayor altura: ya no de acuerdo a la inspiración de aquellos que hemos sido los iniciadores, tanto los monjes como los laicos, sino a la visión de Iglesia que tiene el obispo, que es a su vez la que él comparte con el Patriarca y con toda la Iglesia Universal.

Una de las cosas que más me han impresionado es que el Obispo no sólo ha confirmado aquellas cosas que uno le ha podido comunicarle, sino que con sus palabras también confirmó aquellas cosas que uno no le llegó a contar, aquellas aspiraciones que son de alguna manera inexpresables. Como decía San Pío de Pietrelcina “es menester guardar el secreto del Rey”: hay cosas que Dios las habla en lo profundo del corazón, y tienen que quedar ahí en lo profundo del corazón, en el misterio de Dios en nosotros. Y no se puede hablar de eso, de esas inspiraciones, cosas que Dios va haciendo en lo profundo del corazón. Y que el Obispo venga y que con sus palabras y sus indicaciones ingrese en lo más profundo del corazón, confirme y renueve lo que venía sucediendo en estos años, bueno, como dije antes, es una verdadera epifanía, una aparición de Dios en medio de su pueblo.

San Ignacio de Antioquía recomendaba a los fieles obedecieran al “Obispo, que es el Jesucristo según la carne”; de los diáconos dice que son como el Espíritu Santo, que está al servicio, y del consejo de presbíteros, que son como el consejo de los ángeles que asisten a Jesucristo. Creo que esta maravillosa inspiración de la Iglesia de Oriente, nos permite ver transparentado el orden de la gracia del que participamos en la Iglesia: la jerarquía, los Misterios (sacramentos), las oraciones. Se hace más patente que el ser Iglesia es ser Cuerpo, que es ser parte de Cristo, que no es una cuestión de poder, es una cuestión de amar, y que todas aquellas cosas que hacemos, organizamos, determinamos, aquellas cosas que deseamos, han de estar dentro de la voluntad amorosa de Dios, no ser puramente un fruto de la autonomía humana que trastorna el ser de la Iglesia.

Por eso, bendigo a Dios, que haya señalado por medio del Patriarca Sviatoslav a Monseñor Daniel, para que viniera a la Argentina,  a regir, santificar e instruir la Eparquía, a la iglesia Ucrania en su conjunto en la Argentina, por lo que estoy profundamente agradecido. Y después otra nota que me conmovió, fue que él dijo, que nosotros no sólo somos parte de la Iglesia Ucrania, sino también de toda la Iglesia en la Argentina, y así interpreta esa moción nuestra, ya que sin ninguna clase de conflicto de pertenencia, nosotros siempre hemos vivido y nos hemos percibido como bizantinos completamente, no somos birrituales, si bien somos de origen latino, la Santa Sede nos ha hecho miembros plenos de derecho de la Iglesia Ucrania, y lo vivimos sin ninguna clase de dialéctica, no es en contra de nadie, sencillamente creemos que este es el ser que Dios nos ha dado. Y Vladyka mismo lo ha planteado así: “lo que somos, para todos”. Justamente uno de los leit motiv de nuestra vocación ha sido vivir la fe en esta tradición, esta experiencia de vida bizantina, íntegra, para todos los nuestros, para toda nuestra gente. Esta es simplemente una instancia para conocer, para amar las riquezas del Oriente Cristiano, y así favorecer la unidad de la iglesia, y la unión con Cristo Cabeza.
Entonces, la aparición del Obispo en medio nuestro fue como cuando sale el sol a la mañana: estábamos llenos de expectativas, ya que no lo conocíamos tanto, pues no hace mucho que está en el país; el poder convivir con él una semana nos ha dado una percepción bastante clara de las cosas en las que vamos a poder trabajar en un futuro inmediato, como son las traducciones, la difusión del patrimonio espiritual, la propuesta de ayudar a recuperar para muchos que lo han perdido por distintas razones, el patrimonio de la fe. Por ejemplo, él estaba muy complacido por participar de la celebración de la Liturgia de los Dones Presantificados, que en este momento no se celebra en casi ningún lado en las comunidades bizantinas en la Argentina. Y eso es una gran falta. Porque sin Liturgia de los Dones Presantificados, nosotros no tenemos una correcta comprensión de la Cuaresma. Es uno de los elementos que hacen que estemos en Cuaresma. Nosotros sabemos muy bien que el que no se prepara para la cuaresma, si no hay pre-cuaresma, no la empezamos bien, y que si no tenemos una buena y profunda cuaresma, tampoco vamos a tener una buena Pascua. Eso lo sabemos por experiencia, por eso hacemos tanto hincapié, y nos regocija el hecho que él lo haya valorado tanto, y haya propuesto que sería bueno que esto lo conocieran otros sacerdotes. 

A veces tenemos un sentido muy equivocado de lo que significa cooperar con nuestros hermanos latinos. Hay una falacia – que es diametralmente opuesta a lo que indica el Magisterio – que nuestra manera de “inculturar” el rito bizantino consistiría en asimilarlo al máximo posible al entorno latino. Y esto no es algo que proviene de ellos, ya que hay una sed inmensa por nuestra tradición, liturgia, íconos, santos padres, ni qué decir de la Oración de Jesús. Este es una especie de complejo que tienen muchos miembros de la Iglesia Bizantina, de no saber vivir con libertad los propios usos, las propias tradiciones, la propia disciplina espiritual, litúrgica, canónica, y saber ofrecerla a los demás. Porque es un gran prejuicio pensar que porque estamos en la Argentina hemos de empobrecer, mutilar nuestro patrimonio, muy por el contrario, tenemos que ser mucho más claros en la propuesta, sin ninguna clase de ambages para poder dar a compartir una experiencia genuina.

En todo esto Vladyka nos ha apoyado, nos ha comprendido, y también ha tomado en cuenta esta cooperación nuestra, que aunque sea muy pequeña, podemos hacer desde el Monasterio de la Transfiguración. Estamos deseosos de recibirlo otra vez, si Dios quiere vendrá más seguido, y contentos de poder ser útiles a la Iglesia. Eso es lo principal que puedo recoger. ¡Slava Isusu Jristú!.
¡Muchas gracias!.  

Santo Viernes de Pasión - Vladyka Danylo y Hieromonje Diego:





Homilía de Vladyka Danylo en la Divina Liturgia de Domingo de Pascua de Resurrección - 2012:

(Aproximadamente a partir del minuto 5.40, dice unas bellas y afectuosas palabras dirigidas a los  hieromonjes David y Diego, también para la comunidad bizantina, a los sacerdotes de la eparquía y para toda la Iglesia)



Más videos de la Santa Semana de Pasión en el Monasterio de Pigüé - 2012: 

CREDO:





TROPARIO DE PASCUA EN UCRANIANO:




Homilía de San Juan Crisóstomo - Matutinos de Pascua de Resurrección:


jueves, 19 de abril de 2012

Carta pastoral de Su Beatitud Sviatoslav al clero, religiosos y fieles de toda la Iglesia Greco Católica Ucrania


"Una parroquia viva -lugar de encuentro con Cristo vivo".



Queridos hermanos en Cristo!

Introducción

En el día de su ascensión al cielo, Jesucristo se volvió hasta sus discípulos, diciendo: "Id pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y estad seguros que yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo" (Mt 28, 18-20).

Este envío de Cristo a predicar el evangelio, no es privilegio solamente de los primeros discípulos de Cristo -los apóstoles - más también de toda la Iglesia, en todos los momentos hasta el fin del mundo. La Iglesia Greco Católica Ucrania, procurando cumplir esta tarea otorgada por el Divino Salvador, hace cinco años, a través del Santo Sínodo de los Obispos, sublimaba el objetivo de su misión: "La santidad como punto de unión del pueblo de Dios". La santidad -es un don de Dios-, la vocación es de todos los cristianos. "Dios quiere vuestra santificación" -recuerda San Pablo en la Carta a los Tesalonicenses (1 Tes4, 2-3).

La Parroquia es el lugar donde crece y se fortifica la vocación a la santidad de cada cristiano. Por esto, el Sínodo de los Obispos de la UGCC, del año 2011, mirando la renovación espiritual de nuestra Iglesia, prestó especial atención a la parroquia -parte fundamental del pueblo de Dios, que, con la orientación del obispo, como padre y maestro de la fe, camina hacia la santidad. El programa, aprobado por el Santo Sínodo, se denomina: "Una parroquia viva - lugar de encuentro con Cristo vivo". El objetivo de este programa pastoral es ayudar a todos los fieles de nuestra Iglesia a aprender a "vivir comportándose para agradar a Dios" (1 Tes 4,1) con el fin de crecer en la santidad y en unidad en Cristo Jesús.

En esta carta pastoral, quiero reflexionar sobre los principales elementos de la vida de una parroquia.


La Palabra de Dios

"Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros" - Advierte a nosotros el apóstol San Pablo en la Epístola a los Colosenses (Col 3,16)-. A través de la Palabra de Dios, conocemos a Cristo, nos encontramos con Él y establecemos relaciones vivas con Él. "Ignorar las Escrituras -es ignorar a Cristo"- dijo San Jerónimo. En nuestras parroquias queremos seguir el ejemplo de los primeros cristianos, para que la Palabra de Dios se torne en el fundamento de la vida eclesial, parroquial, familiar, comunitaria y personal.


Recomendamos especialmente que los pastores preparen homilías fundamentadas en la Palabra de Dios, así que la Palabra se convierta en acciones "vivas y actuantes" en la vida de nuestras parroquias, que pueda alimentar a todos, dando respuestas a los problemas actuales, inspirando a todos al servicio para las cosas de Dios.
 
La Palabra de Dios debe producir frutos visibles en nuestra vida diaria, ya que solamente aquellos que la preservan, es decir la practican, serán llamados felices por el Señor (Cf. Lc 11,28). La Biblia -la Palabra de Dios- debe estar presente en todas las familias de nuestras parroquias. Invito a todos los fieles a la lectura diaria de las Sagradas Escrituras, a la participación en los círculos bíblicos parroquiales y a la lectura orante en las familias. Otro libro imprescindible para nuestro crecimiento espiritual es el catecismo "Cristo -Nuestra Pascua", recientemente publicado por la UGCC. Este debe ser el libro (manual), de la fe, para todos los fieles de nuestra Iglesia -niños, jóvenes y adultos. El Metropolita Andrei Sheptytsky llamaba al Catecismo como el libro fundamental de la vida cristiana.

Nuestro Patriarca Sviatoslav enseñando el nuevo Catecismo de la UGCC: "Cristo - Nuestra Pascua"
Quiero también destacar que cada creyente tiene el deber de ir profundizando sus conocimientos sobre las verdades de la santa fe durante toda su vida, y el clero no puede evitar la obligación de enseñar la fe a sus fieles, no sólo a través de la predicación, sino también  en el ejercicio del ministerio catequético. Cuando tratamos de la catequesis, hablamos del continuo proceso del ingreso de las personas en el misterio de la Iglesia, y no solamente en la preparación de los niños para la recepción de los sacramentos de iniciación cristiana. Es indispensable para una parroquia de vida activa, una continua y constante catequesis para las diversas etapas de vida del cristiano: niños, jóvenes, adultos y mayores.
Por último, quisiera destacar que así como las Sagradas Escrituras, también el Catecismo de nuestra Iglesia debe ser un libro de lectura constante para todos los miembros de nuestras comunidades, porque es un instrumento muy valioso para la adecuada comprensión y lectura de la Palabra de Dios.




Los Sacramentos y la Oración

La Palabra de Dios es el fundamento de la vida cristiana, y su fuente mayor, la Sagrada Eucaristía.
Reunidos en la celebración de la Divina Liturgia, la comunidad parroquial se une a su Cabeza invisible -Cristo con todos los santos y los ángeles, creando una unidad sacramental entre el cielo y la tierra, actual y eterna. La Santa Misa, que el sacerdote legítimamente ordenado, celebra en unidad y en nombre de su obispo, es también la construcción de la Iglesia -Cuerpo Místico de Cristo, cuya Cabeza es el propio Señor. No existe momento más precioso en nuestra vida terrena que la Divina Liturgia. Por esto el domingo, día del Señor, debe ser respetado por todos los cristianos, y la participación en la Divina Liturgia no debe ser sólo una obligación, que el cristiano debe cumplir por mandato de la Iglesia, mas debe ser asumido como la recepción del don del propio Señor, que desea encontrarse con nosotros para colmarnos de su gracia y amor. "¡No podemos vivir sin el domingo!" -afirmaban los cristianos de los primeros siglos. No aceptando las presiones de los paganos, que los forzaban al trabajo los domingos, muchos cristianos fueron martirizados. Nosotros, los cristianos del siglo XXI, debemos asumir este lema como propio, y así, progresivamente, proteger la santidad e inviolabilidad del día del Señor.

Los miembros de una parroquia viva participan de la vida sacramental con regularidad, si es posible todos los días. Se reunirán para adorar, glorificar a nuestro Padre Celestial, confesando con frecuencia y tomando la Santa Comunión. En la vida parroquial, los movimientos organizados deben combinar sus actividades con la oración, sacando de ésta su fuerza e inspiración. No menos importante es también nuestra oración personal y familiar, que es la continuación de la oración litúrgica de la Iglesia. Nuestras parroquias, y junto a ellas nuestras familias, deber tornarse nuevamente escuelas de oración para todos los fieles.


La caridad fraterna

Otro elemento importante, que expresa la naturaleza propia de la Iglesia y muestra cuánto una parroquia es vital o no, es el servicio de Diaconía: el ministerio del amor fraterno o "las actividades de caridad". El servicio de la caridad surge de nuestras raíces en Cristo. Amar al prójimo es la vocación y tarea obligada de cada cristiano. Sólo la fe, a través de la práctica de la caridad fraterna, nos lleva a la salvación (Gal 5,6). En cambio, la fe sin obras, está muerta (St 2,26). "Os aseguro que cuanto hicisteis a uno de éstos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40) -dice el Señor Jesús.

Miremos a nuestro alrededor: ¡Cuánta miseria y pobreza, soledad y tristeza, dolor y sufrimiento hay en el mundo!. Todas estas lamentables evidencias de nuestra vida terrena, son para nosotros una invitación a la práctica de la caridad fraterna, que debe ser una expresión viva de nuestra fe. El Señor quiere abrir nuestros ojos a la miseria del mundo, para que aprendamos a amar de verdad y evidenciemos a nuestro prójimo el amor de Dios, con nuestra atención a él, la compasión sincera, el apoyo con palabras de consuelo y confort, y lo más importante, con las obras de misericordia. Solamente así seremos cristianos activos y nuestras parroquias serán el lugar donde se ocupan de los huérfanos, interceden por las viudas, ayudan a los pobres y comparten el sufrimiento de los enfermos. Así le mostraremos al mundo el rostro materno de la Iglesia y nos convertiremos en un signo vivo de la presencia de Dios entre los hombres, de acuerdo con las palabras de San Agustín: "Donde se vive la caridad (el amor), vive la Santísima Trinidad".


Dirección

La parroquia es la comunidad de los fieles, que bajo la dirección del obispo y sus sacerdotes realizan su vocación de unirse con Dios Padre, por medio del Señor Jesucristo en el Espíritu Santo. El Señor Jesús constantemente opera en nuestras comunidades a través del Espíritu Santo, enviándoles sus dones para la construcción y crecimiento de su Cuerpo -la Iglesia. San Pablo nos enseña: "Y Él (Cristo)- comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Sí organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de laf e y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo" (Ef 4, 11-13).

La dirección de la comunidad parroquial se completa bajo la guía del obispo como su pastor y padre. Cada parroquia debe ser una comunidad organizada, en la que, bajo la tutela y dirección de su párroco, y en cooperación con él, cada uno pueda servir al prójimo, de acuerdo con los dones que recibió del Señor.

Por lo tanto, la dirección de la Iglesia no es el cumplir con una tarea administrativa, es sobre todo -servicio al Dios y al prójimo. En la práctica esto significa que en cada parroquia debe existir un activo y dinámico consejo administrativo y parroquial. Además, también es indispensable contar en la parroquia con laicos bien instruídos y maduros, que puedan auxiliar al Sacerdote ayudándolo a conducir las escuelas de catequesis, los movimientos o hermandades eclesiásticas, las instituciones filantrópicas, las organizaciones juveniles y los grupos de oración. Una de las tareas más importantes de los líderes de la comunidad parroquial es poder identificar la Voluntad de Dios y la búsqueda de las mejores maneras para implementarlas en la práctica. 


La unidad y el servicio

El libro de los Hechos de los Apóstoles muestran la profunda unidad que existía entre los miembros de la primera comunidad de discípulos de Cristo: "La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y un solo espíritu. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos" (Hch 4,32). Este estado espiritual de la primera comunidad cristiana puede expresarse por la palabra: "comunión/koynonia", que indica la unidad, la aceptación y la convivencia.

Ser Iglesia -es estar en comunión con el Espíritu Santo, en la gracia con el Señor Jesús y en el amor de Dios Padre. La unidad de la Iglesia es, pues, un icono de la unidad de la Santísima Trinidad. Esta unidad se manifiesta en diferentes niveles, a nivel de la Iglesia universal y local, de las diócesis y de cada parroquia. A veces, a causa de nuestra debilidad y pecaminosidad, no reflejamos siempre nuestra unidad. Conscientes de esto, todos debemos valorar y cuidar esta unidad, manteniendo la plena comunión con el sucesor del apóstol Pedro -El Santo Padre, con la jerarquía de nuestra Iglesia, con los obispos locales y los pastores que actúan en nombre de ellos.

La parroquia es una comunidad de comunidades. En ella, existen varios grupos: de oración, hermandades y organizaciones juveniles. Todos están llamados a fortalecer la unidad y el amor entre los miembros de la comunidad parroquial. Apoyándose mutuamente a través de la oración, compartiendo los dones de Dios y cooperando en el espíritu del ministerio de Cristo, podremos realizar el programa del Sínodo de los Obispos: "El pueblo de Dios unido en Santidad".

No podemos ser indiferentes delante la desunión y el distanciamiento existente entre los hijos del bautismo de Volodymyr. Cristo en la Última Cena oró al Padre Celestial por sus discípulos: "Para que todos sean uno" (Jn 17,21). A la luz de éstas palabras de Cristo, deseo hoy sinceramente exhortarlos: oremos por la unidad de la Iglesia, por la unidad de todas las Iglesias que siguen la tradición de Kyiv, y sobre todo, en el espíritu del amor de Cristo, procuremos evitar cualquier declaración o acción que pueda dañar a nuestros hermanos y hermanas en Cristo u ofenderlos. Aunque a veces nosotros somos objeto de abuso y persecución, evitemos la tentación de responder al mal con mal. Sea para nosotros, ejemplo la oración de Cristo por sus agraviadores y enseñanza la del Apóstol de las gentes: "No te dejes vencer por el mal, por el contrario, vence al mal haciendo el bien" (Rom 12,21).


El espíritu misionero de la comunidad parroquial

Jesucristo dijo a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra...la luz del mundo" (Mt 5, 13-14) -así también nos convocó a todos a salir de la propia comunidad, para llevar al mundo la doctrina de Cristo, para cambiar el mundo con el Espíritu de Cristo. Renovada en el Espíritu Santo, la comunidad eclesial , por su propio origen, tórnase palabra viva de Cristo, presente en ella.

Es oportuno mencionar aquí una de las expresiones favoritas del Beato Juan XXIII, que dice: "La parroquia es un manantial en medio del poblado, donde todos se aproximan para saciar su sed". Queremos que nuestras parroquias se conviertan en tales manantiales espirituales, a los que las personas se vayan acercando y encuentren allí la fuerza, el amor y la gracia de Dios, en una palabra, la salvación.

Retornando a la apelación del Señor, con la cual iniciamos esta nuestra carta, afirmamos: Jesucristo nos enseña que debemos ser sus testigos no solamente con nuestro testimonio de vida, sino también con la palabra. Hoy en día, a menudo se da el caso que los cristianos se avergüenzan de admitir su fe, conservándola en silencio y pasivamente, donde deberían defender con coraje a la Iglesia de Cristo, los derechos humanos y la dignidad de las personas. Nuestras iniciativas pastorales, la catequesis, el culto, la lectura de la Palabra de Dios, deben hacernos fuertes y firmes en la fe, y "estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de  la esperanza que ustedes tienen" (1 Pe 3,15).

Con un especial reconocimiento y gratitud quisiera recordar a aquellos sacerdotes y personas consagradas que, guiados por el espíritu misionero, prestan la atención espiritual a nuestros fieles que estan fuera de la madre patria, de un modo especial a los emigrantes, como también a aquellos que proclaman la Palabra de Dios a los prisioneros, soldados y a todos los que aún no conocen y no han encontrado a Cristo. Toda la Iglesia debe apoyarlos e implorar las gracias y bendiciones del Espíritu para que puedan desenvolverse bien es este importante ministerio.

¡Queridos hermanos en Cristo! Leyendo éstas líneas, muchos de ustedes pueden pensar: "¿Quién debe realizar estas tareas tan importantes y necesarias?. ¡¿Quién debe organizar nuestras parroquias para que sean realmente vivas?. ¿Tal vez el obispo?. ¿Tal vez el párroco con sus sacerdotes auxiliares?. ¿Tal vez los catequistas o las personas consagradas, cuyos monasterios estén situados en el territorio de la parroquia?. La respuesta a estas preguntas es simple: todos somos responsables por el renacimiento de la parroquia. Los mandamientos de Cristo se aplica a todos los fieles, sin excepción. Todos formamos la Iglesia una, santa católica y apostólica. Es por ello que todos debemos ser las "piedras vivas" en la construcción de nuestras parroquias, que son la encarnación de esta Iglesia en nuestra localidad.

Por lo tanto, os convoco a todos: ¡Abrid las puertas de vuestras almas y de sus hogares a Cristo, permitamos a su Espíritu Santo que nos pueda cambiar, limpiar y fortalecer en el amor de Dios! Invito a todos -laicos, personas consagradas y clero- a trabajar en la revitalización de la vida de nuestra Iglesia en la patria y en la diáspora. Fortalecidos por la gracia de Dios y en la confianza a su Santa Providencia, que desde siempre dirige y protege a nuestra Iglesia, ¡comenzemos a trabajar!.

Confío a todos vosotros, amados hermanos en Cristo, a la Protección maternal de la Santísima Virgen. ¡Ella, nuestra Madre Celestial, que nos conduzca a su Divino Hijo!. Intercedan por nosotros los santos patronos de las tierras ucranianas, y sobre todo -los nuevos mártires del siglo pasado. Ellos, que padecieron toda suerte de sufrimientos, y sobre todo con el sacrificio de sus propias vidas, tornaron a nuestra Iglesia de las catacumbas, en realmente viva y actuante (vivificante). Su ejemplo y su intercesión sean para nosotros el símbolo de la esperanza y la certeza de la bendición del Señor en nuestra tarea.

¡La bendición del Señor esté con todos ustedes!

+ Sviatoslav



Nota:

Fuente: LA VOZ. Periódico Religioso Cultural de la Eparquía Ucrania.