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martes, 23 de julio de 2019

Monacato Bizantino femenino. Testimonio Vocacional.


En la entrada a las cuevas de un monasterio Ortodoxo en Kiev, Ucrania (Китаевская Пустынь)

Soy la Hermana Raquel, pecadora, monja bizantina por gracia de Dios.  Comencé a escribir este blog hace algunos años. En aquel tiempo visitaba frecuentemente un pequeño monasterio de rito bizantino, el Monasterio de la Transfiguración de Cristo, ubicado entre la ciudad de Pigüé y el Cerro Cura Malal, en el Sur de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Allí, con la ayuda de los monjes, fui introduciéndome en este fascinante mundo del Oriente Cristiano y recibí el llamado a la vocación monástica bizantina. 


He vivido los últimos años en Ucrania, en el Monasterio del Santo Manto Protector (Pokrov) en la ciudad de L’viv.  Allí con la bendición de la Higúmena (Madre superiora) pude seguir de una manera más formal mis pasos en la vida monástica dentro del rito bizantino. Luego de 4 años de formación (postulantado y noviciado),  y ya como monja rasófora, viajé al norte de Hungría, en donde estuve viviendo por un corto período en otro monasterio bizantino, hasta que el Señor me trajo nuevamente a la Argentina.

Pero…por qué irse tan lejos, a Ucrania?....Bueno, ese camino me lo fue señalando Nuestro Señor, a medida que iba conociendo más acerca del monacato bizantino y la imposibilidad de recibir en mi país, la formación más adecuada, es decir, que se conforme lo más posible a lo que el Señor había puesto en mi corazón. Mi padre espiritual, Hieromonje Dionisio, fue confirmando cada inspiración, y bendiciendo cada paso que iba tomando. Cuando él creyó que había llegado el momento, fui puesta bajo la protección paternal de nuestro Obispo, Mons. Daniel Kozelinski, Obispo-Eparca de la Iglesia Greco Católica Ucraniana en Argentina.

Había vivido toda mi vida hasta cerca de los 30 años en el rito latino. Pero la Providencia me llevó un día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo a ese pequeño monasterio de monjes bizantinos, en el campo, cercano a las sierras. Y la solemnidad de aquella celebración de la Divina Liturgia de Navidad me tocó profundamente, incluso aunque el idioma con el que rezan es antiguo eslavo eclesiástico, no me importó, estaba impactada.  Esa forma de orar llegaba a mi corazón aunque no entendiera nada. Sentí que en aquel humilde monasterio vivía por primera vez la experiencia de sentir un poco lo que debería ser el Cielo. La liturgia cantada, el incienso, los iconos, todo me parecía tan celestial y a la vez tan cercano. Todo fluía de una manera tal, que hacía que mi alma y mi corazón sólo pensaran en Dios, olvidándome de todo. 

No sabía mucho acerca del rito bizantino. Tan solo una pequeña introducción en una charla que uno de los monjes había dado en mi parroquia latina unas semanas antes.  Fue un retiro de Adviento al que asistí providencialmente, y en el que me impactó la convicción y la fuerza con que ese monje nos transmitía el mensaje de Cristo. Recuerdo particularmente la charla acerca de tantos santos mártires que con su vida dieron testimonio de Cristo cuando Europa del Este estaba bajo el regimen comunista. Y me preguntaba: ¿Y yo, qué he hecho hasta ahora por Cristo?

Desde ese día  cuanto más conocía acerca del Oriente Cristiano, más se iba afianzando mi vocación. 
Pero me llamaba a su vez mucho la atención todo lo referente a las Iglesias Ortodoxas. Cada documental de monasterios de monjes y monjas ortodoxas que encontraba en internet, era una gran alegría para mí, y me los he visto todos. Vivía escuchando música bizantina. Comencé a rezar la Oración de Jesús, a rezar ante los santos iconos. Resumiendo: dejándolo todo me fui a vivir a la ciudad más cercana al monasterio bizantino de monjes. Trabajaba, y vivía en una pequeña casa como una monja, era como mi pequeño monasterio bizantino, aunque tenía la bendición de los monjes, no era algo oficial. En una de las habitaciones armé un gran rincón de oración, como un pequeño iconostasio con muchos iconos. Fue una etapa hermosa, de trabajo, de oración, de aprendizaje, visitas los domingos al monasterio y charlas con mi padre espiritual. 

Fui absorbiendo el rito bizantino de la manera más natural: viviéndolo.  

Descubrí el gran tesoro que hay en nuestra Iglesia Católica, quien respira con dos pulmones: Oriente y Occidente, es decir una Iglesia universal compuesta por 24 Iglesias “Sui Iuris” en plena y perfecta comunión. La parte Occidental de tradición latina, y la parte Oriental representada por 23 Iglesias, a las cuales pertenece la Iglesia Greco Católica Ucraniana.  A esta Iglesia comencé a pertenecer por mi cercanía al Monasterio de la Transfiguración de Cristo. Todas estas Iglesias forman parte del patrimonio de la Iglesia de Cristo, y si bien poseen tradiciones culturales, teológicas y litúrgicas diferentes, así como estructura y organización territorial propias, profesan la misma y única doctrina y fe, manteniéndose, por lo tanto, en comunión completa entre sí y con la Santa Sede. 

Se fue abriendo paulatinamente un mundo casi desconocido,  que me ponía más en contacto con las raíces de nuestra fe, al origen del cristianismo, a los Santos Padres, a esos primeros monjes que comenzaron a  vivir en los desiertos de Palestina y Egipto para seguir a Cristo dejando el mundo atrás. La alegría de descubrir el lugar que tiene el monaquismo en Oriente, considerado como el alma misma de las Iglesias Orientales, y los monjes como punto de referencia para todos los bautizados, en la medida de los dones que el Señor ha ofrecido a cada uno, presentándose así como una síntesis emblemática del cristianismo.

El Oriente Cristiano desempeña un papel único y privilegiado, por ser el marco originario de la Iglesia primitiva.

Fue una etapa de mucha sed de Dios que saciaba más y más a medida que era fiel a este camino del volver a las fuentes, de familiarizarme con un rito que lejos de ser algo anticuado o pasado de moda, me hizo contemplar una Tradición llena de vida, porque su fuente es Cristo, fuente de Vida, quien es el mismo, ayer, hoy y lo será por siempre.

El llamado de San Juan Pablo II en Orientale Lumen, hicieron eco en mi corazón, haciéndolas parte importante de ésta búsqueda y vocación.

Orientale Lumen es una carta apóstolica con un contenido riquísimo sobre el Oriente Cristiano y el monaquismo oriental como modelo para descubrir aquellos valores importantes que expresan la aportación del Oriente Cristiano al camino de la Iglesia de Cristo hacia el Reino. En ella se anima a los católicos orientales, a buscar incansablemente la Unidad de los cristianos, a dar a conocer la plenitud del tesoro de su venerable y antigua tradición a los hermanos de rito latino, a responder al grito de los hombres de hoy que quieren encontrar un sentido a su vida,  ofreciéndoles su propio modo de acoger, comprender y vivir la fe en el Señor Jesús, el amor con que realizan el culto litúrgico, principalmente la celebración eucarística, centro de la vida de todo fiel, cuyo fin es la participación en la naturaleza divina mediante la comunión en el misterio de la Santísima Trinidad.  

Y las siguientes palabras del Santo Padre, en particular, resonaron en mi interior:

“CON RESPECTO AL MONAQUISMO, TENIENDO EN CUENTA SU IMPORTANCIA EN EL CRISTIANISMO DE ORIENTE, DESEAMOS QUE VUELVA A FLORECER EN LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS Y SE APOYE A LOS QUE SE SIENTAN LLAMADOS A LLEVAR A CABO ESE AFIANZAMIENTO. EN EFECTO, EXISTE UN VÍNCULO INTRÍNSECO ENTRE LA ORACIÓN LITÚRGICA, LA TRADICIÓN ESPIRITUAL Y LA VIDA MONÁSTICA EN ORIENTE. PRECISAMENTE POR ESTO, TAMBIÉN PARA ELLOS UNA REANUDACIÓN BIEN FORMADA Y MOTIVADA DE LA VIDA MONÁSTICA PODRÍA SIGNIFICAR UN VERDADERO FLORECIMIENTO ECLESIAL. (…) ESE DESEO SE REFIERE TAMBIÉN A LOS TERRITORIOS DE LA DIÁSPORA ORIENTAL, DONDE LA PRESENCIA DE MONASTERIOS ORIENTALES DARÍA MAYOR SOLIDEZ A LAS IGLESIAS ORIENTALES EN ESOS PAÍSES, PRESTANDO, ADEMÁS, UNA VALIOSA APORTACIÓN A LA VIDA RELIGIOSA DE LOS CRISTIANOS DE OCCIDENTE”. (OL, 27)

Fue como si el Espíritu me estuviera confirmando no sólo ese llamado que me movió a cambiar mi vida radicalmente, sino también marcándole un rumbo: viajar al corazón de una Iglesia Oriental, vivir en un monasterio bizantino, recibir una formación formal de la manera más auténtica, genuina y pura posible. 

Quiero vivir la Ortodoxia dentro de la Iglesia Católica universal, y vivirla como monja católica bizantina, sólo pido discernimiento para conocer la Voluntad divina, y seguirla,"lo que Dios quiera, como Dios quiera, donde Dios quiera". 

Qué importante es escuchar la Voz de Dios en nuestro interior y seguirla. Siempre me pregunto cómo sería mi vida hoy si no hubiera respondido a Su llamado. Todo ese mundo de santas relaciones que establecí con tanta gente hoy no existiría: vienen ahora a mi mente los rostros alegres de cada una de mis hermanas ucranianas y todos los momentos que compartimos juntas, charlas con Su Beatitud Sviatoslav, charlas espirituales con el Starets Olexander de la Lavra de la Santa Dormición, la enorme cantidad de nuevas amistades que me regaló el Señor, laicos, monjes y monjas de Ucrania, Bielorusia, Polonia, Latvia, Rusia, Rumania, Hungría, Austria, Croacia, Bosnia, Francia, Alemania, Suiza, Italia, Estados Unidos, Canadá, Australia; y la gran cantidad de santuarios, iglesias, monasterios y lugares santos que pude conocer. 

Aunque generalmente nos tomamos nuestro buen tiempo, lo digo por experiencia, el Señor realmente escribe derecho en renglones torcidos. El Señor es fiel, y cuando nos decidimos, el granito de arena que ponemos lo convierte en montañas. Es tan grande el sin fin de bendiciones y sorpresas que nos regala cada día, que todo lo que hayamos vivido hasta ese momento, se transforma, cobra un sentido especial al ponerlo humildemente en sus manos, a la luz de la Resurrección. Y así sin mirar atrás, podemos avanzar presurosos hacia la meta, con entusiasmo y vigilantes, con alegría, paz, humildad, porque Él hace nuevas todas las cosas.


Publicado en la Fiesta de San Antonio de las Cuevas de Kiev.


Con Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, Patriarca de la Iglesia Greco Católica Ucraniana, y mis hermanas. Lavra de la Santa Dormición, Univ, Ucrania.
Así rezamos la Oración de Jesús en distintas melodías, con mis hermanas estuditas. El Padre Luca, hieromonje estudita, actualmente párroco de la Universidad Católica Ucraniana en la ciudad de L'viv, y quien iba a nuestro monasterio para enseñarnos canto bizantino durante los años que viví en Ucrania, tuvo un día la gran idea de grabarnos, y lo subió a su canal de youtube. La introducción la dice mi querida compañera de celda, la Hermana Olga, la más joven del monasterio, iconógrafa y quien me enseñó a hacer chotkys o rosarios ortodoxos, para rezar la Oración de Jesús:





Con la Hermana Olga, luego de tocar las campanas en la Fiesta de Pascua de Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Monasterio del Santo Manto Protector (Pokrov) de la Madre de Dios, L'viv, Ucrania.

Monasterio del Santo Manto Protector de las monjas de regla estudita en la ciudad de L'viv, Ucrania.







e-mail:   raquel_argentina@hotmail.com 

 Mi cuenta de Facebook (mensaje privado por messenger): Hermana Raquel (Рахиль Антонія)




domingo, 30 de junio de 2013

Entrevista a Hieromonje Diego Daniel Flamini


Hieromonje Diego Flamini con el Santo Padre Francisco (en ese momento Cardenal Jorge Mario Bergoglio)

En primer lugar, agradezco el interés y el espacio para compartirles el don que he recibido. Mi nombre es Diego Daniel Flamini, soy monje y sacerdote (hieromonje). He iniciado con mi compañero y superior el Hieromonje David (1998) el Monasterio Católico Bizantino de la Transfiguración de Cristo cerca de la ciudad de Pigüé en el sur de la Argentina, y pertenezco a la Eparquía (diócesis) Ucrania de la Argentina, integrante de la Iglesia Católica Bizantina Ucrania (Arzobispado Mayor de Kyiv-Halych), la Iglesia Sui Iuris más numerosa de la Iglesia Católica. Su Beatitud Sviatoslav, autoridad máxima de dicha Iglesia, ha erigido una parroquia bizantina con sede en el monasterio, que abarca toda la Patagonia.

En 1995 el Beato Juan Pablo II, promulgó la Carta Apostólica “Orientale Lumen” – La Luz del Oriente -  cuyos extractos creo serán oportunos para presentar a muchos hermanos nuestra vocación y destino de católicos orientales, y sus implicancias para todos los demás católicos.


 ¿Cómo entendemos en la Iglesia Católica de rito latino a las Iglesias Católicas de rito bizantino?

“La venerable y antigua tradición de las Iglesias Orientales forma parte integrante del patrimonio de la Iglesia de Cristo, la primera necesidad que tienen los católicos consiste en conocerla para poderse alimentar de ella y favorecer, cada uno en la medida de sus posibilidades, el proceso de la unidad.”

En primer lugar la riqueza de la Iglesia Bizantina en comunión con Roma es una riqueza a conocer y valorar: repetidas veces los Papas nos han llamado a abrir la puerta e ingresar en este mundo espiritual que además de ser patrimonio de los fieles que lo han recibido como herencia, tiene un mensaje “terapéutico” para todos los católicos.

“Nuestros hermanos orientales católicos tienen plena conciencia de ser, junto con los hermanos ortodoxos, los portadores vivos de esa tradición.”

Podemos preguntarnos, ¿en qué consiste esa cualidad específica, considerada tan valiosa por los Papas, en favor nuestro?

En mi humilde opinión, podría sintetizarlo como el don de conciliar realidades buenas y legítimas de la Iglesia, a veces, percibidas como opuestos: La acción y la contemplación, la liturgia y la vida cotidiana, la fiesta y la solemnidad, el recurso a los signos sin dispersarse en las creaturas, la participación de todo lo humano en lo trascendente, la penitencia con la alegría espiritual, la piedad tiernísima a la Madre de Dios plenamente cristocéntrica…etc.

“Es necesario que también los hijos de la Iglesia católica de tradición latina puedan conocer con plenitud ese tesoro y sentir así, al igual que el Papa, el anhelo de que se restituya a la Iglesia y al mundo la plena manifestación de la catolicidad de la Iglesia.”


¿Cómo es la regla monástica de Oriente, la Estudita?

En Occidente conocemos una inmensa variedad de carismas en beneficio espiritual y material de toda la Iglesia: son las Órdenes monásticas, las Órdenes religiosas, las Congregaciones, institutos, cada uno con su Regla propia, estatuto y fin específico. Si bien al Oriente Católico han llegado a servir muchas de estas Instituciones, el monacato propio de Oriente, que es el primero de todos, sigue fiel a su condición original:


“En Oriente el monaquismo ha conservado una gran unidad, y no ha conocido, como en Occidente, la formación de los distintos tipos de vida apostólica.”

La Regla de San Teodoro Estudita, es la Regla común, aunque no única, del Oriente Cristiano. Ella comprende los distintos estados monásticos como expresión de una única consagración en etapas.

“Las varias expresiones de la vida monástica, desde el cenobitismo rígido, como lo concebían Pacomio o Basilio, hasta el eremitismo más riguroso de un Antonio o de un Macario el egipcio, corresponden más a etapas diversas del camino espiritual que a la opción entre diferentes estados de vida.”


  ¿Cómo describe la misión de un monje católico bizantino?

Como la de alguien llamado a ser puente entre Dios y sus hermanos, y entre los hermanos también: no podemos amar lo que no conocemos, y la inmensa riqueza que es Cristo, la damos a compartir en un ámbito como el bizantino, en el que muchas de las condiciones de la vida cristiana original siguen vigentes.

Así pues, el monje es el hombre de la renuncia al mundo creado por Dios, para dedicarse por entero al Dios que ha creado al mundo y cuanto contiene. Y como modelo de todo creyente (el ser monje es una profundización del misterio bautismal), el monje es un hombre que vive la Presencia del Reino, y espera su plenitud; un vigía que guarda la Ciudad de Dios que es la Iglesia. Su retiro no es una separación de las necesidades del prójimo, sino un centrarse en el combate espiritual propio, y de todos los miembros del Cuerpo eclesial.


   ¿Qué significa la palabra “Teóforo”?

La palabra “Teóforo” significa “portador de Dios”, y es así como el cristiano comprende su ser y su misión: Llevamos a Dios realmente, cuando vivimos según los mandamientos de Cristo y estamos reconciliados con el Padre por el perdón. Celebramos continuamente esta misericordia practicando la "oración de Jesús” u “oración del corazón” (Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador).

“En Oriente el monaquismo no se ha contemplado sólo como una condición aparte, propia de una clase de cristianos, sino sobre todo como punto de referencia para todos los bautizados, en la medida de los dones que el Señor ha ofrecido a cada uno, presentándose como una síntesis emblemática del cristianismo.”


¿Cómo llega a América Latina la Iglesia Bizantina?

Con las emigraciones del S. XIX y XX, llegaron inmigrantes de casi todas las naciones cristianas orientales a diversos puntos de América Latina; en particular ucranios (bizantinos)a Brasil y Argentina y árabes (maronitas y greco-melkitas) y armenios a México, Colombia, Centroamérica, Venezuela, Brasil y Argentina . Allí formaron comunidades hasta el día de hoy que, en general, se limitan a mantener la atención pastoral de las respectivas comunidades. Entre ellos está la Misión Católica Rusa y Rumana de Buenos Aires y la Misión Ítalo-griega, y en Brasil, la comunidad siro-antioquena de Belo Horizonte.

Debido a los trágicos sucesos de Oriente Medio, es muy posible que más hermanos cristianos que desean conservar su ser, vengan a nuestro amado continente. Al acogerlos sepamos valorar lo que tienen para compartir con nosotros.


¿Qué propone la Iglesia para el futuro?


” Con respecto al monaquismo, teniendo en cuenta su importancia en el cristianismo de Oriente, deseamos que vuelva a florecer en las Iglesias orientales católicas y se apoye a los que se sientan llamados a llevar a cabo ese afianzamiento(66).”

“Ese deseo se refiere también a los territorios de la diáspora oriental, donde la presencia de monasterios orientales daría mayor solidez a las Iglesias orientales en esos Países, prestando, además, una valiosa aportación a la vida religiosa de los cristianos de Occidente.”

Nuestra fundación de un monasterio bizantino en un recóndito lugar de la Argentina es una respuesta a ese apremiante llamado, hemos sido acogidos y estimulados por la autoridad de la Iglesia, y damos gracias a Dios por ello. Es pues, a la Iglesia en general que se dirige nuestro quehacer: a los bizantinos de origen y de vocación para que alcancen la plenitud de su llamado, a nuestros hermanos latinos para que crezcan en conocimiento y experiencia del Tesoro de Cristo de la fe católica, y a todos aquellos hermanos de tradición que aún no gozan de la plenitud de la fe, para hacer un llamado a la Unidad que el Señor quiere. ¡Cristo viene hacia nosotros, caminemos hacia Él!

Los hijos de la Iglesia católica ya conocen los caminos que la Santa Sede ha señalado para que puedan alcanzar ese objetivo: conocer la liturgia de las Iglesias de Oriente(62); profundizar el conocimiento de las tradiciones espirituales de los Padres y de los Doctores del Oriente cristiano(63); tomar ejemplo de las Iglesias de Oriente para la inculturación del mensaje del Evangelio; combatir las tensiones entre Latinos y Orientales e impulsar el diálogo entre Católicos y Ortodoxos; formar en instituciones especializadas para el Oriente cristiano a teólogos, liturgistas, historiadores y canonistas que puedan difundir, a su vez, el conocimiento de las Iglesias de Oriente; ofrecer en los seminarios y en las facultades teológicas una enseñanza adecuada sobre esas materias, sobre todo para los futuros sacerdotes(64). Son directrices siempre muy válidas, en las que deseo insistir con particular fuerza.


 Iglesia del Monasterio Bizantino de la Transfiguración, Pigüé, Argentina.

Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, España.

Seminario católico bizantino de Nyíregyháza, Hungría


Basílica San Esteban, Budapest, Hungría.
Iglesia antigua de madera, Eslovaquia.

Eslovaquia



(Entrevista a cargo de Mary Dorantes, México)

* En rojo, citas de la carta apostólica Orientale Lumen.




domingo, 26 de mayo de 2013

Testimonios de la Generación de la IGCU de las catacumbas


Arzobispo Mayor emérito Lubomyr Husar

Testimonios Vivos: Miembros de la generación de las catacumbas de la IGCU compartieron con los jóvenes su experiencia de lucha por la fe

Laicos de la Universidad Católica Ucraniana (UCU) y el clero de la Iglesia Greco Católica Ucraniana (UGCC) que estuvieron en la clandestinidad bajo el régimen comunista, se reunieron con los jóvenes para compartir sus recuerdos de aquellos días.

El encuentro, titulado "El valor del testigo de la fe en el mundo moderno" se llevó a cabo 17 de abril de 2013 por la Fundación San Volodymyr, el Instituto UCU de Historia de la Iglesia, y el Instituto UCU de Liderazgo y Gestión en el marco del proyecto "diálogo de las generaciones".


Se puso de manifiesto que para ser un buen cristiano y abiertamente declarar la fe, es siempre difícil, tanto en tiempos de persecución de la iglesia como en tiempos de paz.

El invitado especial fue el Arzobispo Mayor emérito Lubomyr Husar. En su discurso destacó la importancia práctica de la medida de la fe.

"Sabemos de millones de mártires en la historia de la Iglesia. Personas que dieron su vida por su fe en Dios. Prefirieron morir antes que traicionar su fe. Sabemos también que muchas personas lo hicieron por causa de sus creencias. Y no sólo los religiosos", dijo.


El arzobispo emérito señaló que los creyentes de hoy también deben mostrar su fe.

"Vivimos en tiempos difíciles. Se escuchan críticas por todas partes. Muchas de condena", dijo el cardenal Lubomyr.

"Salir de este estado, se puede hacer testificando la propia fe, testificando las creencias verdaderas. Esto debería suceder en muchos aspectos prácticos hoy en día, hay que tener mucha confianza para decir en ciertos momentos:  Ahora haré lo que me ordena mi fe en Dios,  lo que me ordena la dignidad humana ", añadió.

Petro Baran sacerdote redentorista greco católico y la monja estudita Yulita Pokhuday, llegaron a la iglesia en tiempos de persecución. Hablaron a la gente joven sobre el pasado, hablaron sobre todo de sus mentores espirituales: la Hermana Yulita sobre su Higúmena Josefa Viter y el padre Petro sobre su padre, el sacerdote Mykhailo Vynnytsky, y sobre el arzobispo Volodymyr Sternyuk.

"Sor Josefa tenía 65 años cuando llegó al monasterio. Amaba la pureza, siempre hablaba con amor. Ella decía que con el fin de mantener la fe, debemos orar mucho", dijo la hermana Yulita.



El laico Yaroslav Hevrich cumplió una sentencia en un campo de trabajo forzado a causa de sus creencias religiosas. Su padre, un sacerdote greco-católico y padre de cinco hijos, no quiso cambiarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa. El sacerdote fue perseguido, y cuando fue liberado, se fue con los greco-católicos en las regiones de Vinnytsia y Khmelnytsky.

"Mi padre siempre decía que nunca debemos traicionar nuestra fe. Él creía que la UGCC saldría de las catacumbas, que renacería, y que Ucrania ganaría su independencia".

Natalia Nykolyn también sufrió por su fe. En 1949 estudió en la Facultad de Filología de la universidad. Después de la muerte de Yaroslav Halan, la persecución de la UGCC se intensificó en el oeste de Ucrania. Comenzaron "depuraciones" entre los estudiantes. Un día, en una reunión de líderes de Komsomol, fue interrogada acerca de su creencia en Dios y su relación con el Papa. La estudiante no negó su fe y el respeto por el Romano Pontífice.

"Hubo una protesta en la sala. Condenación. ¿Cómo puede una estudiante que haya aprobado el examen en  materialismo dialéctico, decir eso!, los comunistas me cuestionaban. Les dije que estudié este tema en el pasado, pero no he cambiado mi opinión . Esto provocó aún más indignación ".

En enero de 1950 Natalia Nykolyn y otro estudiante que se comportó de manera similar en las reuniones, fueron expulsados ​​de la universidad por sus creencias religiosas. Entonces su padre, que trabajaba en la Dirección Provincial de Cultura, también fue despedido. Natalia no se arrepiente de lo que hizo. Incluso Khrushchev en su discurso cuando reprende a miembros del partido en Lviv menciona dos chicas estudiantes que se atrevieron a expresar su fe.

INFORMACIÓN GENERAL

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la UGCC tenía 2.387 parroquias y 3.6 millones de fieles, 2.352 sacerdotes eparquiales, 31 monasterios masculinos y 121 monasterios femeninos. Bajo la tutela de la iglesia funcionó la Academia Teológica y tres seminarios teológicos en los que se matricularon 480 alumnos.

Después de un fallido intento de forzar a los obispos a negar la comunión con Roma, las autoridades soviéticas, reunieron 216 sacerdotes bajo amenaza de muerte: el 9-10 de marzo de 1946 en la Catedral de San Jorge (el corazón espiritual de Ucrania Occidental) se llevó a cabo el llamado Sínodo de Lviv. La asamblea anuló la Unión de Brest, que fue lo que unificó oficialmente la Iglesia Greco Católica Ucraniana con la Santa Sede. La UGCC fue anexada por la fuerza a la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Las autoridades castigaron con arresto y deportación a campos de trabajo forzado a cientos de sacerdotes, monjes, monjas y fieles laicos, a menudo con sus esposas e hijos. Entre 1946 y 1989 la Iglesia Greco Católica Ucraniana era la iglesia prohibida más grande del mundo. Al mismo tiempo, era la estructura más grande de la oposición pública al sistema soviético de la URSS.

A pesar de la severa persecución, la iglesia siguió viviendo en la clandestinidad a través de un amplio sistema de  seminarios secretos, monasterios, parroquias y grupos de jóvenes, hasta que se legalizó el 1 de diciembre 1989.

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Más sobre la Iglesia Greco Católica en la clandestinidad:

Videos "Ucrania, la historia de la Iglesia Católica. Emergiendo de las catacumbas":











Notas:

Nota publicada en http://risu.org.ua/ 
Traducción: Raquel del Monasterio Bizantino

miércoles, 15 de mayo de 2013

Dos entrevistas interesantes a nuestro Patriarca Sviatoslav Shevchuk

1) Cabeza de la Iglesia Greco Católica Ucrania: "Nuestra Iglesia es una piedra en el zapato para aquellos que no buscan la verdadera unidad".




Publicado por la página RISU (Servicio de Información Religiosa de Ucrania):
14 de mayo 2013.


"La reconciliación entre nuestras iglesias ayudará al pueblo ruso y ucraniano a entenderse el uno al otro. Como sucede a menudo entre los vecinos tenemos muchos mutuos problemas históricos, pero no podemos construir un futuro sin comunicación cristiana. El proceso de reconciliación también ayudará a superar la ucranofobia en Rusia y detener la rusificación de Ucrania", dijo el Patriarca Sviatoslav Shevchuk, cabeza de la Iglesia Greco Católica Ucraniana (UGCC), en una entrevista con KAI (Agencia Católica de Información).

Hablando de la relación de la UGCC con la UOC-MP (Iglesia Ortodoxa Ucrania, Patriarcado de Moscú), Su Beatitud Sviatoslav, cabeza de la UGCC, dijo que hasta ahora sólo ha habido discusión informal. "Además, creemos que somos los herederos de la misma tradición de la Iglesia de Kyiv, que se originan en el mismo Bautismo de la Rus ', el 1025° aniversario que estamos celebrando este año", dijo.

Ahora, de acuerdo al Patriarca de los greco católicos, la UGCC busca el entendimiento y la reconciliación con los ortodoxos para "mantener sus raíces y dar testimonio de Cristo."

En cuanto a la cooperación ecuménica de la UGCC, el Patriarca Sviatoslav dijo que en este sentido los testimonios de los mártires de la UGCC son importantes porque fueron "mártires por la unidad de la iglesia."

"Nuestra iglesia es una piedra en el zapato para aquellos que no buscan la verdadera unidad. Mi predecesor, el cardenal Lubomyr Husar, dijo que el mayor obstáculo para la unidad de la iglesia es que no todo el mundo lo quiere. Creemos que no es bueno cuando estamos separados, en la Iglesia Católica, y en las relaciones con los ortodoxos. Nuestra misión es recordar acerca de nuestra unidad ", continuó.

El Primado de la UGCC apoyó su afirmación con un ejemplo. El dijo que el Metropolitano Hilarión, jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, dijo que la Iglesia Ortodoxa está interesada en formar una alianza estratégica con la Iglesia Católica para unirse y dar testimonio de los valores morales tradicionales. Sin embargo, de acuerdo con el metropolitano, tenemos que tolerarnos el uno al otro, trabajar juntos, pero no unirnos.

"Hace poco estuve en Estambul, donde me reuní con el Patriarca Bartolomé de Constantinopla. Me sorprendió su apertura y deseo de unir nuestras iglesias. No nos trata como uniatas que interfieren con el diálogo ortodoxo-católico. Vimos el gran patriarca y su deseo de buscar la unidad de la Iglesia ", dijo el Patriarca Sviatoslav.

Según el primado de los greco católicos, la UGCC debe pensar seriamente en cómo hacer la voluntad de Jesucristo, "para que todos sean uno."


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2) Entrevista realizada por el P. Thomas Rosica, CSB para Witness de Salt and Light Catholic Media Foundation a Su Beatitud Sviatoslav en su última visita a Canadá para el Sínodo de los Obispos.

La Iglesia Greco-Católica Ucraniana, después de haber sufrido mucho bajo la persecución comunista, floreció una vez que la cortina de hierro cayó finalmente. La fuerza de este rito oriental se extiende a la creciente diáspora ucraniana, sobre todo en Canadá. En 2011, cuando los obispos ucranianos se reunieron  para elegir a un nuevo líder de su iglesia en crecimiento, se dirigieron al más joven entre sus filas: Sviatoslav Shevchuk, entonces sólo de 40 años de edad:






Notas:

1) http://risu.org.ua/ (Traducido por Raquel del Monasterio Bizantino)
2) http://saltandlighttv.org/witness/

jueves, 6 de septiembre de 2012

Testimonio de conversión del actual Vicerrector de la Universidad Católica Ucrania



Myroslav Marynovych hoy es vicerrector de la Universidad Católica de Ucrania. En el convulso panorama político ucraniano éste no es en la actualidad un cargo cómodo, pero alguien como él, que pasó 7 años en campos de trabajo comunistas y otros tres deportado a Kazajstán, no se arredra fácilmente. Incluso, en parte, añora esos años, porque a él, que era ateo y escéptico, Dios se le reveló en la cárcel y en el gulag.

Nieto de sacerdote, pero ateo

"Mi familia era religiosa. "Mi abuelo materno fue sacerdote grecocatólico y mi madre creó en casa una atmósfera de fe sencilla y limpia, sin fanatismo alguno. Ella deseaba que yo fuese creyente, pero no me presionaba. Yo asumí el escepticismo ateo en mi juventud, aunque mantuve respeto hacia las personas religiosas. No sentía ninguna necesidad de Dios, vivía bien sin Él. Pero tenía claro que existía el bien y el mal y unos valores muy firmes, y el tema de la gravedad moral siempre lo tuve presente".

De esta exigencia moral llegó su compromiso con la disidencia y los derechos humanos... lo que le llevaría a la cárcel.

"Sentía que los valores del comunismo eran muy elevados en la teoría, pero luego en la vida real siempre resultaban feísimos. Eso suscitó muchas preguntas en mí… y vi que todo en el sistema comunista era falso", detalla.

"Tenía 20 años y perder la autoestima a esa edad puede dejar vacía toda tu vida. Tenía afinidad personal por los perseguidos y un fuerte sentido de solidaridad hacia ellos. El régimen pedía total lealtad, no le bastaba con que le amases a medias. En la KGB me lo dijeron claro: “si no estás con nosotros, estás contra nosotros”. Así que les respondí: “vale, pues estoy contra vosotros”.

Los disidentes del grupo de Helsinki

Fue fundador de Helsinki Watch en Ucrania. En 1977 fue encarcelado y luego deportado. "Eran los años 70, y el presidente Carter de EEUU había sacado el tema de los derechos humanos del ámbito filosófico y lo estaba llevando a la política internacional. Aquello lo acogimos muchos con entusiasmo. En Helsinki, en 1965, los países de la OSCE, incluyendo la URSS, firmaron un compromiso ¡que hablaba incluso de libertad religiosa y de libre circulación de ideas! En la Unión Soviética creamos 5 grupos de “seguimiento de Helsinki”. En 1976 diez disidentes ucranianos difundimos a través de publicaciones de Occidente y periodistas occidentales, las violaciones en Ucrania contra lo pactado en Helsinki. Difundimos los nombres de poetas y escritores arrestados y pedimos que los liberaran. No éramos ilusos: sabíamos que también a nosotros nos arrestarían".

Y así sucedió: la policía secreta les buscó uno a uno y les detuvo.

"La KGB nos sentenció por, técnicamente, ´difundir propaganda antisoviética para socavar la estabilidad del sistema´. De esos diez disidentes, ocho fuimos encarcelados y dos fueron expulsados. Nos declararon “criminales muy peligrosos”. Me sentenciaron a 12 años en campos de trabajo y exilio. Cumplía ya 10 años cuando llegó la perestroika de Gorbachov. No hubo ni un día en que me arrepintiese de lo que había hecho. La situación en la URSS necesitaba kamikazes, personas que se sacrificaran para evidenciar el totalitarismo del sistema. Los disidentes, en aquel país que no era libre, ¡actuaban como personas libres! Aquello chocaba con todo.

Fogonazo místico en la KGB

"Mi vuelta a Dios fue inesperada, no buscada. En obras literarias había leído, antes de mi encarcelamiento, que Dios a veces viene a gente prisionera como una respuesta a su desesperación, incluso como una respuesta intelectual, pero mi caso no fue así", especifica.

La narrativa de Marynovych, a partir de este momento, adquiere la lucidez brillante, casi enfermiza, que uno percibe en los escritos de Dostoyevsky cuando disecciona el alma humana. Lo que en el escritor ruso encontramos como literatura, en Marynovych cobra carne.

"Me acababan de interrogar en la KGB de Kiev, y me habían devuelto a la celda. Iba agitado de pared a pared, reflexionando sobre varias cuestiones intelectuales. Entre ellas, pensaba en la unificación de la humanidad, en cómo todos los hombres podíamos estar unidos en lo espiritual. Y entonces, de repente, vi como un fogonazo de luz. Durante tres días mi estado en esa prisión fue muy extraño: comía, bebía, me aseaba, me afeitaba… Pero no atendía, ni oía ni respondía a lo que nadie me dijera. Al tercer día oí un repicar de campanas. Y hablé. Le pregunté a mi compañero de celda: “¿qué es eso? ¿Son las campanas de la iglesia de San Vladimir de Kiev las que suenan?” Él me dijo: “Menos mal, por fin oyes”. Entendí entonces que llevaba tres días sin reaccionar ante nada. En ese momento sentí como si se desenrollase un rollo en mi interior, desplegando mucha información, y de repente entendí muchas cosas bíblicas, momentos que conocía aislados pero ahora unía en una nueva cosmovisión. Sentí que ya entendía eso, que ya lo veía unido. Desde ese día, fui otra persona, ahora religiosa".

Lo prohibido y una voz: «¡reza!»

"Hubo otro momento muy especial, que sucedió dos años después, esta vez ya en el campo de trabajo. Había estado dos días sin comer, en huelga de hambre reclamando mi derecho a llevar una crucecita. Me habían arrancado la que tenía. Al tercer día vino un oficial a mi celda y me dijo: “de acuerdo, le devolveré su crucecita, pero después de pasar 15 días en la celda de castigo”. Para mí era una gran victoria moral y volví a comer".

"Después, paseé por la celda, dando vueltas, pensando en cosas filosóficas. De repente, noté que en mi mente había una fórmula filosófica sencilla que ¡explicaba el mundo! Era como pensar que el mundo, con toda su complejidad, puede explicarse por la combinación de solo 5 elementos. O como un calidoscopio, en el que unos pocos cristales generan infinidad de diseños. Tenía la sensación de que yo podía acceder a esos pocos elementos, podía jugar con ellos, preverlos, jugar con el futuro, componer profecías. Y me asusté. Entendí que un hombre no debería acceder a ese conocimiento".

"Me sentí mal, muy débil, me tumbé en la camilla de mi celda y empecé a desmayarme. Y entonces oí una voz potente, en ucraniano, mi lengua natal: “¡Reza!”, dijo esa voz. Estaba tan débil, allí tumbado, que no podía ni usar las manos para santiguarme, pero me santigüé mentalmente… ¡y en un instante recobré las fuerzas y salté de la camilla de un tirón, perplejo! La fórmula se había borrado completamente de mi mente. Me dio miedo y me dejó la sensación de haber sabido algo prohibido, y sentí agradecimiento porque se hubiese borrado".

Desde entonces, la pregunta de si Dios existe, para mí, ya no tiene sentido, debido a que yo esto lo sentí tan fuerte. Hoy sé que soy un pecador, que incumplo muchas virtudes, pero precisamente sé que eso son transgresiones. Para mí es importante que el mundo en general y la civilización europea en particular entienda que están omitiendo la búsqueda de la verdad, y que diciendo que quieren proteger la libertad, en realidad muchas veces dañan esa libertad".

¿Inglaterra hoy, como la URSS?

"Me choca ahora el caso de Inglaterra, donde los tribunales dicen que pueden despedir a alguien por llevar una crucecita al cuello", continua este académico. "Yo, que en la cárcel comunista defendí mi crucecita y pensaba en Occidente como un lugar de tolerancia. En su momento, la Ilustración luchó contra el monopolio de la Iglesia y le retiró ciertas funciones que no le eran propias, haciéndole volver a su misión espiritual. Pero ahora la Iglesia es casi perseguida en Occidente y el monopolio de lo público se lo adjudican las cosmovisiones arreligiosas. Ese monopolio es tan dañino como el anterior".

Marynovych admite cierta nostalgia del lager, o más en concreto, de la espiritualidad de esos días en el campo de trabajo.

"En el gulag, no se nos permitía ninguna práctica religiosa, estaba prohibido tener biblia. Pasé 15 días de huelga de hambre para pedir que me dejasen tener una biblia. No lo conseguí. Hasta nos censuraban las cartas que nos mandaban con versículos bíblicos. El Espíritu Santo circulaba por el “lager”. Como no teníamos acceso al culto litúrgico, una persona religiosa se centraba en una conciencia profunda de Dios. No había comunidad cristiana con la que adorar, así que el alma hacía del sufrimiento cotidiano su templo. Poner la otra mejilla, amar a tus guardias despiadados y cínicos… era nuestro culto. ¡No hay mejor lugar para el sentimiento cristiano que esos campos de trabajo! No había sacerdotes que te pudiesen dar aliento. Estabas a solas ante Dios. ¡Qué días benditos aquellos! ¡Qué bendición para los que pasaban la prueba con éxito! Podía ver con nuevos ojos la promesa de Cristo: ¡bienaventurados los perseguidos! Saber que estabas condenado sólo por la verdad consagraba y llenaba de significado cada día en el lager. Era un apoyo sublime, pero sólo al salir del lager lo entendí. Aquí fuera has de justificar tu existencia con obras".

"Hoy vivo una tensión entre la fe pura y la ritualidad. En el lager no había vida ritual y mi fe era toda mística, espiritualidad. Acepto los ritos, la liturgia de mi tradición grecocatólica. Los domingos voy a la misa grecocatólica. Pero hubo una época en que yo acusaba a mi madre de tener una religión demasiado ritual. Yo quería espiritualizar a mi madre. Ella me dijo: “concédeme la posibilidad de creer a mi manera, y no a la tuya”. Su sencillez me chocó y ya no pretendo imponer mi visión a los demás".



Cristianos, corrupción y consumismo

"Los valores culturales cristianos chocan con la sociedad ucraniana de hoy. Recuerdo que un estudiante escribió una magnífica tesina sobre doctrina social de la Iglesia, muy exitosa. Dos meses después, me lo encuentro en la calle y me dice: “fui a pedir trabajo a tal sitio y me dijeron que si pagaba 2.000 dólares el puesto era mío”. ¡Soborno! Choque de valores. Muchos hoy han perdido la fe y la esperanza. Creen en Dios, pero van a la Iglesia y le dicen al Señor: “bueno, ya ves, esto es así, no puedo cambiar nada”. ¡No tienen esperanza! Quizá antes, aunque había más pobreza económica, había más limpieza moral. Ucrania no es peor ni mejor que otras naciones, pero lo que más me duele es ver que no crean que el cambio es posible, que no crean en mejorar. Sin esta esperanza en la gente, los políticos seguirán siendo todopoderosos".

"En la Universidad Católica miramos con reserva a todas las ideologías. Somos académicos, no tomamos partido. Pero el país está atascado en esas ideologías. Unos son de ideología casi comunista; otros de un nacionalismo ideológico; otros, ideólogos liberales… y todos ellos sospechan de nosotros, la universidad católica, porque no somos de los suyos. ¡Lo peor es que incluso hay quien tiene hasta una ideología eclesiástica!"

"El sistema comunista cambió la moral absoluta cristiana por la bolchevique, que decía: “la moral es todo aquello que es útil para el proletariado”. Al caer el Muro y la Unión Soviética, nos encontramos con el dogma de la moral postmoderna que dice: “la moral es solo lo útil para mí”. Como universidad católica promocionamos la restauración de los valores auténticos. Es una provocación para muchos post-comunistas que hoy tienen cargos en la administración pública y apoyan el desorden presente, que quieren que el desorden dure siempre porque les beneficia. La universidad, por ejemplo, es “zona libre de corrupción” en un sistema casi totalmente corrupto. Es una bendición del Señor trabajar en un lugar donde se respeta la dignidad humana, pero puede que pronto necesitemos la solidaridad de los cristianos occidentales para defendernos de quienes nos acosen".




Notas:
Publicado en http://www.religionenlibertad.com/