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domingo, 26 de mayo de 2013

Testimonios de la Generación de la IGCU de las catacumbas


Arzobispo Mayor emérito Lubomyr Husar

Testimonios Vivos: Miembros de la generación de las catacumbas de la IGCU compartieron con los jóvenes su experiencia de lucha por la fe

Laicos de la Universidad Católica Ucraniana (UCU) y el clero de la Iglesia Greco Católica Ucraniana (UGCC) que estuvieron en la clandestinidad bajo el régimen comunista, se reunieron con los jóvenes para compartir sus recuerdos de aquellos días.

El encuentro, titulado "El valor del testigo de la fe en el mundo moderno" se llevó a cabo 17 de abril de 2013 por la Fundación San Volodymyr, el Instituto UCU de Historia de la Iglesia, y el Instituto UCU de Liderazgo y Gestión en el marco del proyecto "diálogo de las generaciones".


Se puso de manifiesto que para ser un buen cristiano y abiertamente declarar la fe, es siempre difícil, tanto en tiempos de persecución de la iglesia como en tiempos de paz.

El invitado especial fue el Arzobispo Mayor emérito Lubomyr Husar. En su discurso destacó la importancia práctica de la medida de la fe.

"Sabemos de millones de mártires en la historia de la Iglesia. Personas que dieron su vida por su fe en Dios. Prefirieron morir antes que traicionar su fe. Sabemos también que muchas personas lo hicieron por causa de sus creencias. Y no sólo los religiosos", dijo.


El arzobispo emérito señaló que los creyentes de hoy también deben mostrar su fe.

"Vivimos en tiempos difíciles. Se escuchan críticas por todas partes. Muchas de condena", dijo el cardenal Lubomyr.

"Salir de este estado, se puede hacer testificando la propia fe, testificando las creencias verdaderas. Esto debería suceder en muchos aspectos prácticos hoy en día, hay que tener mucha confianza para decir en ciertos momentos:  Ahora haré lo que me ordena mi fe en Dios,  lo que me ordena la dignidad humana ", añadió.

Petro Baran sacerdote redentorista greco católico y la monja estudita Yulita Pokhuday, llegaron a la iglesia en tiempos de persecución. Hablaron a la gente joven sobre el pasado, hablaron sobre todo de sus mentores espirituales: la Hermana Yulita sobre su Higúmena Josefa Viter y el padre Petro sobre su padre, el sacerdote Mykhailo Vynnytsky, y sobre el arzobispo Volodymyr Sternyuk.

"Sor Josefa tenía 65 años cuando llegó al monasterio. Amaba la pureza, siempre hablaba con amor. Ella decía que con el fin de mantener la fe, debemos orar mucho", dijo la hermana Yulita.



El laico Yaroslav Hevrich cumplió una sentencia en un campo de trabajo forzado a causa de sus creencias religiosas. Su padre, un sacerdote greco-católico y padre de cinco hijos, no quiso cambiarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa. El sacerdote fue perseguido, y cuando fue liberado, se fue con los greco-católicos en las regiones de Vinnytsia y Khmelnytsky.

"Mi padre siempre decía que nunca debemos traicionar nuestra fe. Él creía que la UGCC saldría de las catacumbas, que renacería, y que Ucrania ganaría su independencia".

Natalia Nykolyn también sufrió por su fe. En 1949 estudió en la Facultad de Filología de la universidad. Después de la muerte de Yaroslav Halan, la persecución de la UGCC se intensificó en el oeste de Ucrania. Comenzaron "depuraciones" entre los estudiantes. Un día, en una reunión de líderes de Komsomol, fue interrogada acerca de su creencia en Dios y su relación con el Papa. La estudiante no negó su fe y el respeto por el Romano Pontífice.

"Hubo una protesta en la sala. Condenación. ¿Cómo puede una estudiante que haya aprobado el examen en  materialismo dialéctico, decir eso!, los comunistas me cuestionaban. Les dije que estudié este tema en el pasado, pero no he cambiado mi opinión . Esto provocó aún más indignación ".

En enero de 1950 Natalia Nykolyn y otro estudiante que se comportó de manera similar en las reuniones, fueron expulsados ​​de la universidad por sus creencias religiosas. Entonces su padre, que trabajaba en la Dirección Provincial de Cultura, también fue despedido. Natalia no se arrepiente de lo que hizo. Incluso Khrushchev en su discurso cuando reprende a miembros del partido en Lviv menciona dos chicas estudiantes que se atrevieron a expresar su fe.

INFORMACIÓN GENERAL

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la UGCC tenía 2.387 parroquias y 3.6 millones de fieles, 2.352 sacerdotes eparquiales, 31 monasterios masculinos y 121 monasterios femeninos. Bajo la tutela de la iglesia funcionó la Academia Teológica y tres seminarios teológicos en los que se matricularon 480 alumnos.

Después de un fallido intento de forzar a los obispos a negar la comunión con Roma, las autoridades soviéticas, reunieron 216 sacerdotes bajo amenaza de muerte: el 9-10 de marzo de 1946 en la Catedral de San Jorge (el corazón espiritual de Ucrania Occidental) se llevó a cabo el llamado Sínodo de Lviv. La asamblea anuló la Unión de Brest, que fue lo que unificó oficialmente la Iglesia Greco Católica Ucraniana con la Santa Sede. La UGCC fue anexada por la fuerza a la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Las autoridades castigaron con arresto y deportación a campos de trabajo forzado a cientos de sacerdotes, monjes, monjas y fieles laicos, a menudo con sus esposas e hijos. Entre 1946 y 1989 la Iglesia Greco Católica Ucraniana era la iglesia prohibida más grande del mundo. Al mismo tiempo, era la estructura más grande de la oposición pública al sistema soviético de la URSS.

A pesar de la severa persecución, la iglesia siguió viviendo en la clandestinidad a través de un amplio sistema de  seminarios secretos, monasterios, parroquias y grupos de jóvenes, hasta que se legalizó el 1 de diciembre 1989.

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Más sobre la Iglesia Greco Católica en la clandestinidad:

Videos "Ucrania, la historia de la Iglesia Católica. Emergiendo de las catacumbas":











Notas:

Nota publicada en http://risu.org.ua/ 
Traducción: Raquel del Monasterio Bizantino

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