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martes, 29 de mayo de 2012

Visita de Vladyka (Monseñor) Daniel Kozlinski, Administrador Apóstólico de la Eparquía Católica Ucrania de la Argentina al Monasterio de Pigüé (Abril 2012) y Entrevista al Hieromonje Diego


Desde el martes 10 hasta el lunes 16 de abril, hemos tenido la inmensa gracia de la visita de nuestro querido obispo en el Monasterio de la Transfiguración de Cristo en Pigüé, Prov. de Buenos Aires. Dado que en el monasterio celebramos de acuerdo al calendario juliano, esta visita pastoral se desarrolló completamente dentro de la Semana de Pasión y la Pascua de Resurrección.
Al arribar al monasterio el martes por la tarde fue recibido con el pan y la sal, y compartió un ágape en el que pudo tener un primer contacto con los miembros de la comunidad.


 

El Obispo, santificador de su pueblo, estuvo en medio de su rebaño, como un pastor a imagen del Pastor Bueno, Jesucristo. Celebró los Oficios Divinos de la Semana de Pasión (Santa), compartió con los fieles que acudieron, deseosos de conocer personalmente a su padre en la fe y la gracia.
Pudimos compartir día a día, y gozar de la paternidad, humildad y sabiduría que Mons. generosamente da a quien se acerca como hijo.
Asimismo, los monjes encontramos en Su Excelencia, a alguien que sabe acoger los mejores deseos de servir a Dios y que ayuda a poder materializarlos, bajo su guía.









 Entrevista al Hieromonje Diego (Flamini)


Raquel:   Padre, ¿cómo vivió la visita del Sr. Obispo al monasterio para la Semana de Pasión?.

Muy feliz porque pudimos disfrutar maravillosos momentos de Gracia con la presencia del Obispo. Se me hace que en nuestros días, muchos cristianos no saben apreciar la Gracia de estar junto a su Obispo, a su Cabeza y Pastor, y me parece oportuno en este compartir una experiencia de convivencia con nuestro Obispo el Eparca, Daniel Kozlinski, justamente qué maravilloso cuando la fe nos ilumina, la fe ilumina los vínculos, la fe muestra la realidad de por qué estamos con esa persona, qué es esa persona para nosotros en la vida, poder celebrar, y darle gracias a Dios por poder disfrutar de su enseñanza, de su paternidad, de su consejo, de su escucha – inmensa capacidad de escucha - , de acoger serenamente, de orientar, de confirmar las cosas que hasta el momento antes que el obispo las confirme, podemos presumir que pudieron ser  motivaciones nuestras. 

Cada persona que hace algo en la Iglesia, primero debe discernir si está inspirada por Dios, pero es cuando llega la confirmación del obispo, cuando nosotros vemos confirmada la obra de nuestras manos, y reconocemos que no es obra de nuestras manos, sino de Dios. Y el valor inmenso que tiene redescubrir la relación de Gracia que hay entre los miembros de la Iglesia. Cuando en la Liturgia cantamos los dípticos, cuando cantamos que el Señor Dios se acuerde en su Reino de Nuestro Santísimo Padre Benedicto, Papa de Roma, de Nuestro Beatísimo Padre y Patriarca Sviatoslav, de nuestro Padre y Administrador Apostólico Daniel, y lo que sigue, estamos alabando a Dios, y cantando el Orden de la Gracia, digamos de una manera fisiológica, es como decir que el dedo se alegra de las venas y de los diversos miembros por los cuales la sangre transcurre y llega para alimentarlo. Es fundamental vivir en esa acción de gracias, porque nos abre a la plenitud de lo que Dios quiere de nosotros. 

La visita de Vladyka (monseñor) Danylo fue una verdadera epifanía: la Cabeza de la iglesia local, Sucesor de los Apóstoles, que, llevado por el Espíritu trae la Paz, trae la Luz, trae la Presencia de Dios en medio de su pueblo. San Ignacio de Antioquía, santo obispo y mártir del S. I, recomienda vivamente que se esté siempre junto al Obispo, que nada se haga sin su bendición, sin su consentimiento, pero no por una cuestión de un ordenamiento puramente jurídico, sino por una razón vital del propio ser de la Iglesia. Cuando nosotros podemos comprender las causas espirituales, la relación que hay entre nosotros y los demás miembros de la Iglesia podemos vivir más plenamente, entregarnos a la oración y a la penitencia de una manera mucho más fructuosa.

No se puede amar aquello que no se conoce, y conocer el Misterio de la Iglesia, nos posibilita amar más y mejor a Dios, más y mejor, de una manera más depurada de nuestras relatividades: ya no nos importa el Obispo por si es tal o cual, sino por ser lo que es, por lo que Dios lo ha constituido para nosotros. Por eso, al venir y confirmarnos en este camino que hemos iniciado hace unos cuantos años, y poder ver y confirmar las características propias que distinguen al Monasterio y Parroquia de la Transfiguración de Cristo, los desafíos que tenemos, todos ellos fueron comprendidos plenamente por el Obispo, apoyados y relanzados en la misma dirección que tenían, pero a una mayor altura: ya no de acuerdo a la inspiración de aquellos que hemos sido los iniciadores, tanto los monjes como los laicos, sino a la visión de Iglesia que tiene el obispo, que es a su vez la que él comparte con el Patriarca y con toda la Iglesia Universal.

Una de las cosas que más me han impresionado es que el Obispo no sólo ha confirmado aquellas cosas que uno le ha podido comunicarle, sino que con sus palabras también confirmó aquellas cosas que uno no le llegó a contar, aquellas aspiraciones que son de alguna manera inexpresables. Como decía San Pío de Pietrelcina “es menester guardar el secreto del Rey”: hay cosas que Dios las habla en lo profundo del corazón, y tienen que quedar ahí en lo profundo del corazón, en el misterio de Dios en nosotros. Y no se puede hablar de eso, de esas inspiraciones, cosas que Dios va haciendo en lo profundo del corazón. Y que el Obispo venga y que con sus palabras y sus indicaciones ingrese en lo más profundo del corazón, confirme y renueve lo que venía sucediendo en estos años, bueno, como dije antes, es una verdadera epifanía, una aparición de Dios en medio de su pueblo.

San Ignacio de Antioquía recomendaba a los fieles obedecieran al “Obispo, que es el Jesucristo según la carne”; de los diáconos dice que son como el Espíritu Santo, que está al servicio, y del consejo de presbíteros, que son como el consejo de los ángeles que asisten a Jesucristo. Creo que esta maravillosa inspiración de la Iglesia de Oriente, nos permite ver transparentado el orden de la gracia del que participamos en la Iglesia: la jerarquía, los Misterios (sacramentos), las oraciones. Se hace más patente que el ser Iglesia es ser Cuerpo, que es ser parte de Cristo, que no es una cuestión de poder, es una cuestión de amar, y que todas aquellas cosas que hacemos, organizamos, determinamos, aquellas cosas que deseamos, han de estar dentro de la voluntad amorosa de Dios, no ser puramente un fruto de la autonomía humana que trastorna el ser de la Iglesia.

Por eso, bendigo a Dios, que haya señalado por medio del Patriarca Sviatoslav a Monseñor Daniel, para que viniera a la Argentina,  a regir, santificar e instruir la Eparquía, a la iglesia Ucrania en su conjunto en la Argentina, por lo que estoy profundamente agradecido. Y después otra nota que me conmovió, fue que él dijo, que nosotros no sólo somos parte de la Iglesia Ucrania, sino también de toda la Iglesia en la Argentina, y así interpreta esa moción nuestra, ya que sin ninguna clase de conflicto de pertenencia, nosotros siempre hemos vivido y nos hemos percibido como bizantinos completamente, no somos birrituales, si bien somos de origen latino, la Santa Sede nos ha hecho miembros plenos de derecho de la Iglesia Ucrania, y lo vivimos sin ninguna clase de dialéctica, no es en contra de nadie, sencillamente creemos que este es el ser que Dios nos ha dado. Y Vladyka mismo lo ha planteado así: “lo que somos, para todos”. Justamente uno de los leit motiv de nuestra vocación ha sido vivir la fe en esta tradición, esta experiencia de vida bizantina, íntegra, para todos los nuestros, para toda nuestra gente. Esta es simplemente una instancia para conocer, para amar las riquezas del Oriente Cristiano, y así favorecer la unidad de la iglesia, y la unión con Cristo Cabeza.
Entonces, la aparición del Obispo en medio nuestro fue como cuando sale el sol a la mañana: estábamos llenos de expectativas, ya que no lo conocíamos tanto, pues no hace mucho que está en el país; el poder convivir con él una semana nos ha dado una percepción bastante clara de las cosas en las que vamos a poder trabajar en un futuro inmediato, como son las traducciones, la difusión del patrimonio espiritual, la propuesta de ayudar a recuperar para muchos que lo han perdido por distintas razones, el patrimonio de la fe. Por ejemplo, él estaba muy complacido por participar de la celebración de la Liturgia de los Dones Presantificados, que en este momento no se celebra en casi ningún lado en las comunidades bizantinas en la Argentina. Y eso es una gran falta. Porque sin Liturgia de los Dones Presantificados, nosotros no tenemos una correcta comprensión de la Cuaresma. Es uno de los elementos que hacen que estemos en Cuaresma. Nosotros sabemos muy bien que el que no se prepara para la cuaresma, si no hay pre-cuaresma, no la empezamos bien, y que si no tenemos una buena y profunda cuaresma, tampoco vamos a tener una buena Pascua. Eso lo sabemos por experiencia, por eso hacemos tanto hincapié, y nos regocija el hecho que él lo haya valorado tanto, y haya propuesto que sería bueno que esto lo conocieran otros sacerdotes. 

A veces tenemos un sentido muy equivocado de lo que significa cooperar con nuestros hermanos latinos. Hay una falacia – que es diametralmente opuesta a lo que indica el Magisterio – que nuestra manera de “inculturar” el rito bizantino consistiría en asimilarlo al máximo posible al entorno latino. Y esto no es algo que proviene de ellos, ya que hay una sed inmensa por nuestra tradición, liturgia, íconos, santos padres, ni qué decir de la Oración de Jesús. Este es una especie de complejo que tienen muchos miembros de la Iglesia Bizantina, de no saber vivir con libertad los propios usos, las propias tradiciones, la propia disciplina espiritual, litúrgica, canónica, y saber ofrecerla a los demás. Porque es un gran prejuicio pensar que porque estamos en la Argentina hemos de empobrecer, mutilar nuestro patrimonio, muy por el contrario, tenemos que ser mucho más claros en la propuesta, sin ninguna clase de ambages para poder dar a compartir una experiencia genuina.

En todo esto Vladyka nos ha apoyado, nos ha comprendido, y también ha tomado en cuenta esta cooperación nuestra, que aunque sea muy pequeña, podemos hacer desde el Monasterio de la Transfiguración. Estamos deseosos de recibirlo otra vez, si Dios quiere vendrá más seguido, y contentos de poder ser útiles a la Iglesia. Eso es lo principal que puedo recoger. ¡Slava Isusu Jristú!.
¡Muchas gracias!.  

Santo Viernes de Pasión - Vladyka Danylo y Hieromonje Diego:





Homilía de Vladyka Danylo en la Divina Liturgia de Domingo de Pascua de Resurrección - 2012:

(Aproximadamente a partir del minuto 5.40, dice unas bellas y afectuosas palabras dirigidas a los  hieromonjes David y Diego, también para la comunidad bizantina, a los sacerdotes de la eparquía y para toda la Iglesia)



Más videos de la Santa Semana de Pasión en el Monasterio de Pigüé - 2012: 

CREDO:





TROPARIO DE PASCUA EN UCRANIANO:




Homilía de San Juan Crisóstomo - Matutinos de Pascua de Resurrección:


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