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viernes, 13 de enero de 2012

Navidad Bizantina 2012 - Sus oficios, tradiciones y costumbres

Icono correspodiente a la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo - Monasterio de la Transfiguración (1)

Cristo ha nacido! Gloria a Él!!!.

El 7 de enero (25 de diciembre según calendario juliano), celebramos la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo en el Monasterio Católico Bizantino de la Transfiguración de Cristo.

Como todos los años, toda la comunidad bizantina se va preparando para esta gran fiesta. Todos y cada uno colaboran en algo para ofrecer al Niño Dios.

Preparación de Navidad: El viernes 6 de enero (24 de diciembre) celebramos las Horas Reales al mediodía. Este oficio es el resultante de la agrupación de las horas prima, tercia, sexta y nona, además de los Týpicos (partes fijas que se rezan al mediodía y que usualmente se cantan en la Divina Liturgia (salmos 102 y 145, Himno "Oh Hijo Unigénito", Bienaventuranzas, Credo y Padrenuestro). Todos estos unidos e intercalados con textos de la Solemnidad (en este caso la Navidad). Este Oficio se hace sólo tres veces por año, ya que sólo se repite en la Vigilia de la Teofanía (5 de enero) y Viernes Santo, pero con sendos textos y lecturas correspondientes. Se denominan Reales porque comenzaron a ser celebradas como un Oficio de la Catedral de Constantinopla (Divina Sabiduría) con asistencia del Emperador y su familia. Al realizarse la compilación de Oficios que forman parte del ritual bizantino, fueron incluídos de modo que introducen a tres momentos cruciales de la Historia de la Salvación:

- La Venida del Hijo de Dios en la carne
- El Comienzo de su misión pública
- Cumplimiento pleno en el Misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Como podemos ver en el calendario la celebración de las Horas Reales va acompañada de Ayuno Estricto. Tal es la unión de los dos elementos que cuando el 24 de diciembre cae domingo (es el mismo caso en sábado), las Horas y su ayuno se trasladan al viernes anterior, ya que está prohibido desde los orígenes cristianos el ayuno estricto tanto el sábado como el domingo. Esta preparación espiritual tan acentuada va en sentido contrario al sentido de fiesta pagana: a medida que nos acercamos al Misterio Divino que vamos a celebrar, se polariza, por así decir, por una parte, la grandeza que se avecina, y por otra, nuestra pequeñez. El alma devota quiere llenarse de Dios y, de acuerdo a los consejos de los santos, comienza a vaciarse de sí misma, por el ayuno, la penitencia, el perdón a los enemigos, la limosna, el enternecimiento del corazón de acuerdo con las palabras de Jesucristo "Sed perfectos como el Padre Celestial es perfecto". 

La vigilia, pues, esa tensión llega al máximo, ya que la expectación por el Nacimiento del Hijo de Dios está ligada al hecho de hacer un hueco en el pesebre de nuestro corazón, de modo que la “actualización” del Nacimiento de Cristo, no sea sólo un mero alzar de copas, o una expresión de buenos deseos e intercambios de regalos, sino que es nuestra visita mística a Belén, la sinfonía de nuestros corazones con los de los pastores, el asombro lúcido ante los ángeles, el gozo creyente por la venida de la Salvación, el homenaje que junto a los Magos hacemos de nuestras ofrendas espirituales: el incienso de la fe y el sacrificio, el myro de la perseverancia, el oro de las obras sin mancha de los hijos de Dios. Junto a la Madre de Dios, Cáliz de la salvación, y al Justo José, nos acercamos al Amor que nos ama: así como en la Antigua Alianza el Santo de los Santos, estaba protegido por un doble cortinado, de esta manera, se descorre José en su humildad ante el Santuario que es María, se descorre María, la primera cortina, ante el Dios viviente, Jesucristo.

Grandes Vísperas: El Oficio de la Tarde es uno de los más antiguos, ya que desde época apostólica los cristianos, siguiendo el uso de la sinagoga, oraban y bendecían la luz, como comienzo del día: ‘Hubo tarde, y hubo mañana, día primero’ (Gen. 1).
Posteriormente esta oración se enriqueció de significado y contenido, expresando de manera directa la importancia de lo que se celebra. Las Grandes Fiestas y Domingos tienen Grandes Vísperas, que prolongan el uso de la vigilia nocturna de los primeros cristianos. Impedidos de reunirse durante el día, oraban con los salmos, las profecías y se confortaban en la larga oración con pan, vino y aceite benditos. Hoy está compuesta del Salmo 103, letanías de petición, una porción variable del salterio (katisma).


El 24 de diciembre tiene como característica que en él se celebra la Divina Liturgia de San Basilio. Ya aquí comienza la Navidad. San Basilio, obispo de Neocesarea de Capadocia (actual Turquía) y fallecido hacia el año 379, y compositor inspirado de los textos sacerdotales y algunas particularidades de esta Liturgia que sólo se celebra diez veces al año. Una de las diferencias más importantes es el rezo por parte del sacerdote de unas extensas, bellas y expresivas oraciones, el canto de la Madre de Dios habitual "Digno y conforme a la verdad" es sustituído por el irmós de la 9º Oda de Matutinos. Así reza el que corresponde a la Fiesta:

Al nacer de la Virgen Santa, * el Señor ilumina el universo; * los pastores pasan la noche en los campos, * los magos se prosternan ante Dios, * los ángeles cantan en los cielos, * mientras que Herodes está perturbado, * porque Dios se ha manifestado en la carne * como Salvador de nuestras almas.




Cena de Nochebuena: En esta fiesta, después de Vísperas, se celebra la Nochebuena, con su mesa abundante y simbólica: según la tradición rusa, la mesa adornada con flores y paja, debe carecer, en sentido de paz, de cuchillos. El primer plato, kutiá,  (trigo hervido aderezado con miel, nueces, amapola, canela, etc.) nos recuerda la humildad de Belén, y la ausencia de carnes en esa noche (excepto pescado) nos recuerda que el gozo del nacimiento está unido al hecho de que el Niño de Belén vino a padecer por todos. Todos deben sentarse a la mesa (en otros tiempos la compartían amos y siervos) y en lo posible debe haber doce platos distintos. El canto de los villancicos, las velas, el gozo de grandes y chicos completan la velada que se suele prolongarse más que de costumbre. (2)


El siguiente video es un resumen con fotografías de cómo vivimos todo esto en nuestro Monasterio Bizantino esta Navidad 2012 (con la Homilía de Nochebuena, por el Hieromonje Diego):






Notas:

(1) Foto tomada por Claudio Marsicano (y algunas del video)
(2) Extraído del Calendario Bizantino redactado por el Hieromonje  Diego Flamini.