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viernes, 16 de septiembre de 2011

El despertar de una Iglesia. Entrevista a Mons.Venedykt Aleksiychuk, Obispo Auxiliar de Lviv, Ucrania.

El cambio es evidente. Hace más de veinte años, la Iglesia Greco-Católica Ucraniana sólo podía operar en la clandestinidad, pues estaba oficialmente prohibida, y los creyentes sufrían represalias. Tras el cambio político, la vida de Iglesia volvió a florecer.



Mons. Venedykt Aleksiychuk,Obispo Auxiliar de Lviv, Ucrania

“En la actualidad, la Iglesia crece de forma continua y dinámica”
, ha asegurado el Obispo Auxiliar de Lviv, Mons. Venedykt Aleksiychuk, en una visita a la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada.

La vida de este Obispo Auxiliar de 43 años de edad refleja la situación de una Iglesia que tuvo que vivir durante décadas en la clandestinidad y que hoy opera en un entorno muy secularizado. Hasta los veinte años, Venedykt Aleksiychuk (cuyo verdadero nombre de pila es Valeriy) había visto el interior de una iglesia como máximo diez veces, según recalca él mismo. En ocasiones acompañaba a su madre, que era maestra, pero como el hecho de acudir a la iglesia ponía en peligro su empleo, las visitas eran raras.

Después de la escuela y el servicio militar, Valeriy trabajó en el servicio sanitario.
“En aquel tiempo buscaba valores, hacía mucho deporte y era políticamente activo, pero no acababa de encontrar lo que buscaba, porque en todos los lugares me tropezaba con las debilidades y los límites humanos”, explica. Al igual que varios amigos y amigas suyos, Valeriy Aleksiychuk estableció en los tiempos del cambio una relación más estrecha con la Iglesia. Por casualidad, también entró en contacto con el seminario de Teología de Lviv, que tras décadas en la clandestinidad, volvía a regresar a la normalidad.

Valeriy empezó a estudiar Teología y percibió
“la llamada de Dios”. En 1992 fue ordenado sacerdote, tras lo cual trabajó como tal en Bystrytsya, un pueblo de Ucrania occidental. No obstante, no alcanzó totalmente la serenidad que buscaba. “Mi actividad no se correspondía en todo con mi vocación, porque yo quería darlo todo”. En 1993, Valeriy ingresó en el único monasterio estudita greco-católico de Ucrania, el Univska Lavra, ubicado a unos 50 kilómetros al sureste de Lviv. Ahí profesó los votos dos años más tarde, eligiendo el nombre de Venedykt.

El monasterio lo envió a trabajar a Ucrania oriental, donde los creyentes viven muy dispersos. Venedykt Aleksiychuk se propuso visitarlos a todos, y algunas direcciones las obtuvo gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada. La Asociación lleva décadas apoyando a la Iglesia Greco-Católica ucraniana. Unos años más tarde, Venedykt acudió por deseo de sus superiores a Polotsk (norte de Bielorrusia), donde se encargó de una pequeña comunidad greco-católica. El sacerdote, que predicaba en tres lenguas –ruso, bielorruso y ucraniano–, entró en conflicto con las autoridades, que no veían con buenos ojos la labor pastoral del joven monje. A continuación, Venedykt Aleksiychuk asistió durante unos años a una comunidad de St. Catharines, en Canadá. Luego, fue elegido en 1999 higúmeno (abad) del monasterio de la Santa Dormición, de regla estudita de Univ y reelegido en 2005. Este cargo lo ejerció hasta su nombramiento como obispo por el Papa Benedicto XVI en 2010.






Al asumir su cargo, el Obispo Auxiliar Aleksiychuk hizo referencia a San Basilio Magno y a San Juan Crisóstomo, ambos Obispos del siglo IV que no solo gozan de gran prestigio entre las Iglesias orientales, y que, pese a considerarse indignos, no dudaron en aceptar las tareas que les fueron encomendadas. Después pidió a los creyentes que rezaran "para que yo también esté a la altura de este reto”. 



Fiesta de la Dormición, peregrinación a Univska Lavra 2011

El Obispo Auxiliar considera que la Iglesia Greco-Católica afronta grandes desafíos y que, pese a que muchos creyentes carezcan de suficientes conocimientos religiosos, lo cierto es que la Iglesia es considerada un referente moral por su predicamento social. Además, Venedykt Aleksiychuk señala que mucha gente está volviendo a plantearse preguntas acerca de Dios: “Y nosotros debemos darles respuestas, llevarles el Evangelio y vivir la misión”.  




Fotos de Mons. Venedykt Aleksiychuk, en su visita al Monasterio Bizantino de la Transfiguración, ubicado en cercanías de la ciudad de Pigüé, provincia de Buenos Aires, Argentina (fue hace 2 años, cuando aún era Higúmeno de la Lavra de la Santa Dormición de Univ (Univska Lavra):







Ordenación Episcopal Mons. Venedykt Aleksiychuk:






Nota:
Entrevista publicada en la página web de Ayuda a la Iglesia Necesitada

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